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El odio


Terror y Suspense

03-05-2007 13:58
Por: Nachob


tech
El sargento insistió:

-Se llevaban a mal traer. Todos sabían que la cosa iba a acabar fatal. Una casa sin hijos ni dinero, con dos talantes tan distintos e irreconciliables. Tantos años. Raro que no hubiese pasado antes.

-Si es que no hay que dejar que las cosas lleguen a este extremo. Va a ser la comidilla del pueblo, verás. No me quiero ni imaginar el entierro que va a ver.

-Ah, ¿pero le van a enterrar en el cementerio? Yo creía en estos casos no se podía.

El médico levantó los hombros en señal de que tampoco lo sabía. Posó la vista sobre ella, que desde el otro lado de la mesa, inmóvil sobre la otra única silla que había en la habitación, parecía esperar dios sabe qué.

-¡Qué le tuvo que pasar por la cabeza! Y luego todo este tiempo aquí, los dos juntos, disimulando como si nada hubiera pasado. No me extraña que llegase un momento que no pudiese soportarlo más.

-Ya, ¿pero esto? Por dios, vaya sufrimiento pa’ ná. Mira que no hay formas de suicidarse. Pero morir reventado como un cerdo ¡Por Dios!

***

Juana paseaba por la casa como un fantasma. Aquel enorme caserón, en el que había nacido ella y su madre y la madre de su madre, y que en otros tiempos recordaba lleno de vida y risas, ahora se había convertido en un tenebroso lugar lleno de estancias cerradas, donde acumulaban polvo y olvido muebles y enseres. Recorría las habitaciones dejando que las imágenes de otros tiempos acudieran a su memoria. Se emocionaba rememorando como ella y su hermana, emperifolladas con vestidos impolutos, jugaban en un cuarto lleno de muñecas de porcelana, mientras su ama dormitaba al calor del sol que entraba por la ventana. Al pasar por el salón, venía a su mente la imagen de prominentes damas, señoras de las fuerzas vivas de la villa, arregladas como pomposos pavos, tomando pastas y té muy dignas alrededor de una mesa primorosa en la que su madre se había esforzado por hacer gala de su clase y capacidad.

Recordaba sus gestos huraños mientras con sus lenguas de víbora despellejaban inmisericordes a cualquiera que no estuviese presente, sin importarles género ni condición. Veía también a su padre, vestido con sus ropas de cazador, limpiando con esmero su preciada escopeta. Siempre rodeado de una maraña de galgos que continuamente le seguían, deseosos de acompañarle en otra montería. Eran bellos recuerdos de un mundo mejor que ya pasó, lleno de sueños e ilusiones de niña. Ahora la oscuridad se lo comía todo, y las cosas se rompían de pura ausencia. Su hermana fue inteligente huyendo de aquel lugar maldito y refugiándose en los brazos de un tosco comerciante que, aunque de oscura procedencia, al final le había sabido dar hijos y fortuna. Ella se había quedado para velar a los muertos en aquella mansión olvidada.

Al pasar por el dormitorio grande se dejo llevar por la nostalgia y abrió el viejo arcón donde se guardaba su ajuar, de un refinamiento y belleza que había hecho enrojecer de admiración y envidia a todas las demás mozas casaderas. Sacó su ya marchito traje de novia, que en su momento causó fascinación, y que incluso fotografiaron para una revista de modas de la capital. Su boda fue sonada en toda la región, y nada se descuidó para que no faltara ni un detalle. Incluso el novio, a pesar de la escasa práctica que tenía, encorsetado en un traje que le iba algo pequeño y medio asfixiado por una corbata que nunca antes había llevado, supo poner un punto de desparpajo y alegría en la ceremonia y no desmerecer la belleza de una novia que no paró de reír durante días.

La sonrisa que había acudido a su boca evocando ese momento se congeló cuando en el fondo del arcón vio, con sus lazos aplastados y ya amarillento por el paso del tiempo, un pequeño y delicado trajecito de bebe.

***

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-¿Y ella?

-Ella debió morir instantáneamente, con un traumatismo de esa magnitud. Recibió el golpe por la espalda, ni siquiera lo vería venir. Y prácticamente le partió el cráneo en dos, con lo que tampoco llegaría a darse mucha cuenta. Por eso todavía conserva la postura en la que falleció, sentada en la silla, enfrente de él, con el hacha clavada aún en la cabeza.

