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El espejo


Terror y Supense

11-01-2007 15:31
Por: Nachob

Un simple relato de terror sobre un tema clásico. Espero que os resulte entretenido.


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¿Por qué los espejos nos inquietan tanto? Elementos cotidianos que pueblan nuestras casas y pertenencias, su proliferación es una señal de la importancia que el aspecto exterior ha alcanzado en nuestros tiempos. Simbolizan nuestra necesidad de examinarnos, de comprobar que nuestra apariencia es satisfactoria, que refleja lo que somos o al menos pretendemos ser. Y no sólo respecto de cual va a ser la impresión que los demás van a tener de nosotros, y que inevitablemente les va a condicionar en nuestras mutuas relaciones (somos una especie tremendamente visual, que juzga y aprende a través de la imagen), sino también de lo que puede aportarnos respecto de nuestra propia identidad y naturaleza. En la búsqueda incesante del ser humano por el autoconocimiento, son un instrumento imprescindible para poder estudiar el recipiente que nos envuelve, la manera en que nuestra consciencia se muestra al mundo, y a través de ella, tratar de interpretar y comprender su contenido. Como si la forma de la botella reflejara la naturaleza del líquido que la llena, así pensamos que lo que vemos en un espejo es un reflejo veraz de nuestro interior, de nuestro auténtico yo.

Pero si éste es el autentico motivo de nuestro interés por los espejos (aparte de otras utilidades prácticas más o menos comunes, como poder acceder a lugares de difícil visión, o jugar con la luz aprovechando sus propiedades reflectantes), ¿por qué sin embargo no podemos evitar sentir cierto estremecimiento cuando nos contemplamos en ellos? Si lo que percibimos es una imagen fidedigna de nuestro mundo y nuestra persona, ¿por qué a veces, en la soledad de nuestros hogares, en el cuarto de baño o la alcoba, mientras efectuamos las cotidianas labores de acicalamiento o higiene, sentimos esa desconcertante sensación de que no estar... solos? ¿Es por la simetría de la imagen, distorsión casi imperceptible pero que en su propia perfección parece enfrentarnos no contra nosotros mismos, sino contra nuestra Némesis? ¿O será por las engañosas proporciones de lo que vemos, sujetas a las leyes de la reflexión y que nos hace contemplar las cosas con distancias distintas a las habituales y puntos de vista extravagantes e imposibles en nuestro universo? Porque no nos engañemos, lo que vemos en los espejos no es lo que vemos en la realidad. Lo que vemos en los espejos, sólo lo podemos ver en ellos. Si frente a uno de ellos nos giramos y observamos el objeto reflejado, nos daremos cuenta de que no únicamente ha cambiado de un modo singular nuestro ángulo de visión, sino también su color, forma, colocación... Nos produce el mismo perturbador efecto que cuando escuchamos en una grabación nuestra propia voz. Como se ha dicho en tantos y tantos cuentos y relatos, en el fondo lo que vemos en los espejos es otra realidad. Y por eso, al mirarnos en ellos, tenemos la sensación de asomarnos a una ventana. Una ventana a una dimensión desconocida, extraña y, quien sabe si quizás... perversa.

----------------------------------

Se despertó sobresaltado. Otra pesadilla. Se levantó pesadamente y se dirigió al cuarto de baño, donde se refrescó la cara y la nuca. El espejo le devolvió la imagen de una persona cansada, con profundas ojeras, mirada vidriosa, barba de dos días y aspecto macilento. Consultó su reloj. Apenas quedaban veinte minutos para que el despertador sonase, así que decidió levantarse ya y no dar oportunidad a que aquellos sueños le siguieran atormentando.

Desde que volvió a casa de sus padres había sufrido frecuentes pesadillas. Noche sí y noche también, se acostaba agotado y al poco ya se agitaba, angustiado y sudoroso, envuelto en tremendas imágenes y vivencias que luego no recordaba. Tal vez fuera con motivo del reciente divorcio y su nueva situación, pues la verdad es que últimamente su vida iba de mal en peor.

