|
|
 |
|
Casi siempre, las historias de Ciencia Ficción nos muestran a los extraterrestres como seres perversos que siempre nos quieren destruir. Pero yo, en este relato, intento que veáis que los pueblos que viven en el inmenso espacio tienen su corazón.
“Cuando leas esto, Fark-Him, estarás lejos de tu hogar, a salvo de este lugar tan lóbrego, oscuro y cruel; perdido en lo más profundo del espacio y el olvido.
Gracias a Parkdim tú no llegaste a padecer nada de este mal, ya que con nuestro amor y cuidado intentamos darte una vida mejor de que la que teníamos nosotros. Pero aunque todo esté perdido, recuerda siempre que sigues siendo hijo de las tierras de Elenion, el bello y sereno mundo de los Seradoms; rodeado de cristalinos ríos y montañas de cuerpos nevados que se alzan sobre purpuradas campiñas. Todos vivíamos en armonía, en comunión con nuestros hermanos y amigos.
Todavía me acuerdo de cuando jugueteabas con tus amigos por aquellas extensiones de violeta vivo y árboles bailarines, de lo que te costaba aprender la filosofía de Herethire o tu primera pelea con el que sería tu mejor amigo. Pero entonces llegaron esos seres, subidos en sus naves con esas banderas de rojo, blanco y azul estrellado. Todos los Seradom nos pusimos nerviosos al ver gente que vivía más allá de las estrellas; ya sabrás que se llamaban humanos, procedentes del Vector Dorestes.
Al principio, creamos muy buenas amistades con ellos, eran de lo más interesante, un crisol puro de emociones y debilidades que consiguió sobrevivir al tiempo. Sus tradiciones y costumbres eran de lo más extrañas: unos querían ser más fuertes que otros, estaban divididos por grados y vestían con prendas del mismo color, algunos hacían extrañas acciones para destacar como el mejor de su grupo, y entre ellos hablaban de una manera muy apelativa, ¿Es que eran amigos o esclavos? Bueno, eso ya da igual.
Esos humanos eran demasiado extraños, y como muchos creían, su llegada a Elenion no fue una mera exploración, sino que iban en busca de otro planeta. El suyo lo habían contaminado por completo. Nos pidieron que les donáramos unas cuantas tierras para establecer bases y dar cobijo a sus refugiados. Nuestra infinita bondad cedió ante sus peticiones y le dimos las Islas de Faberek. Muchos se negaron, otros lo vieron como una muestra de bondad grandísima, y algunos sintieron miedo al ver que tendrían como vecinos a unos desconocidos. Pero cuando observamos las penurias de esa gente, su orgullo hundido en lo más profundo del dolor y el recuerdo, dejamos nuestras ideas a parte y los recibimos con total gratitud.
El tiempo pasó sin perturbaciones. Aquella gente prosperó, y nosotros seguimos con nuestras vidas no sin que surgieran problemas ante la decisión que tomamos. Intentábamos aceptarlos, pero los humanos crecían y crecían, y empezaron a ganar poder en esta tierra que era nuestra. Ocuparon otros territorios sin pedirnos permiso, muchos más refugiados vinieron de galaxias remotas y se juntaron con nuestros hermanos e hijos creando una cultura plural.
Pero el ego de este pueblo era insondable, y aunque algunos sólo se contentaban con poder vivir en estas tierras, mirar al cielo y sentir en su interior una nostalgia que nunca moriría, otros deseaban recuperar el poder de su pasada hegemonía; el control del mundo. Hubo varías disputas entre ellos, pero ganaron aquellos que ansiaban el poder.
Es en este momento cuando los problemas empiezan. Muchos humanos tomaron ese ideal de control como un principio, una meta en la vida. Primero crearon grupos que fueron contra nosotros, asesinando a todo aquel que fuera de nuestra raza, recién nacido o mujer. Luego vinieron con armas a nuestras ciudades, intentamos calmarles y disuadirles. Nosotros no éramos tan irascibles como ellos, casi no teníamos armas. Pero los humanos estaban cegados de cólera y gloria. ¿Cómo puede ser que olvidaran nuestra bondad? ¡Si no hubiera sido por nosotros ellos hubieran muerto! ¿Qué mente es capaz de olvidar a su salvador? ¿De apagar toda luz a su espalda y emprender un oscuro camino?
Hijo, el día que lo sepas, mira al cielo y contéstame.
Cuando todo terminó, todos los que sobrevivimos fuimos encerrados en sucias y oscuras celdas de por vida. No éramos capaces de matar como lo hacían ellos, de coger un arma y traspasar a una persona como si la hincaras en la viva tierra. Morimos muchos en poco tiempo, nos pegaban constantemente, nos querían ver muertos y disfrutaban viendo cómo sufríamos. Pero tu padre y yo te protegimos con nuestras propias vidas hasta que un humano, un hombre que abrió los ojos ante lo que su especie había hecho, te salvó. Cubierto de mantas, él te envió como un pútrido muerto ante los pocos Seradoms que consiguieron huir, escondidos en lo más recóndito de la galaxia.
Desde el momento que te dejé en sus brazos, supe que sólo te podría ver desde las estrellas.
Me queda poco tiempo, hijo mío. El hombre que te salvó ya fue ejecutado por lo que hizo, pero no se arrepintió, su luz seguirá brillando por mucho tiempo. Tu padre ha muerto por una extraña enfermedad que le comió por dentro, y aunque su olor aleje a esos seres de mi celda, su cuerpo no dejará mi regazo. Sé que me observa desde lo profundo de su mirada.
