Capítulo 1: Adiós Templo de la Luna |
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12-02-2007 16:48
Por: LadyRapsodia
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Es el comienzo de una historia de la que tengo algunas ideas en la cabeza. Todavía no tiene un título fijo, pero ya surgirá...
Ya pasaba de la medianoche pero la ausencia de luna en aquella fría noche hacía creer a cualquiera que el tiempo se había detenido dejándolo todo en la más profunda oscuridad. La noche era serena y se hallaba sumida en un extraño silencio, como si el bosque se encontrara entre una tempestad pasada y la que es inminente.
-Vamos niña, tienes que salir de aquí ahora mismo… ¡Date prisa!
-Pero hermana, ¿por qué me tengo que ir? No conozco nada más allá de este lugar ¿Qué es lo que sucede? ¿Qué ha salido mal? ¿Qué pasará con las demás sacerdotisas? Yo quiero ayudaros
-No, Cornelia, no puedes quedarte. Estás en un inmenso peligro. Tú eres nuestra única esperanza. No te preocupes por nosotras, estaremos bien. Busca la manera de llegar al Oráculo del Mar, allí estarás a salvo.
-¿Pero cómo llegaré hasta allí? Hermana Dríope, no sé qué hacer ni a quién acudir.
-Tienes que ser fuerte. Sabes que ninguna de las sacerdotisas hemos salido nunca de aquí, no sabemos cómo es el mundo. Busca la ciudad más cercana y escóndete hasta que puedas retomar tu viaje. Pasa inadvertida, no confíes en nadie. Dirígete hacia el Sur. Sólo sé que allí encontrarás el Oráculo del Mar. Y recuerda que te queremos, querida… No te demores más. Ahora, ¡corre! ¡Huye lo más rápido que puedas!
Las palabras de la hermana Dríope se amontonaban en su cabeza repitiéndose una y otra vez, sin dejar espacio para cualquier otro pensamiento. Sólo el instinto de correr, el instinto de dejar atrás ese lugar lo más rápido posible.
Agazapada entre la maleza, Cornelia se tomó unos segundos para recuperar la respiración: aguardó atenta a que su opresor se hubiera alejado. El crujido de las hojas sobre la tierra deshizo las pocas esperanzas que tenía: su enemigo se acercaba velozmente. Respiró profundamente una vez más y salió de su escondrijo para no dar marcha atrás.
La muchacha echó a correr todo lo rápido que sus piernas le permitían, apartando las ramas que le bloqueaban el paso y le azotaban la cara. El miedo no le permitía mirar atrás. Todo lo que en ese momento importaba era alejarse de aquel lugar, salir del peligro en que ahora estaba y del cual no creía encontrar salida.
El extraño ser seguía sus pasos a gran velocidad, se deslizaba entre los enormes árboles de manera ágil y sigilosa, como si de un pez en el agua se tratara. No podía dejar escapar a su presa.
Un ejército de nubes negras empezó a expandirse por el oscuro cielo amenazando como todos los años en descargar un mar de agua sobre aquellas tierras.
Cornelia estaba agotada. A lo lejos todavía podía distinguirse las luces anaranjadas del fuego que inundaba su adorado templo. Estaban reduciendo su hogar a cenizas. Toda su vida había sido criada por las sacerdotisas del templo de la Luna. Ellas estaban dando su vida para que ella pudiera escapar y Cornelia no sabía qué hacer para salir de aquel inmenso bosque. “Sólo tengo dieciocho años, nunca he estado sola, ¡no puedo con esto! ¡Es una carga demasiado grande para mí!” pensaba mientras corría sin parar. El pánico empezaba a controlar todo su cuerpo y se reflejaba en cada movimiento que hacía. El sonido de las ramas moviéndose estremecía cada uno de sus músculos: su enemigo seguía acercándose.
Comenzó a llover con cronométrica precisión cuando la chica de cabellos dorados empezaba a agonizar. Pensando que nunca podría salir de allí, completamente empapada por la lluvia, calada hasta los huesos, pensando en todo lo que habían arriesgado sus hermanas para llegar hasta allí, mirando hacia atrás buscando desesperadamente a aquel que la perseguía… Y de pronto tropezó con el tocón de un árbol, cayó al suelo sin remedio, pero con la suerte de no haber seguido adelante. A sólo unos pasos de ella se encontraba el fin: un acantilado se abría ante ella, oscuro como la noche que allí acontecía. El ruido de las hojas secas había cesado, su enemigo estaba allí.
-Así que aquí te habías metido… -una siniestra figura, grande como una bestia, le hablaba desde las sombras del árbol en que había caído-. Sabes lo que tienes que hacer: dame lo que quiero y te dejaré libre.
Con lágrimas en los ojos por la desesperación, Cornelia empezó a retroceder hasta el borde del acantilado. Un relámpago iluminó por segundos la forma de aquel animal: era un hombre, de figura agresiva y ojos que la miraban con lujuria. La joven buscó entre las finas telas que vestía, ahora desgarradas por los árboles y plantas del bosque, y sacó una pequeña bolsa de cuero dentro de la cual brillaba con una tenue luz un pequeño objeto, que dejó iluminar una pequeña parte del terreno. Ella se puso de pie a sólo unos pasos del precipicio. El hombre sabía lo que ella pretendía y la furia se encendió en él.
-No sabes lo que estás haciendo chiquilla -dijo mientras desenvainaba una
pequeña daga que brilló a la luz del pequeño objeto-. Te mataré.
-¿Qué importa? –Dijo Cornelia con un toque de confianza-. Sé que si te lo doy me matarás de todas maneras.
-Estoy empezando a perder la paciencia, pequeña mocosa. Dame lo que sea que haya ahí dentro y podrás irte. No te lo volveré a pedir.
