Invasión, 2º acto |
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13-03-2007 18:08
Por: Nachob
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Nuevo final para la historia Invasión
Cuando el humo del disparo se disipó, se quedo mirando el cuerpo inerte del desconocido. Permanecía en la misma posición que estaba, sentado frente a él en el sillón, con la cabeza echada hacia delante y las manos apoyadas sobre las piernas, como si se hubiera quedado dormido. Apenas unas gotas oscuras que resbalaban de su frente reflejaban que acababa de morir.
Él se desplomó sobre su asiento y trató de ordenar sus ideas. Había muchas cosas que no entendía, muchas dudas que se agolpaban en su mente desconcertándole. ¿Por qué el hombre del futuro no había ofrecido la más mínima resistencia? Si, como afirmaba, sabía lo que iba a suceder, ¿como podía haberse dejado matar así, condenando igualmente su misión al fracaso?
Pero había más cosas que le revolvían la mente y el estomago. Las terribles declaraciones que le había hecho, ¿eran ciertas? ¿Era verdad que venían del futuro con intención de apoderarse de la tierra, sacrificando en aras de su propia supervivencia a millones de semejantes, incluso a sus propios ascendientes? Y todo lo que le había contando de aquella singularidad cósmica, de aquel bucle perverso que como si fuera una condena divina había convertido la especie humana en un conejillo de indias encerrado en una jaula, dando vueltas y vueltas en una rueda sin fin, repitiendo una y otra vez su historia ¿era posible?, ¿tenía alguna lógica o era una burda estratagema de los invasores?
Pero había más cosas que le inquietaban. Si su misión era acabar con él y evitar que pudiera poner en conocimiento de las autoridades sus descubrimientos, ¿a qué había venido tanta charla? ¿Por qué, simplemente, no le había aniquilado de una vez? A pesar de su pasado militar, él era un científico, no tenía ninguna oportunidad pillado por sorpresa por aquel ser del futuro. No lo entendía, no acababa de comprender qué estaba pasando. ¿A qué habían venido tantas explicaciones sobre lo que estaba sucediendo? ¿Qué sentido tenía esa especie de confesión final, hecha en tono de fatídica confidencia? ¿Estaba tratando de justificarse? Su tono y actitud no parecían la del que trata de convencer u obtener comprensión. Era más bien el ánimo fatalista del que sabe que va a morir, pero cree que debe hacerlo. Pero, ¿por qué?
Tenía tantas dudas, había tantas lagunas en lo que estaba pasando. Y él se sentía cansado, agotado. Lo vivido en la última hora le pesaba como mil años de existencia. Se percató de que el visitante aferraba un trozo de papel entre los dedos. Se levantó y lo cogió. En él, escrito a mano, había una única frase:
“El fin del mundo es siempre”
Se sentó de nuevo y se esforzó por reflexionar y comprender. Fuera, podía ver cómo el cielo se iba poco a poco cubriendo de aviones y extrañas naves que evolucionaban en lo que parecía el inicio de una contienda. Se percibían detonaciones y destellos, y sospechó que la batalla fratricida había por fin comenzado. Imaginó el pánico adueñándose de las ciudades, y cómo millones de seres humanos, a pesar de que ignoraban la auténtica realidad, empezaban a intuir que la vida que conocían acababa de sufrir un cambio radical.
Observó el cadáver que tenía delante y de repente la luz se hizo en su cerebro. Empezó a intuir lo que había querido decirle con aquellas últimas y extrañas palabras. Aquel doliente ser le había entregado una revelación como último legado. A partir de aquel día, el fin del mundo iba a ser siempre. No sólo porque toda la población del planeta, toda la civilización terrestre tal como la conocía, iba a ser aniquilada de un plumazo, y ese hecho se iba a repetir una y otra vez en un giro sin fin en el tiempo. Había otra explicación, aún más terrible. A partir de ese día también empezaba otro fin del mundo. Se iniciaba para los conquistadores una decadencia inevitable, una lenta agonía que no se detendría hasta un nuevo final. Una muerte en vida, envenenados física y espiritualmente. El fin del mundo no tenía por qué ocurrir en un momento. Para ellos, pasaba continuamente. No se puede vivir sin esperanza. El mundo, la vida, atrapada en aquella espiral, se acababa una y otra vez, violenta y súbitamente para unos, lánguida y dolorosamente para otros.