Tras diez años de matrimonio, su mujer y él se habían separado. Y, dadas las condiciones económicas de la sentencia, no le quedó más remedio que trasladarse a vivir de nuevo con sus progenitores, retornando a su antigua habitación. “El divorcio es para los ricos”, le había comentado hacía tiempo un amigo, y él lo estaba comprobando en propia carne. De hecho no sólo había perdido su apartamento y una parte sustancial del sueldo, sino que además se había visto obligado, para compensar el raquítico estado de sus finanzas, a buscarse un trabajo por las tardes de vigilante jurado a tiempo parcial en unas oficinas del centro. Tanto agobio y preocupación le estaban afectando la salud, y encima esas horrendas visiones no lo dejaban descansar por las noches.

Mientras desayunaba en la sencilla cocina, apareció su madre, en bata y gorro de noche. Desde que había regresado, se había dado cuenta de cuánto habían envejecido. Ella seguía siendo pequeñita y regordeta, pero su pelo rubio se había tornado blanco, y en su cara redonda habían surgido cientos de pequeñas arrugas. Por su parte su padre había adelgazado y había perdido el poco pelo que le quedaba, además de haberse vuelto mucho más torpe y gruñón. Pero siempre le habían cuidado y querido, y sentía por ellos autentica devoción. Ella le preguntó si seguía con aquellos malos sueños, y le preparó algo que llevarse de almuerzo. Era la única ventaja de haber vuelto al nido. Le seguían mimando como cuando era un niño.

Luego enfrentarse a la rutina diaria. La fábrica, la cadena de montaje repetitiva y alienante, volver a casa, comer en silencio con ellos en aquel vetusto comedor, ponerse el uniforme, salir de nuevo, pasar las horas paseando por aquellas oficinas donde cuatro despistados empleados simulaban hacer importantes gestiones, y el regreso bien entrada la noche. Pero los fines de semana era peor, porque entonces caía en la cuenta de todo lo que había perdido, y se sentía solo y deprimido. Sus amigos de niñez y mocedad se habían evaporado, y los que conoció después de la boda se los había quedado ella, como tantas otras cosas. En el fondo comprendía que su relación nunca había tenido futuro, ella tan preparada y pujante, y él tan parado, sin capacidad ni concentración para estudiar, ni siquiera ambición para buscar algo mejor. Lo insólito es que hubieran durado tanto, o incluso que ella le hubiera dicho que sí en su día.

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Por eso hacia turnos dobles los fines de semana, para olvidar. Para eso y también por otra cosa. Desde que había vuelto, no podía evitar tener sensaciones raras respecto a aquella casa. No sólo la veía más pequeña y vieja, lo que hasta cierto punto podría resultar normal. También le parecía extraña. Había pasado su infancia, adolescencia y parte de su juventud en aquel gastado piso de altos techos lleno de cuartos, pero ahora no lo reconocía, como si fuera un mero simulacro de lo que él recordaba. Sus muebles pasados de moda (“como lo estarán los de mi casa, o ex casa, dentro de unos años, a pesar de que los compramos con tanta ilusión en tiendas de diseño”), la iluminación apagada y difusa (“esta casa parece comerse la luz”, le había dicho su padre cuando le preguntó por qué no ponía más lámparas o bombillas más potentes que paliasen esa neblina perpetua, “ya lo hemos intentado, y no se puede hacer nada”), el polvo permanente que se posaba sobre todo a pesar de los esfuerzos de su madre (desde que tenía memoria, siempre la recordaba limpiando una y otra vez), y las sombras que lo poblaban por doquier, que le hacían percibir extrañas formas fugaces e intuir rostros deformes por el rabillo del ojo en los rincones y esquinas, se unían para acrecentar la angustia de sus noches. Así que trataba de estar el mayor tiempo posible fuera de ella, a pesar de la pena que le producía dejar solos a sus padres, que pasaban la vida refugiados en la calidez de la única habitación a la que llegaba la luz del sol, en lo más profundo de la vivienda.

