La respuesta |
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08-03-2007 17:09
Por: manheor
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La ventana está abierta; pronto acabará todo. Por fin lo he comprendido, después de tanto tiempo cerrando los ojos para negar lo evidente, lo he comprendido. Dios mío, que toda mi vida adquiera un sentido al quitárselo... ¡qué ironía!
¿Cuándo la vi por primera vez? Creo que fue un martes por la tarde. Había discutido con mis padres debido a que mis notas cada vez eran más bajas; la verdad es que me estaba desentendiendo de todo, no le encontraba sentido a mi vida, pasaba noches en vela preso de una angustia vital arrolladora y me estaba acercando al borde del abismo, cada vez un paso más cerca... Me puse una cazadora y salí a la calle. Hacía un día de perros y no llevaba paraguas; mejor, porque el viento que me zumbaba en los oídos se molestaría en no dejarlo entero. Por un momento pensé en volver atrás y enfrentarme a mis padres, pero no arreglaría nada; sólo conseguiría desesperarlos más. Estuve vagando sin rumbo hasta que paré y escudriñé mi entorno. ¿Dónde estaba? No reconocía la calle.
De repente me di cuenta de un fenómeno extraño: reinaba un silencio absoluto, ni un alma rondaba la calle. Un sudor frío me descendió por la nuca y un nudo se formó en mi garganta. Miré el reloj, doce y media. Me disponía a marcharme cuando oí el ruido de unos pasos que hendían el silencio. Me agazapé tras una esquina y esperé mudo en la oscuridad. Después de lo que se me antojaron años, vi una figura trazada en la oscuridad, salté de improviso al medio de la calle y entonces la vi. Un grito se ahogó en mi garganta: aquella mujer era la criatura más bella que había visto jamás; su belleza era indescriptible, frágil, etérea. La llamé por todos los nombres de mujeres que se me ocurrieron, le grité, pero ella no reaccionó: siguió su paso inexorable, sus pies parecían flotar sobre el suelo. Corrí detrás de ella, pero era como intentar dar alcance al viento. Al doblar la esquina se esfumó.
A la mañana siguiente me desperté bañado en sudor. ¿Había sido un sueño? No, no podía haberlo sido, así que me calcé y salí sigiloso en busca de la mujer que había visto.
Hacía ya una semana que no me pasaba por clase. Sabía que más bien pronto que tarde mis padres recibirían la notificación de mi ausencia, pero qué más daba: lo único que importaba era encontrar a la misteriosa mujer. La verdad es que estaba tan cegado por el deseo de volverla a ver que no se me ocurrió cómo iba hacerlo. Lo primero que hice al darme cuenta de este hecho fue pararme a reflexionar, la había visto en una calleja contigua a la plaza y, por la hora que era, era de suponer que viviera por allí cerca. Así me encontré llamando a los escasos portales de esa zona, suponiendo que, de vivir allí, los vecinos sabrían quién era. Después de un rato de preguntar sin sacar nada en limpio, resolví quedarme allí por si volvía a pasar.
Estuve horas sentado, esperando y desesperando; miré el reloj, eran las dos y media. En ese instante me di cuenta de lo que estaba haciendo y me entraron ganas de reír y llorar al mismo tiempo ¡Había estado todo el día ahí sentado sin ni siquiera comer por alguien de quien no sabía su nombre! ¡Alguien de quien ni siquiera tenía la certeza de que existiera! Después de esto no podía volver a casa. De improviso oí el ruido de unos pies contra el suelo, mi corazón comenzó a latir al galope y todos mis sentidos se concentraron en la figura que, de un momento a otro, aparecería. Ahí estaba ella, mirándome con aquellos abismos azules que eran sus ojos clavados en mí. La abracé y la besé apasionadamente, ella estaba a punto de decirme algo.
-¡Socorro! Suélteme, loco, ¡auxilio!
La cara que tenía ante mí era la de una chica de unos diecisiete años con el miedo reflejado en su rostro. Huí. No podía ser verdad, me negaba a aceptarlo, no podía ser. ¿Me había vuelto loco? No yo sé muy bien lo que vi, no me pude confundir, la mujer estaba a mi lado y... En ese momento lo vi todo claro, como si un rayo repentino iluminase mi embotado cerebro. Yo no había visto nada, me había imaginado a una mujer divina, perfecta, simplemente porque necesitaba un motivo para vivir, algo en lo que aferrarme para no hundirme en el vacío. Ésa era la respuesta que tanto ansiaba.
El sentido de la vida está en su negación misma, en la muerte; nacemos sólo porque algún día moriremos, sin que importe lo que hagamos de nuestras vidas o de las de los demás. Por eso necesitamos las religiones para negar de modo irracional lo que en el fondo de nuestras almas sabemos, que no hay dios, que no hay reencarnación, que no hay nada más allá; sólo el vacío, el infinito vacío que forman nuestras miserables y vacuas vidas. No voy a esperar más, pondré fin a esta inútil existencia... necesito descansar... necesito descansar.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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Lo dicho |
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05-05-2007 15:09 |
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Nada que añadir a los anteriores comentarios. Es un texto que apunta maneras, pero deslavazado y apresurado, diluido en su propio entusiasmo e intensidad.
Un saludo.
