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Reescritores


Opinión

26-01-2007 17:56
Por: Akhul

Si los que escriben son escritores, así deberían llamarse los que reescriben. Pero, ¿reescribir el qué? Ahí está el quid de esta disquisición peregrina sobre cosas más o menos literarias


reescritores
Entre los múltiples elementos que nos incitan a coger un libro y no otro existe uno que me trae de cabeza. Es uno que, además, se termina teniendo en cuenta incluso después de haber leído la obra en cuestión y que, a veces, influye a la hora de evaluarla. Es algo pequeño, pero a la vez importante; algo que nunca miramos igual antes y después de la lectura y cuyo impacto sobre nosotros cambia incluso a mitad de trayecto. Es algo tan nimio y tan inquietante como la tesis, pero mucho más visible. Es el título.

Sobre el viejo dilema de elegir con acierto un título se podrían escribir libros y libros de técnica literaria y estilo. Sobre el impacto de éste sobre el lector, unos cuantos más sobre marketing y publicidad. Sin embargo, espero desmarcarme un poco de estos dos polos en el artículo, más que nada porque a mí, lo de los títulos, me inquieta como aficionado a la reescritura peregrina. O como lector perplejo, que es más o menos lo mismo.

Todo empezó con el señor Bram Stoker. Obviamente no fue con su bien conocido “Drácula”, al que no querría por nada del mundo que se le hubiera bautizado de un modo menos dinámico, como le pasó al pobre Robinson Crusoe (“La vida y aventuras sorprendentes de Robinson Crusoe de York, marinero”), sino con otro título mucho menos conocido: El entierro de las ratas.

Un nombre así capta la atención de inmediato. Es demasiado bueno para dejarlo pasar. En el mercado hay mil libros aguardando con sonrisa afilada, pero ¿quién puede resistirse a algo así? Obviamente, el título de nuestros sueños cambia con nuestros gustos, pero siempre se puede dar uno cuenta de la osadía de tal o cual rótulo, de este o aquel reclamo.

El caso es que hice lo que correspondía: compré el libro y, tras un preludio soñando cómo sería leerlo, al final decidí que una velada era la adecuada y me sumergí en sus páginas. No encontré lo que buscaba, aunque sí muchas otras cosas interesantes, y aquella mezcla extraña sembró una cierta inquietud en mi interior. Una inquietud que, según pude comprobar el otro día al tener noticia de otro libro (“El libro de los cráneos” de Silverberg), sigue viva y coleando.

Soy sensible a los títulos. Es irremediable. Es algo con lo que tengo que aprender a vivir. Del mismo modo que sucumbí al influjo de “La rata de Venecia”, sucumbiré ante otros tantos libros sin remedio. No es algo excesivamente problemático porque leo mucho y, sobre todo, porque son pocos los que me seducen de este modo tan apabullante. La cosa, así, hubiera quedado en lo sencillamente anecdótico sino fuera, supongo, porque escribo.

reescritores
¿Churras y merinas? Bueno, en realidad no tanto. Si uno lee un libro seducido por un título y no encuentra lo que buscaba en sus páginas, lo normal es que lo deje de lado y Santas Pascuas. Pero si el lector no es normal –estadísticamente hablando o lo que sea- y escribe, lo natural es que valore el retomar ese mismo título y escribir la historia que le hubiera gustado encontrar bajo la cubierta. Un modo de justicia cósmica, vaya.

Obviamente, esto tiene sus limitaciones. Por un lado, no está ni medio claro que el lector frustrado sea mejor escritor que el autor original (¿Os imagináis a alguien presentando la historia que de verdad debería ir bajo “Canción de Hielo y Fuego?”). Por otro, pasa como con los finales alternativos, que muchas veces encajan todavía menos con la idea original. Pero, ¿es que el título hace la idea? ¿Llega acaso a reflejarla? Si somos malos eligiendo títulos, ¿lo somos también eligiendo historias para un título ya dado?

A veces me desespera encontrar anodinos los títulos de las novelas que he escrito, sobre todo porque no encuentro una alternativa que me convenza. Con los relatos me pasa menos, pero es normal que, con esta frustración ligera en algunas obras, me haya decidido explorar otros territorios. Así, una vez, me atreví a emprender el camino inverso: reescribir la historia debajo de un título, robar el nido y alojar en él a mi propia criatura.

La historia de esta experiencia es todavía más rara que esta disquisición. Todo empieza hace un tiempo, una vez que leí un libro de relatos titulado Susurros en la oscuridad. Era una obra que, efectivamente, daba lo que prometía. Sin embargo, en sus páginas se encontraba algo más, la historia de un título errante.