Y luego estaba el otro tema. Más impalpable, pero que le dejaba mucho más inquieto. Desde que había vuelto, había recuperado la antigua fobia que sentía por los espejos. En general nunca le habían gustado, pero ahora le ponían especialmente nervioso. Sobre todo dos de ellos. Uno era el que colgaba en mitad del largo pasillo, justo en su mitad, al lado contrario del que se abrían todas las puertas. Tenía un viejo marco dorado de madera, muy carcomido, lleno de volutas y adornos obsoletos. El cristal estaba deteriorado (¿pueden envejecer los espejos?) y ya tenía marcas donde había desaparecido la pintura de la cobertura posterior. No es que en sí tuviese nada especial, pero su colocación le producía ciertas impresiones desagradables. Recordaba que de pequeño solía pasar corriendo por aquel pasillo tratando de separarse lo más posible de los huecos de las puertas, de las que temía ver brotar en cualquier momento una mano fatídica que lo arrastrase a la oscuridad. De hecho, incluso hoy en día solía atravesarlo a buen paso, con la vista fija en el suelo tratando de disimular su recelo. Pero claro, ese truco no funcionaba cuando llegaba a la altura del espejo, como si éste, en vez de un vidrio, fuera otro acceso al mundo de las tinieblas del que también pudiera surgir un agarre maligno. Además, la propia velocidad le hacía atisbar en la penumbra amenazas misteriosas y difusas, que cuando pasaba por el espejo se agudizaban al confundirse con su propia silueta.

En el dormitorio la cosa empeoraba. Su cuarto era bastante grande, con forma rectangular, en cuyo fondo se ubicaba un imponente armario y en el que cabían perfectamente dos camas pequeñas con sus mesillas respectivas. En la pared de enfrente del mueble, junto a la entrada, colgaba un espejo de buen tamaño, sin apenas moldura. Y éste tenía algo le perturbaba profundamente, sin que pudiera adivinar o comprender por qué. Cuando se vestía y arreglaba frente a él, no podía evitar sentir incómodas sensaciones, difíciles de explicar, como si alguien pisara su tumba. Lo achacaba a cierto abombamiento irregular del mismo, que provocaba que devolviese ligeramente distorsionadas las imágenes, de modo que aunque era posible reconocer la habitación que veía a su espalda, y su propio reflejo en él, pequeños matices le hacían apreciar ciertas discrepancias intangibles, casi subconscientes. Además, él mismo no se gustaba en ese espejo. El aspecto que le devolvía era turbio, y su mirada parecía sucia, como si él fuera una mala persona. Entonces agitaba la cabeza para sacarse esas absurdas ideas y trataba de sobreponerse y centrarse en pensar cómo rehacer su rota existencia, confiando en que llegarían tiempos mejores.

Hasta que un día se despertó gritando envuelto en sudor, y sus padres acudieron asustados a atenderle. Fuera de sí y todavía desencajado por el pánico, les dijo que había visto un gigantesco y aberrante ojo que le miraba desde el otro lado del espejo, con la avidez de un hambre milenaria. Ellos le calmaron y se quedaron con él hasta que por fin el agotamiento le venció y durmió un sueño pesado y sin incidentes.

 

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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Bueno
02-03-2007 11:25
Aunque por debajo de otros relatos tuyos. El prólogo es bueno, aunque no creo que encaje bien con el resto. Tal vez acortándolo podría servir como adelanto, pero sin ser tan explícito.

Los elementos con los que juegas está bien entrelazados (pesadillas, desasosiego, estrés, depresión, insomnio, recuerdos escalofriantes y distorsionados), componen un cuadro inquietante y favorable para el final que se avecina. El ritmo parsimonioso me ha gustado, enredando al lector poco a poco en esa atmósfera pesadillesca.

Y el final es una buena idea, pero resulta demasiado brusco. A mi juicio, le hacía falta más espacio, no tan repentino. Tiene su punto, pero rompe el ritmo del relato.

Un saludo.

P.D: cuando narres un sueño, no le recuerdes al lector que lo que está leyendo es un sueño, produce un efecto negativo.

   LE FALT....
24-02-2007 19:31
LE FALTA ALGO. Sabes el k? yo tmb escribo y creo ke las tipicas frases de : entre en la abitacion, fria, tenue y con una oscuridad dispersa,anonima,terrorifica... las ke incluyes palabras suelts . Deberias de ser mas modernista y bohemio. Fijarte solo en la forma, en como va a ser , y en la belleza de la historia. MAS GOTICO.-...

   no entiendo el final :-(
26-01-2007 22:37
hola a todos, me a gustado mucho este relato muy misterioso y fascinante pero esque tengo un problema y esque por mucho que leo y reeleo el final no logro comprenderlo, esque por mucho que lo lea no me entero jeje lo siento por ser tan torpe jaja me da verguenza, pero si a alguien no le importara explicarme el final se lo agradeceria muchisimo.
Un saludo a todos

   RE: no entiendo el final :-(
28-01-2007 20:46
En todo caso es un problema del autor.