Él hizo un ademán de acercarse, ella abrió un poco más el puño. Podía verla, estaba asustada, no iba a hacerlo, sólo estaba ganando tiempo. ¿Tiempo para qué? Iba a morir de todas maneras. Mentir nunca le había supuesto un problema, y, además, ella no le creía: sabía que iba a morir.
Ya no podía aguantarlo más, estaba tardando demasiado en aniquilar a una simple niña. (“¡Ahora!”). Ella sonrió. ¿Qué estaba pasando? Cornelia dio un par de pasos lentamente hacia atrás. Hizo un ademán tratando de agarrarla, pero la chica extendió los brazos, cerró sus brillantes ojos azules y se dejó caer al vacío.
“Me matará”, se dijo a sí mismo mientras veía desesperado cómo la chica se desvanecía en la oscuridad del mar. Se sujetó con fuerza la cabeza y bajo la lluvia gritó lleno de rabia por haber fallado.
Horas más tarde, un tímido rayo de sol empezó a aparecer entre las espesas nubes que ya habían dejado de derramar su agua.
Cornelia abrió los ojos, y sin poder evitarlo vomitó. Se sentía muy mareada.
-Tranquila, jovencita, esto es lo que suele pasar cuando una no está acostumbrada a estar en el mar. -Una mujer estaba a su lado, tenía cara redonda con unos cálidos ojos pardos y la nariz roja por el frío. Le miraba con gesto bondadoso.- Sigues muy fría -comentó mientras le tocaba la cara-. Te traeré algo de ropa limpia de mi hija, tiene más o menos tu edad, y no estaría mal algo caliente para comer. ¿Qué te parece?
La muchacha no dijo nada. No debía confiar en nadie. Recordaba todo lo que había pasado la noche anterior: el incendio del templo, la persecución, el acantilado… y cómo había conseguido ver que no iba a morir, cómo las sacerdotisas le habían avisado en el momento exacto, cómo habían logrado terminar el ritual, cómo habían muerto al derruirse el edificio entre las llamas… Palpó entre los pliegues de lo que quedaba de su ropa y encontró la pequeña piedra de color ámbar que buscaba aquel hombre, que ahora parecía una simple piedra de color miel porque había perdido aquel brillo de la noche anterior. Entonces lo comprendió todo: Ahora ella era la nueva Sibila. Sin poder aguantarlo más, apretó la piedra contra su mano y rompió a llorar como nunca había llorado: por su templo, por sus hermanas, por ella misma y por su tan desconocido futuro.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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19-02-2007 21:38 |
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hola lady. Solo añadir a lo dicho por los amigos pobladores que capto dierta precipitación. Es verdad que de entrada el planteamiento no es nuevo, desde luego, pero sigue trabajando y busca un destino propio, busca qué quieres decir al mundo, que los arquetipos de la fantasía sirvan de conducto hacia tus dudas y anhelos.
suerte
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Hola |
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16-02-2007 02:30 |
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Creo que ya te han comentado bastantes puntos para que te apoyes en ellos e intentes mejorar el texto, y así mismo, tu escritura.
A mí me ha entretenido, aunque sea un topicazo y se note bastante trillado, hasta me ha recordado algo al Señor de los Anillitos. Una amenaza se cierne y a nuestro joven protagonista su maestro lo manda a por aventuras y a salvar algo que esconde... Luego por el camino atacan desde las sombras un personaje muy oscuro y que nos aterra con solo olerlo.
Me parece que está claro, y que lo sabes, pero de todos modos no está mal escribir cosas así, como dice Nachob; y además, esto no es mas que un principio, y apuntas buenas maneras con tu escritura, sólo te falta dotarlo de algo más de originalidad, llevarlo a tu terreno y hacerlo tuyo, y sorprender al lector dándole más ganas de seguir leyendo.
Una sonrisa. No dejes de escribir.
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Un principio |
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13-02-2007 09:33 |
El texto me ha parecido correcto. Debes pulir un poco más la forma (por ejemplo el empleo que haces de ciertas palabras, como agonizar). Unas cuantas lecturas más nunca viene mal. Pero escribes de un modo fluido y con buenas perspectivas.
En cuanto al argumento es pronto para decirlo, pues es solo un primer capitulo. Si que es un principio un poco clásico, es cierto, pero todo dependera de hacia donde lo lleves. Un consejo, no escribas lo que ya esta escrito. Busca tu propio estilo, la originalidad, bien en lo que cuentas o en como lo cuentas. Pero tampoco tengas prisa en ello, hace falta mucho trabajo y esfuerzo para conseguirlo, y todos estamos en camino. Las primeras obras de Picasso eran tremendamente clásicas, pero las necesitaba para poder aprender y desarrollar posteriormente su genio.
Otra cosa es que tengas cuidado con este formato en internet. Las novelas largas en mi opinión no se adaptan bien. Es muy dificil publicar toda una obra con multitud de capitulos que capte la atención de la gente, a menos que adoptes el formato de folletín que tan buenos resultados le dieron a los rusos. Pero eso significa aumentar la intensidad tanto de la forma como del fondo. Prueba con relatos más cortos, o con menos entregas.
Es solo una opinión.
Leeremos tu siguiente entrega, animo.
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Correcto, pero poco más |
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12-02-2007 16:52 |
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Tu escritura es fluida y correcta, y retratas bien la acción e incluso el escenario, pero la historia no nos trae ningún elemento novedoso.
De momento tenemos la protagonista que lo pierde todo en manos de seres malvados y que es, por lo que parece, la elegida. Es quizás uno de los argumentos más trillados del género, y por eso he echado en falta un elemento diferencial desde la primera entrega. Veremos qué depara el resto
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