Apartaron la vista de la espeluznante imagen y se concentraron de nuevo en el humo de sus pitillos, que nerviosos no podían evitar encender uno tras otro.

***

Cuando por fin consiguió abrir la puerta del patio, tropezó con un bulto que yacía a la entrada y cayo de bruces al suelo. Inmediatamente, el bulto empezó a ladrarle mientras él trastabillada tratando de ponerse en pie y de evitar las acometidas del animal. “Maldito perro” –pensó- “nunca me has respetado”. Se echaba hacia atrás sin que el galgo dejara de acosarle, molesto por la patada recibida. Era el último de los podencos de su suegro que quedaba vivo. Y como en vida del dueño éste siempre le había tratado delante de ellos con menosprecio e insolencia, ellos así lo habían aprendido y tras su muerte seguían gruñéndole ariscos. Incluso se había llevado algún mordisco que otro. Ahora, temeroso de los dientes de este postrero superviviente de la manada, retrocedía arrastrándose de espaldas sin atreverse a girarse.

Su mano topó con lo que parecía el mango de algo, y agobiado por el acoso del can, Andrés lo agarró y, levantándolo por encima de su cabeza, lo dejó caer sobre la del animal. Se escuchó un aullido de dolor. Envalentonado, repitió la operación y volvió a golpear una y otra vez, insensible a sus lastimosos quejidos. Al poco ya estaba de pie aporreando fuera de sí la masa sanguinolenta en que había convirtiendo al infeliz perro, mientras escupía insultos e improperios. Lo mató a palos, haciéndole pagar la frustración e ira acumulada por todos los años de desprecios y desaires. Mientras se dejaba llevar por la violencia recordaba al padre, el cacique del pueblo, sólo pensando en beber, joder y cazar, y en la madre, una remilgada presuntuosa que lo miraba por encima del hombro, a él, el hijo de los zarrapastrosos del lugar. Agotado, y viendo que ya nada se movía, se desplomó. Llevado por la tensión empezó a repetir gimoteando, como si fuera una letanía, “basta, basta, basta...”

***

El tiempo pasaba despacio, como si cada minuto se resistiera a desaparecer. Por fin el sargento volvió a hablar, tal vez tratando de evitar que la mente le divagara en exceso.

-¿Cuánto tiempo pasarían en estas condiciones? Sólo de pensarlo me dan escalofríos.

-Andrés murió anoche, está claro porque la sangre ni se ha secado. En cuanto a ella, por su aspecto debe llevar semanas. Las bajas temperaturas de este invierno han servido para conservarla semiamortajada, dándole ese aspecto arrugado y ceniciento. Si hubiera sido en verano, no se podría estar en esta casa.

-Sí que hace un frío de narices. Vaya una situación, todo este tiempo conviviendo con la muerta, ahí sentada, que parece como si estuviera aguardando a que llegásemos. No me extraña que al final no pudiera resistirlo y acabase volviéndose loco.

***

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Las lágrimas resbalaban por las mejillas de ella mientras abrazaba la añosa ropita que había encontrado en aquel baúl. Habían pasado más de treinta años desde que en aquel baile de las fiestas se le acercó, joven y divertido, Andrés. Era uno de los mozos mejor plantados del pueblo, y su jovialidad y buen humor hacían estragos entre las muchachas. Durante la verbena, en la que parecía que las clases sociales desaparecían y sólo había espacio para la diversión y la chanza, ella se dejó cortejar. Y él fue tan atento y amable, que sus labios no tardaron en unirse. Sintieron que a partir de entonces pertenecían inevitablemente el uno al otro. Durante aquel verano se vieron a escondidas y jugaron a ser novios furtivos, sabedores de que él no sería bien visto por los padres de ella. Fueron meses felices, llenos de ternura y cariño, hasta que la naturaleza hizo ya imposible ocultar que su amor había dado imprevistos frutos. Así que se tuvo que arreglar la boda, y en ella echó el resto de lo que aún poseía la familia, en parte para tapar y ocultar cualquier posible cotilleo o sospecha.