Cuando te situas frente a un espejo, y llevas puesto por ejemplo una camiseta con letras, no puedes leerlas en el espejo, pues estan al reves. Si pudieras leerlas, solo puede ser por dos motivos. Porque las tienes escritas al reves en la camiseta, o, que ya no estas a este lado del espejo. Y si tu reflejo tiene las letras correctamente escritas, es que el esta en el mundo real y tu.... no.

Siento no haberlo sabido poner mas claro.

   RE: no entiendo el final :-(
30-01-2007 22:33
gracias por explicarme pero eso si lo entendi, lo que no me queda nada claro es porque de repente huele tan mal en la habitacion y cuando se gira y no se que y dicen que miro a su hermano y que luego vio su supuesto reflejo componerse cinicamente....
y ese trozo de ahi y luego no se que paso con el hermano jajaj lo siento.
vamos que incomprensible.
un besito.

   RE: no entiendo el final :-(
30-01-2007 22:42
Yo solo cuento historias, la imaginación la tienes que poner tú.

Besitos a ti también

   Bien.
16-01-2007 23:51
No puedo dudar de tu habilidad como relatista, es obvia, pero creo que este texto está menos conseguido que los otros que te he leido. Los primeros paragrafos, la situación del protagonista, son a caso demasiado largos para el aporte a la trama y en ocasiones se me ha hecho algo lento -pero nada grave-.
(He releeido más de una vez el final para entenderlo, quizá es cosa de mi torpeza).

Aunque como bien explicas, la historia no daba para mucho recreo.

   RE: Bien.
18-01-2007 09:54
Gracias por el comentario. Coíncido con tus valoraciones. Sin embargo si que es un texto que me ha servido para aprender, y en eso estoy contento.

P.D.: Un secreto. A mi es que me da más miedo porque me lo imagino en escenarios reales en los que he estado, dado que la historia partío de un cuento que le conté a un amigo durante unas convivencias. El toque costumbrista del separado lo he añadido para darle algo mas de consistencia y profundidad.

   Noticia: Nachob la ha vuento a clavar!!!
14-01-2007 21:08
Primero, contraponiéndome a la crítica anterior, el texto no es lento, sino muy exahustivo y profundo, puedes que confundas esa profundidad con la falta de ritmo (que por otro lado no tiene).

También te recomiendo que no vayas por ahí de erudito radical. Si no te ha gustado, pon los fallos que encuentras en vez de criticar de manera tan explosiva el texto sin contener chicha alguna.

Segundo, según mi criterio, el texto esta muy bien escrito; en la parte de la figura, el ritmo me ha encantado, y en el fondo, chapó por como se centra en la mentalidad del personaje y en el ambiente apagado de la casa. luego tambien a sido un placer esas descripciones. A mi me encantan que sean lo mas trabajadas posibles como en tu escrito, pues así guías al lector muy nítidamente por tu relato.

Y para terminar, el final es incríble, he necesitado dos lecturas para darme cuenta de ello al igual que Akul.

PD: Oye Nachob, ¿en que música te has inspirado para hacer este relato?
Es que me pica la curiosidad, xD.

   RE: Noticia: Nachob la ha vuento a clava
18-01-2007 09:49
Ya ha sido borrado el post "explosivo"

   RE: Noticia: Nachob la ha vuento a clavar!!!
15-01-2007 11:24
Muchisimas gracias por el comentario, desde luego es de los que motivan. A veces me sale mejor, otras peor, pero siempre me esfuerzo en hacerlo lo mejor que sé.

En todo caso no sé si por querer hacer el final más intenso y abierto, no lo he dejado demasíado oscuro.

Pero si te ha divertido, está todo dicho.

P.D. Eisoptrofobia somos todos.

   RE: Noticia: Nachob la ha vuento a clavar!!!
15-01-2007 11:36
Ah, y curiosamente, cuando escribi el primer borrador no escuchaba nada. Lo hice en silencio, que probablemente es muchas veces más aterrador que el sonido.