Matias Bonetti, el autor, había escrito un relato titulado “La tumba” como homenaje a la obra homónima del maestro H.P. Lovecraft. Éste –el título-, por motivos desconocidos, había mutado en su primera publicación en una revista a otro ligeramente distinto, “La tumba vacía”, para estupefacción del propio Bonetti. No deja de ser peculiar, supongo, escribir un relato retomando la idea y el título de otro –como había hecho Bonetti- para encontrarte con que el título final no refleja siquiera el contenido del mismo –ni de la tumba, todo sea dicho, que no se encontraba vacía-.

reescritores
El caso es que aquel título huérfano, que no pertenecía a ningún relato y que no era mío –ni se sabía de quién-, llegó a tocarme de algún modo. Y así fue como, por primera vez, reescribí una historia sin guión ni referencias, partiendo de un simple nombre perdido. La llame, dentro de lo que pude, Una tumba vacía.

Todo esto puede llegar a ser más inquietante que las propias historias que escribimos. Después de todo, no es muy normal un escritor que roba el título erróneo de un autor que ha elegido otro tomándolo de un tercer autor muerto hace setenta años. Aunque, supongo, tampoco es muy normal darle tantas vueltas.

Finalmente, creo que es tan válido un título, existente o no, propio o ajeno, como cualquier otra frase o concepto para servir de punto de partida de una obra. Y tengo la impresión, asimismo, de que mientras los autores “desperdicien” títulos tan altisonantes como “El libro de los cráneos” con una historia de CiFi de sectarios en el desierto de Arizona –que no he tenido el placer de leer-, existirán autores que sucumban a la tentación de reescribir las obras que por el mismo quedaban identificadas. Después de todo, la literatura es algo así como seguir reinventando, o reescribiendo, el propio mundo en que vivimos, y los libros y sus autores forman parte de él.

 



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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Importancia del título
01-02-2007 10:36
El título es una parte más del relato, y un fallo en el mismo puede condicionar la valoración del mismo como otros factores.

Pero además es la portada, lo que va a decidir si a ese relato se le da una oportunidad o no. Y en tal sentido es muy importante acertar.

En mi caso no suelo ser demasiado bueno, y creo que además me vence la tentación de publicarlo lo antes posible sin haber encontrado un título adecuado (por ejemplo no estoy nada contento con el de 'nido 3', o con el del último reto "cerezos en flor").

Que duda cabe que además la subjetividad del lector influye mucho, y así un aficionado al terror valorara frases contundentes tipo "en las esquinas de la locura", mientras que el aficionado a la fantasía tenderá a los más épicos tipo "la espada del destino", y así sucesivamente).

Yo por mi parte voy a concentrar todos mis relatos de ciencia ficción bajo un mismo título, que me ha gustado: "Siempre es el fin del mundo". De hecho, ha condicionado el sentido de los dos en los que estoy (sig), trabajando.

   RE: Importancia del título
02-02-2007 09:14
Es curioso: a mí me pasa parecido. Si no tengo el título desde el principio rara vez encuentro algo que me convenza. Por supuesto, esto no quiere decir que vaya a convencer al resto del mundo.

Aunque parezca una tontería, me sentí muy perturbado cuando el editor de Premura me incitó a cambiar el título de mi primera novela :-S

En fin, compañero, gracias por tu comentario y suerte con los relatos

   Opinión
30-01-2007 20:46
Muy interesante el enfoque y la perspectiva que le das a este articulo; ya que también he tenido la misma inquietud que tu; cuando por desgracia el titulo de un libro no concuerda muy bien con la historia que me representan en el, o desgraciadamente; no me agrado. Y en lo particular, dejo volar un poco la imaginación; visualizando una “pequeña historia” muy diferente, la cual se “amolde” al titulo original.

(Dicho esto con todo respeto que me merece el autor de la obra; y en dado caso, por su puesto, no intento ser escritor.)

En verdad; este artículo es para reflexionar; en cuestión de los títulos de los libros. Aun que se diga: “Un buen libro no se juzga por su portada”…. Si podemos juzgarlo por su titulo.

Como siempre Akhul; muy buen articulo; y nos seguiremos leyendo por aquí. Salu2.

   RE: Opinión
02-02-2007 09:11
Muchas gracias, Lord Bright. Sí, supongo que es inevitable hacer juicios por los títulos. Fue así como me leí "El fantasma" de Danielle Steel creyendo que era una historia de aparecidos...

Un saludo y nos vamos leyendo

   De Capuletos y Montescos...
28-01-2007 13:26
En mi opinión, y desde el punto de vista de alguien que intenta escribir relatos, el momento en el cual uno se pone a elegir el título de un cuento se asemeja mucho a ese otro en el cual se debe decidir el nombre de sus personajes.

Lo primero a tener en cuenta sería lo que Shakespeare pone en boca de Julieta cuando ésta dice: “¿Qué hay en un nombre? Si la rosa la llamáramos con otra palabra, ¿no exhalaría su perfume de igual modo?” Si nuestro relato (o aquel otro que nos disponemos a leer) se titulara de otra manera, ¿renegaríamos de él? Sinceramente, a mí, como si el bueno de Silverberg (o el editor) le pone a su novela “El libro de los cráneos vacíos”; yo seguiría exhalando la gran novela que es por muchas capas de títulos que se colocaran entre sus cerca de trescientas páginas y mi humilde olfato literario. ¡Ojalá la pobre Julieta no hubiera tenido tan fácil!