Apretó su regazo llorando, mientras recordaba cómo poco después se trasladaron dichosos y esperanzados a su nueva vivienda, llena de luz y flores, y durante meses compartieron la ilusión por la nueva vida que esperaban. Hasta que un día ella empezó a sangrar, y se desmayó. Su marido, que había salido con un viejo amigo que estaba de visita en el pueblo, tardó una hora en descubrirla y llevarla al doctor. El bebe nació muerto, aunque probablemente esto no tuvo que ver con la tardanza en recibir atención médica. Tras el desgraciado suceso, regresaron al caserón de sus padres, donde ella podría estar mejor cuidada. Jamás volvieron a su hogar, y ella nunca pudo olvidar aquella pérdida. Nunca volvió a quedar de nuevo embarazada. A partir de entonces, fueron como extraños el uno del otro. Ella sintió que sin niños nada tenía sentido en aquel mundo gris. Y él, que no sabía como sacarla de aquella tristeza, acabó refugiándose en el trabajo y, más tarde, en la taberna.

Todo su sufrimiento se tornó de nuevo en rencor cuando oyó la puerta de la casa abrirse. Siempre ha sido más fácil el odio que el dolor.

***

Otra vez el silencio se adueñó del cuarto. El juez tardaba, como siempre. El ruido del teléfono les sobresaltó. El cabo lo cogió y estuvo hablando un rato. Cuando regresó a la cocina estaba pálido como el mármol.

-¿Qué pasa, chaval? ¿Quién era? –Le inquirió su superior ante el mutismo de éste.

-Era Julián, el del colmado -tragó saliva antes de continuar–. Que sí, que ayer vendió un paquete de matarratas de esta marca.

-Bueno, pues eso confirma lo que pensábamos. Andrés adquirió el paquete y se lo tomó anoche al no poder aguantar más el remordimiento por lo que había hecho.

Sus ojos se volvieron hacia Juana, o más bien hacia lo que quedaba de ella.

-Que no –continuó el cabo-. Que Julián dice que no se lo compró el Andrés. Que fue la Juana quien acudió ayer a la tienda a por él.

Los cigarrillos cayeron al suelo de sus bocas abiertas. Desde el otro lado de la mesa aquella momia medio podrida parecía sonreír observándoles con sus cuencas vacías. Sus manos yertas aferraban lo que parecía el apolillado vestidito de un bebe.

 

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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Excepcional
03-07-2007 15:30
No me queda nada más que añadir. Simplemente felicitarte por este relato tan magnífico, uno de los más redondos que te he leído. Enhorabuena.

Un saludo.

   RE: Excepcional
03-07-2007 15:40
Gracias Dersu, te creía ya de vacaciones.

Tus ojos lo hacen bueno, un abrazo.

   RE: Excepcional
03-07-2007 21:12
Nachob dijo:
Gracias Dersu, te creía ya de vacaciones.

Tus ojos lo hacen bueno, un abrazo.


He estado un poco ausente este último mes, pero continuaré por aquí hasta agosto seguramente.

   muy bueno
24-05-2007 10:36
Me ha entusiasmado el relato, ademas ha conseguido engancharme hasta el final,original y nada previsible.EXCELENTE

   RE: muy bueno
24-05-2007 11:35
Es muy importante para un autor saber no solo sus errores para poder aprender, sino también que ha sido leído y entendido. Muchas gracias.

   Bravo
03-05-2007 14:01
Como en los viejos tiempos: relato corto que te lleva en una dirección y giro de cintura para atrapar todavía más al lector. Magnífico.

Me ha gustado de principio a fin, el retrato de los personajes y el pueblo, el juego de saltos en el tiempo y, cómo no, el remate. Quizás sobraba que dijeras lo del vestido de bebé al final (ya que los tipos no tienen por qué reparar en él en ese momento), pero sin duda funciona. Bravo

   el odio
09-05-2007 17:52
excelente ,simplemente excelente

   RE: el odio
24-05-2007 11:33
Muchas gracias por el apoyo. Siempre es grato saber que el esfuerzo ha valido la pena.

   Thumb up
07-05-2007 19:39
Made in Nachob. A destacar el buen ritmo de la historia y la narración del drama, aderezado con otro gran giro de cintura que resulta diferente a los de anteriores relatos; mientas que en éstos se encamina toda la historia hacia el giro, aquí cobra mayor importancia la trama del matrimonio.

"Cuando el resentimiento es lo único que nos queda..." ;-)

   RE: Thumb up
09-05-2007 08:41
Muchas gracias por el comentario. Realmente me agrada ver que el cambio de matiz y de peso en el relato ha sabido ser apreciado y valorado.