   Eisoptrofobia
11-01-2007 15:37
Buen relato, sí señor, pero con algunos altibajos. En primer lugar, el prólogo es muy interesante pero no sé si está en el lugar adecuado. Dirige demasiado al lector y, a fin de cuentas, no es necesario para la historia. Quizá deberías haberlo puesto como un artículo a parte (grandes miedos de la literatura).

Luego está la historia, que tiene un ritmo muy tranquilo hasta la última noche. Creo que el crescendo no está tan conseguido como en otras ocasiones.

Y luego, tengo que confesar que el final he debido leerlo dos veces. Durante ambas tenía los pelos de punta, pero no suele ser una buena señal que no se pille a la primera.

Por lo demás, impecable. Buena redacción, un escenario bien elegido, unas circunstacias personales que enmarcan bien al protagonista y, en definitiva, una buena historia. Clásica, pero buena. Casi me hubiera gustado conocer más la parte de después, la vida en la tierra del gusano, o incluso más sobre éste. Pero bueno, eso sería otro relato.

   RE: Eisoptrofobia
11-01-2007 20:12
Muy ajustado el comentario, Akhul.

Este es un relato que escribí por dos razones.

Primero porque no me gusta nada dejar las cosas colgadas, y como sabes lo tenía en mente desde hace tiempo, y segundo porque quería hacer algo más ligero después de ‘nido 3’ –que por fin el amigo Solharis ha roto el silencio que pesaba sobre él-.

Cuando me enfrente a él me di cuenta que era un auténtico reto. Me explico. Cuando tienes una idea buena, que te gusta, que es original, parece que se escribe sola. Pero aquí no había originalidad, el tema era bastante común y mi mente estaba con otros proyectos. Así que pensé que el oficio se demuestra en las obras pequeñas, como el director de cine consolidado que hace una película menor sin pretensiones, pero digna. Y así enfoque el relato, sin más aspiración que fuera entretenido.

Puse la introducción por dos razones: dar un poco más de consistencia al relato, como un añadido o plus; y para introducir un tema que aunque manido por ese mismo motivo quería que previamente ya tuviésemos en mente. Es decir, para dar oportunidad a que el cerebro del lector rememorase las inquietudes que el tema de los espejos le produce, y ya tener algo adelantado. No sé si lo logra, pero me suena un poco al estilo de la serie b y ‘los límites de la realidad’.

Aunque no lo parezca sí que trabaje el ritmo del relato. La historia no daba para mucho, así que la adorne un poco y la di la siguiente estructura en 4 noches:

1º Pesadillas, introducción del protagonista y sus circunstancias (identificación), introducción de elemento argumental (miedo a los espejos) -8 párrafos-.

2º Recuerdos, la sensación de inquietud se materializa en un hecho concreto, la desaparición de su hermano y el consiguiente shock del recuerdo – 7 párrafos-

3º Miedo, pesadillas concretas, crisis del protagonista – 3 párrafos-

4º Final en tres tiempos, terror a dormir, relajación previa y final -3 +1 párrafos.

Es decir, al ser un relato menor, me preocupe más en su forma, en vez de dejarlo todo a la intuición. Pero no me ha debido salir muy bien.

En cuanto al final nuevamente has sabido verlo. Elimine del párrafo la frase ‘estaba al otro lado’, porque dado el tipo de lectores de la página, creí que podría resultar demasiado obvio.

Estoy contento porque ha sido un buen ejercicio, y, ha quedado en mi opinión digno.


P.D. Vaya ladrillos meto, pero es que me apasiona escribir y todo lo que supone.

PD2. Eisoptrofobia lo seras tú.

   RE: Eisoptrofobia
18-01-2007 09:47
Nachob dijo:
Es decir, al ser un relato menor, me preocupe más en su forma, en vez de dejarlo todo a la intuición.


No sé, puede que ahí resida el problema. Quizá el relato ha perdido el ritmo intrínseco que tienen otras obras tuyas. En cualquier caso, creo has hecho bien en experimentar en esta línea. Es el único modo que tenemos de aprender.


ps.- He borrado el post "Dormir" porque no entra entre las finalidades de este servicio de comentarios el insultar deliverada e irracionalmente a la comunidad.

Un mensaje mal escrito y que no razona nada no tiene, obviamente, nada que aportar.



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