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RE: Lo dicho |
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07-05-2007 14:12 |
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Lo sé. Lo sé. Pero bueno, teniendo en cuenta que fue echo en media hora para una clase de 1º bac tampoco está tan mal
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Críticas, críticos y criticados |
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10-04-2007 06:37 |
Bueno... es un texto que está colgado en la página. Lo vamos a criticar -al menos yo- igualmente, tuvieras 15 años o tuvieras 150. Quiero decir, que un texto es un texto, y publicar un texto significa hacerlo público -parece una obviedad, pero muchas veces se nos olvida- y conlleva, entre otras cosas, aceptar el hecho de que va a ser criticado. Y estoy de acuerdo con Nachob: NUNCA empieces disculpándote. Aunque el texto fuera pésimo, no hay nada de lo que avergonzarse; nadie nace sabiendo y a escribir se aprende escribiendo -bueno, y leyendo-, y las críticas siempre ayudan. Me refiero a una constructiva, claro, pero es que la descalificación injustificada no tiene cabida en una buena crítica. El deber del crítico es desempeñar su trabajo basándose en elementos lo más objetivos posibles -una crítica siempre tiene una parte de opinión- e intentar que le resulte lo más provechosa al propio autor. A cambio, el autor debería saber encajar -y aún más: agradecer- el trabajo del crítico, siempre que éste se realice desde el respeto.
Dicho lo dicho, vamos con la lluvia de palos.  Empezaré apuntando un error ortográfico grave: "no se me ocurrió cómo iba hacerlo." ¿Ves algo raro? ¿Dónde te dejaste la preposición "a"? Hay que tener cuidado con estas faltas influidas probablemente por el lenguaje oral. También utilizas una hipérbole que, sinceramente, me parece desmesurada: "Después de lo que se me antojaron años". No sé a los demás, pero a mí esto me ha distraído muchísimo; me he quedado pensando que menuda exageración. Tal vez no sea muy grave, pero yo creo que resta armonía al relato. Yo te propondría un "horas". En cuanto a la temática, no me parece creíble. Puedo tragar con lo anterior -al fin y al cabo, mantiene la verosimilitud-, pero cuando llega el momento de la epifanía del personaje, lo siento, pero no. ¿A qué viene ese momento de lucidez en el que comprende, de pronto, el significado de la vida? ¿Por qué? Yo creo que está injustificado. Y para finalizar, en mi opinión el último párrafo filosófico-ensayístico te lo podrías haber ahorrado; no encaja algo así con el resto de la ficción. Un texto no hay que explicarlo -al menos, no dentro de la propia obra-.
Espero que te haya servido mi crítica.
Saludos
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RE: Críticas, críticos y criticados |
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10-04-2007 19:49 |
AY AY ay ay ay Es broma. Vamos a responder a lo que me planteas. Of course que el texto es exagerado, of course que resulta ridícula la reflexión final del personaje un joven Werther hormonado hasta el infinito y también of course que lo de la a preposición es una errata que no estaba en el original y que no se porque se coló aquí. Yo ya veo que se me malinterpretó cuando dije lo de los palos, a lo que me refería es a que no lo valorarais como si lo hubiera escrito ahora, más bien me interesaba saber si os gustaba la idea y el ritmo narrativo. Pero bueno reconozco que debía haber cerrado el pico. Lo dicho Ay ay ay ay ay
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Mis disculpas |
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15-03-2007 09:23 |
Por no haber dejado antes mi comentario -ando un poco liado- y por saltarme lo de no dar leña
Bueno, en realidad el compañero Nachob ya te ha dado un par de buenas claves. Desde mi punto de vista, una importante a tener en cuenta en el texto es el punto de tensión.
La idea -o eso me parece- es creer que el chico tiene un gran enamoramiento y luego encontrarse con los gritos de auxilio de la chica. Lo que pasa es que el relato está como embarullado: giramos en torno a la vida del chico -que ya apunta que no va a ser normal, tal y como se narra-, y cuando llegamos a la escena no resulta tan chocante.
Me hace pensar en una canción popular francesa llamada Madelaine en la que te pasas toda la letra creyendo que el tipo tiene una cita y, al final, te das cuenta de que nunca la ha tenido, de que nunca ha seducido a la chica. La sutilidad, la ambigüedad, es la que permite el engaño.
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a tener en cuenta |
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08-03-2007 21:43 |
ey antes de que empiecen a lloverme palos por este pequeño relato XD me gustaría aclarar que lo subí por puro sentimentalismo ya que es un relato muy antiguo que escribí a los 15 años. Así que tampoco os paséis dándome leña
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RE: a tener en cuenta |
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09-03-2007 12:25 |
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Hombre no se trata de que yo no las valore, claro que las valoro porque me parece que, en el momento que lo escribí, significó tanto a nivel emotivo como literario un buen punto de inflexión dentro de mi camino en esto. Por eso no me apetecía corregirlo y sí compartirlo con todos sus defectos, a veces hay cosas que uno hace que aunque imperfectas prefiere no volver a tocar.
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Bueno, pues entonces... |
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09-03-2007 09:43 |
...para tener quince años no esta mal.
Lo rehaces y entonces lo valoramos otra vez.
PD.: Bueno, si quieres conocer los fallos que le veo, es un poco atropellado, y pierde un poco el ritmo y el sentido. Parece hecho de un golpe, llevado por la emoción, y eso hace que parezca empezar de una manera, y luego deriva a otra y acabe con una disquisición filosofica algo cogida al vuelo. Como punto positivo se nota la fuerza expresiva que muestras, un diamante en bruto que tienes que pulir.
PD.: Y no empieces disculpandote. Si no estabas contento con él, deberías haberlo retomado y corregido. Es un poco falta de respeto que nos enseñes cosas que consideras malas o inacabadas, y nos hagas hacer un esfuerzo inutil. Si tu mismo no las valoras, como quieres que lo hagamos nosotros. Si tu mismo no te esfuerzas, porque quieres que lo hagamos nosotros.
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