Creo que mis proximos relatos van a hacer más hincapie en la historia en sí que en el final. Aunque, como ya sabéis, al final hacen lo que les da la gana, y van donde quieren ir. A veces pienso que solo quieren que les preste mis manos para venir a nuestro mundo del lugar donde habitan los cuentos no escritos, sin que yo pueda hacer nada por evitarlo o favorecerlo.

   Genial
03-05-2007 15:42
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   Gris, como la época.
04-05-2007 15:48
La verdad, me ha gustado mucho; algo sereno, pese a todo, tratándose de una muerte que ya sabíamos, con el "hachazo" final (nunca mejor dicho). ¿Puedo darte mi opinión?No soy experto, solo mi opinión:

Lo que me ha gustado:

Ese tono coloquial está muy bien, pero sobre todo la profundizáción en los personajes, per no solo eso, sino los pequeños detalles. No puedo dejar de pensar que es muy real y , en cierto punto típico, muy..."español" podría decir. Sobre todo el detalle de los perros,no ya que lo mate a palos, dejandose llevar por la ira, sino el hecho (no se si será casualidad pero a los que gustamos de escribir, sabemos que pocas cosas lo son) propiamente dicho de que lo hayas creado en la historia presente, "el último perro", sólo quedaba el último; quias cuando Andrés mata al perro ya estaba todo firmado. Además esa idea tan crítica, al final no cambia él, ni ella. Las cosa pasan como "tenían que pasar"....
para serte sincero, yo no he dudado un segundo que no fuera la mujer quien lo hizo, por ello resalto la interiorización de lo personajes, y esos peueños detalles, el carte, tambié he visto por ahí que lo han mencionado...y los flasbacks (o el contrario más bien, porque la historia principal es el matrimonio de Andrés).

Lo que menos me ha gustado:
no mucho, quizás algo tópico, el amigo de la taberna, la mujer en casa...pero no mucho más, lo demás está bien tratado a mi parecer; al fin y al cabo estmoa en este mundo, y ellos en esa época.

Finalmente,romantico y oscuro la tragedia del bebé muerto, algo agónico quizás; pero es un problema que pasa, ¿com recuperarse de algo asi? no puedo dejar de pensar...¿no hubo nadie que les ayudara?¿no hay solución en esos casos?

   RE: Gris, como la época.
07-05-2007 09:38
Muchas gracias por el comentario.

Y si que es verdad que la auténtica historia es la de la pareja. Me agrada mucho que te hayas dado cuenta. Realmente, el autentico final es la frase de que que es más facil el odio que el dolor. La historia morbida y paralela es un hilo conductor que trata de contraponer el morbo de lo sucedido con la tragedia real.

Y desde luego que tu opinión es tan valorable y apreciada como la que más.

   Genial
03-05-2007 16:30
Bravo, ya echaba en falta textos tan jodidamente bien hechos. No puedo añadir mucho más a lo dicho por Akhul, los cambios de tiempo, la acción, el ritmo, todo encaja perfectamente, es un relato redondo. Muy bien planteado, con reflexiones y con unos personajes creíbles y verídicos (y mira que al principio pensaba que ibas a fallar en eso). Realmente genial, Nachob, bravo.

Te comento un par de faltas que seguramente se te han pasado:

A continuación aceptó el tabaco que le ofreció el médico del lugar, que le acompañaba, y volvió a enfrascarse -> me rechina mucho esa coma de médico del lugar, que le acompañaba... cambia la frase



Tú mujer -> Tu mujer


...dormitorio grande se dejo llev.. - dejó


yacía a la entrada y cayo de bruces - cayó


retrocedía arrastrándose de espaldas sin atreverse a girarse. - creo que quedaría mejor sin atrever a girarse...

   ¿Y yo qué?
04-05-2007 13:49
¿Y yo qué? ¿Llego a tiempo para hacer una humilde crítica?
Veamos, creo que te conozco bien para haber caído en la trampa de presuponer el rumbo que tomaría el relato. No ibas a contentarte con contar la crónica de una muerte anunciada. Profundizas en el drama de los personajes, incluso a riesgo de ser políticamente incorrecto por tratarse del típico asesinato "doméstico". Algunos detalles son muy hábiles como lo del perro o el letrero del mecánico.
Ah, el relato es bastante emotivo. Pobre gente. Seguro que hay muchas historias reales como ésta.
Buen relato, Nachob.