Una segunda consideración. Para mí el título es simplemente la primera frase del relato. Puede ocurrir que dicho título sea lo suficientemente atractivo que ya no podamos evitar su lectura; pero yo confiaría más en leer la primera hoja del relato. Un título pude ser muy bueno, pero incluso nos lo han podido sugerir (un ejemplo que conozco es la tercera novela publicada de cierta escritora famosa). Un buen título puede aparecer de manera fortuita, pero una primera página… ¡Ojalá fuera tan fácil!

Por supuesto que hay más consideraciones. En todo caso, la idea de estas dos reflexiones es poner bajo cierta relatividad la importancia que a veces se le da a cosas como el título de un relato o el nombre de un personaje. Lo cual no quiere decir que haya que descuidar ambas herramientas literarias, ¡Shakespeare me libre de sugerir tal cosa!

   RE: De Capuletos y Montescos...
02-02-2007 09:10
Muchas gracias por compartir tu punto de vista, Bloodmoney. Muy interesante y acertado. La única pega que le veo es para los bichos raros como yo, que no soportan empezar una historia y dejarla a medias. Me perturba leer fragmentos de libros por esto, aunque espero quitarme la manía.

Cierto que el título no deja de ser una frase, importante, pero una frase, al igual que los nombres de los protagonistas (aunque me viene a la cabeza la de "Lo que el viento se llevó", a la que le cambiaron el nombre en la adaptación cinematográfica).

Muchas gracias por el comentario, y por pasarte a leer el artículo. Un saludo

   RE: De Capuletos y Montescos...
28-01-2007 19:33
Me ha gustado tu comentario porque yo amo Shakespeare y sus obras, y hay mucho de él en mis trayectorias, cada vez más. Es cierto que el título no tiene porque quitarle o restarle importancia a una novela, pues a mí por ejemplo le quitan el título de la novela El perfume por cualquier otro e igualmente diría que es una de mis novelas preferidas.
Pero el título como entidad propia si que es importante, es lo que creo que se quería decir aquí.

¡Ah, soy un juguete del destino!

   Qué artículo tan interesante
27-01-2007 15:16
Por cierto, supiste elegir muy bien el título del artículo ;-) . Es, cuando menos, llamativo. Lo cierto es que me ha sorprendido tu reflexión. Nunca se me había ocurrido escribir un relato a partir de un título ajeno. Se podría decir que es como hacer TU versión de una idea, o de un argumento, pero de manera mucho más abstracta. Un título puede sugerir muchas cosas, y es un importante reclamo (por ejemplo, tengo la teoría de que mi relato más comentado, y sospecho que el más leído también, en OJ, el de la Caperucita, lo es precisamente por el título). Es algo así como una primera impresión. Hay tantos y tantos libros, que un título llamativo o desafortunado puede hacer que la balanza se incline hacia uno u otro lado (a veces pienso ¿cuántos buenos libros habré ignorado porque el título no era llamativo?).

En fin, un artículo muy interesante, y todo un acierto el título, que ha despertado mi curiosidad.

P.D: por cierto, me acabo de llevar una sorpresa con uno de tus ejemplos. Tengo un relato a medias titulado "Susurros en las tinieblas" :-( , y estaba muy satisfecho con el título porque realmente se me ocurren muy pocos que de verdad sean buenos (motivo que me induce con frecuencia a "robar títulos"). Qué atrevida es la ignorancia. Tampoco era un título tan extraño, jajaja

Un saludo.

   RE: Qué artículo tan interesante
02-02-2007 09:06
Pues sí que tiene gracia, sí, lo del título. Supongo que casi todas las combinaciones se han utilizado ya, o algunas similares. Siempre lamentaré que aquello de "El club de los suicidas" no se me ocurriera a mí ;-)

Muchas gracias por pasarte a dejar tu opinión. Me alegra que te haya gustado

   Bravo
26-01-2007 19:33
Magnifica reflexión que a todo amante de la literatura nos gusta hacernos de vez en cuando. Sobre todo con esa entrada inquietante que haces para mostrarnos lo que a simple vista muchas veces parece carecer de importancia, y a veces hacen más mella incluso que la propia historia: el título.

Y la reflexión final me ha fascinado, porque es algo que yo siempre he aplicado a todo. Todo lo que hacemos es un continuo ir y venir de ideas que ya han sido escritas, pero las vamos modificando y dándole toques a nuestro estilo creyendo que es algo nuestro, y no son más que ideas transformadas. Es dificil escribir una idea totalmente original, por no decir imposible. Nunca he probado a escribir una historia, más bien como tú dices reescribir, a través de un título, pero todo llegará; y eso de leer una historia con un título que te cautiva y que no encuentras lo que esperabas, y así mismo la escribes tú para intentar asemejarlo a las ideas que tenías, es cuánto menos curioso, y aunque no lo he hecho nunca, auguro que sería una idea interesante.

En fin, que un gran artículo, maestro.

   RE: Bravo
02-02-2007 09:04
Muchas gracias por el comentario, compañero. Me alegra que te haya gustado



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