En cuanto a mí, tu madre, muero en vida, acostumbrada a ver barrotes en vez de campos violetas, sombras en vez de clara luz del sol. Sé que pronto me iré, es lo que deseo, pero no abandonaré este mundo sin decirte todo lo que te quiero, y aunque no te vea, estaré orgullosa de todo lo que hagas. Te mando todo mi ser entre estas letras, mi corazón para que lo conserves contigo, cariño.
Mientras tanto, intentaré tapiar los lamentos de mis semejantes y los insultos de los humanos que me rodean recordando tus sollozos y tus risas… lo bella que era la vida hasta que me marche.
Es mejor enterrar a un padre que a un hijo.”
Fark-Him soltó la carta en medio de un sollozo silencioso. Su corazón estaba repleto de alfileres, no había herida capaz de superar esas palabras ni muerte el eterno dolor que pasaría. Pese a la tecnología que tuvo su pueblo, esa carta era un trozo de papel sucio y lleno de lágrimas, escrito, sin duda alguna, en circunstancias de lo más inmundas.
-Mi señor, tú dirás lo que haremos -dijo su escolta a sus espaldas.
Con la capa de su brillante coraza, se secó las lágrimas que escurrían por su cara, y delante de él vio a todo un tumulto de personas apresadas, desnudas, sucias y en línea como taciturnas estatuas. Eran humanos.
-¿Qué hacer…? Matarlos es mi primer pensamiento -dijo impertérrito mientras bajaba de una plataforma pisando una hierba púrpura- pero yo no los quiero liberar… La bondad de mi pueblo se ha extinguido, ahora no sentiremos dolor al ver su sangre brotar. Creo que el mejor castigo no es acabar con sus vidas; será que deseen acabar con sus vidas.
En el cielo crepuscular, centenares de naves plateadas y blancas surcaban el firmamento en busca de reductos que aún se resistieran. Por la superficie caminaban multitudes de ejércitos, sujetando sus estandartes de ondeantes banderas que atestiguaban una victoria rotunda. Eran tanto Seradoms como humanos, exiliados por no apoyar las ideas de sus semejantes y aliados con los que eran los verdaderos elenianos, sus salvadores.
-Ahora las tornas han cambiado, y la dura fiera ha pasado a ser la amilanada presa -continuó Fark-Him dirigiéndose a todos los presos-. Vuestra ambición no sólo quiso deshacernos de nuestras tierras y eliminarnos, sino que cada uno queríais el todo, y eso os ha hundido en la mas extrema pobreza; divididos, mermados... Sufrid ahora lo que tanto queríais; el poder.
Fark-Him levantó la mano hacia sus ejércitos, y con la bella imagen de su madre en la mente, dio la orden que haría de la vida de aquella gente su mayor castigo; sin titubeos, sin remordimientos, aunque una fila entera de críos le estuvieran observando entre fuertes gemidos.
|
 |
| |
|
|
|
|
 |
|
|
|
| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
 |
| Tema: |
Autor: |
Fecha: |
|
Bastante bueno |
|
|
30-09-2007 18:23 |
La verdad es ke me ha gustado bastante tu relato, además de ser entretenido es emotivo.
En pocas palabras, un trabajo bastante bueno
Sigue así
|
|
Bien |
|
|
26-02-2007 18:55 |
|
Un relato emotivo con un argumento clásico, bien narrado, que se sigue con facilidad. Tal vez la historia es demasiado ambiciosa para tan breve relato, pero me ha gustado.
Un saludo.
|
|
Saltar de un clásico para caer en otro |
|
|
16-01-2007 15:46 |
|
La historia del ser humano ambicioso que lleva la destrucción allá donde va es un clásico tan grande como el de los alienígenas malvados que vienen a por nosotros. Lamentablemente, creo que es un reflejo de los tiempos.
En cuanto al relato en sí me ha resultado muy entretenido, pero tienes que vigilar un poco las frases. Creo que las haces demasiado largas sin motivo alguno y ganaría fluidez si estuvieran más divididas.
|
|
RE: Saltar de un clásico para caer en ot |
|
|
16-01-2007 20:32 |
|
En lo que es un clásico, Akhul, tienes razón. Pero esta historia me rondaba en la cabeza desde que ví en el cine "La Guerra de los Mundos".
No se porqué, pero quería escribir una historia que contara las cosas del revés, que el humano fuera el invasor.
En cuanto a los consejor que me has dado, los pondré en práctica en el próximo relato.
|
|
Buen relato |
|
|
16-01-2007 16:50 |
|
Me parece un buen relato, emotivo y bien escrito.
Has combinado dos argumentos clásicos, y lo has hecho con gracia y sensibilidad, que mas se puede pedir.
También has conseguido que el relato no sea ni plano, ni repetitivo, ni aburrido, sino que has ido contando cosas distintas en momentos distintos, haciéndolo ameno y desgranando el argumento con soltura (el recurso a la carta para explicar el pasado está bien conseguido, e introduce bien la emoción en el relato).
Te ha quedado un poco desdibujado el final. No se entiende muy bien lo que quieres decir, y empleas un par de frases con una ambigüedad no intencionada, que obligan a releerlo, cuando el resto del relato ha ido muy suave y fácil de entender. Es el único detalle negativo que yo he visto, aparte de algunas frases demasiado largas o enrevesadas (nada que otro repaso no pueda corregir).
No se si me influirá el estado de animo, pero has conseguido transmitirme la pena de la madre y el hijo, y su rabia posterior. Y es de lo que se trata, ¿no?.
Un cuatro estrellas.
|
|
RE: Buen relato |
|
|
16-01-2007 20:35 |
|
Gracias por tu comentario Nachob, es muy gratificante.
Pero veo, que me arriesgé demasiado al final del relato. No quería alargarlo, y por eso intenté darle un desenlace comprimido y emocionante, pero al parecer se me fue de las manos...
De todas maneras me agrada que os guste.
|
|
|
|
|
|