   Brilante, brillante
03-05-2007 17:41
Je Je, Nacohb es un placer compartir espacio en esta página contigo. Simplemente es un relato brillante y que me confirma que hay mucho que esperar de ti para ese reto en prosa poética, tienes una sensibilidad sorprendente, me quito el sombrero por enésima vez. Sin embargo como soy un (joven) cascarrabias vamos con lo que no me ha gustado. Comenzamos con esa Juana hablando consigo misma en la habitación, el hecho de que hable sola ya no me gusta demasiado pero sobre todo es el como lo hace. Me explico:
"Qué desgracia más grande la de haberme casado con este mamarracho. Si ya lo decía mi madre, que su sonrisa no era de bueno, sino de tonto. Y encima la Maru casada con el pescatero, que en la capital tiene más pisos que vale. Y yo aquí, pudriéndome en esta casa que parece una tumba, un agujero lleno de recuerdos y sombras. Con los campos tan buenos que tenía mi padre, y este imbécil los ha echado todos a perder. Agostadas las viñas, abandonaos los frutales, muertos los animales. Nada tenemos ya, todo se ha dejao."
No queda muy creíble eso de lleno de recuerdos y sombras, no por la frase en sí que es hermosa, sino porque no cuadra con el tono inculto del personaje, como tampoco lo es el uso de agostadas para las viñas.
Más ejemplos:
"
-Ni un hijo ha sabido hacerme. Y es que una mujer que no es madre no es ná. Como un campo yermo. Como un cazo roto, que ni pa’ tirar sirve. Un animal que vive encerrado en casa, sin compañía ni provecho. Sin ná que hacer en todo el día, más que vagar por pasillos y habitaciones que se caen de puro inútil. Qué vida más miserable, que mil veces he estao tentada de irme a la casa de la Maru, y dejarlo aquí solo, que por lo menos no me asquease la existencia." Como un campo yermo, nuevamente demasiado elaborado y lírico para la situación. Al final de todo, me asquease la existencia, pues lo mismo. Hay más ejemplos en los diálogos que han sido lo que menos me ha gustado del texto, luego frases sueltas, expresiones para mi gusto inadecuadas o exageradas ("arregladas como pomposos pavos" o "lenguas de víbora despellejaban inmisericordes" o también
"jugaron a ser novios furtivos"). Pero vamos que en general chapeau. Dos momentos a destacar.

"La sonrisa que había acudido a su boca evocando ese momento se congeló cuando en el fondo del arcón vio, con sus lazos aplastados y ya amarillento por el paso del tiempo, un pequeño y delicado trajecito de bebe" genial, Genial, GENIAL!!!!!!!!!! no me canso. Genial, Genial, GENIALLLLLLLLLL!!!
"Los cigarrillos cayeron al suelo de sus bocas abiertas. Desde el otro lado de la mesa aquella momia medio podrida parecía sonreír observándoles con sus cuencas vacías. Sus manos yertas aferraban lo que parecía el apolillado vestidito de un bebe" Lo había dicho, me suena pero... GENIAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
AAAAAAAAAAAAAAAALLLLLLLLLLLLL!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

   Muchas gracias
03-05-2007 18:33
Muchas gracias por vuestros comentarios. Y perdón por las faltas de ortografía, las corrijo en mi texto y hago propósito de enmienda, pero a veces el bosque no te deja ver los árboles. ;-)

En cuanto a algunas de las expresiones utilizadas, he tomado como referencia un personaje conocido y real, que aunque no vivio esa situación, si que responde a ese perfil, concretamente mi abuela que era de familia bien de un pueblo pequeño de Aragón. Y sí que usaba esas palabras (yermo, agostadas -por secas-, asquear la existencia -esto lo decía mucho-). Lo de agujero lleno de recuerdos y sombras si que me chirría más, en eso te doy la razón.

Tampoco digo que la mujer estuviese hablando en voz alta. Sólo que se hablaba a si misma, como sinónimo de pensaba para sí, algo muy tipico de las personas solas. Pero tal vez cambie esta expresión para evitar confusiones.

En todo caso gracias, porque para gustos estan los relatos... :-D



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