Tal vez ése era el mensaje que su visitante le quería transmitir. Quizás ese era el motivo de su sacrificio, de su inmolación ante él. El fin del mundo es o será siempre... si nadie consigue pararlo.
Miró de nuevo por la ventana, cuyas esplendidas vistas habituales ahora se habían convertido en un reflejo del peor mal que el hombre había creado: la guerra total e indiscriminada. Vio las bombas caer sobre los edificios de la cercana ciudad, trayendo su carga de muerte. A lo mejor ese enviado del futuro creyó que si fracasaba en su objetivo, si no evitaba que pudiese transmitir la información que había averiguado el profesor, los habitantes del presente aún tendrían una oportunidad de rechazar la invasión. Y si se lo contaba, probablemente pondría más interés en hacerlo. Era un último y desesperado intento por esquivar la maldición.
El profesor pensó entre lágrimas que se equivocaba. Ganase quien ganase, la humanidad perdía. Morirían invadidos ahora, o dentro de unos años por efecto de la explosión del sol. Pero ya no había esperanza, no había oportunidad para el ser humano. El mal estaba en su sangre, en su mente, en su propia alma. Para escapar de aquella prisión de tiempo, sólo había una salida posible.
Salió de su despacho y cruzó el Campus hasta llegar a la entrada del Centro de física y ciencias aplicadas. No se cruzó con nadie. Todos habían abandonado las instalaciones, en busca de sus seres queridos. No había vigilancia, ni nadie se había quedado a controlar los edificios. Sin embargo, los sistemas automáticos seguían funcionando y gracias a su acreditación de seguridad consiguió penetrar en las soberbias instalaciones subterráneas que se extendían kilómetros bajo la tierra. Llegó hasta la cabina de mando, y puso en funcionamiento los ordenadores que dirigían el gigantesco acelerador de partículas, el más grande jamás construido, orgullo de aquel complejo de investigación. Él mismo había participado en el diseño, así que no le costó mucho conectar los dispositivos, y, como precaución añadida, bloquear la entrada al recinto.
Pensó con ironía que en realidad pocos científicos tenían los conocimientos y autorizaciones suficientes para poder hacer lo que pretendía, saltándose códigos y protocolos de verificación. No podía haber elegido a nadie mejor el mártir del futuro. Comenzó con calma a realizar la programación que inevitablemente conduciría a la sobrecarga del sistema, y si sus cálculos no fallaban, a una reacción en cadena que provocaría una deflagración de tal magnitud que acabaría con la propia existencia del planeta. Un riesgo remoto que siempre se había ocultado, pero que ahora era la única opción posible. Nada quedaría de aquel sueño desventurado que una vez fue el hombre.
Mientras tecleaba las fatídicas ordenes en el teclado, sintió un agudo pinchazo en el pecho. Seguidamente el dolor se extendió por su brazo izquierdo, y noto angustiado como su corazón fallaba fulminantemente. Incapaz de continuar, miró la pantalla, dándose cuenta que todavía no había completado el proceso. Una nueva punzada le derribó de la silla, y mientras agonizaba en el suelo, percibió con horror que tal como había quedado el reactor, era muy probable que acabara estallando, pero que tardaría algunos años en hacerlo. Y con seguridad no con la intensidad necesaria como para arrasar todo el globo como era su pretensión, aunque sí con la suficiente para ocasionar un enorme desastre.
A su padecimiento físico se unió, en aquellos últimos instantes de su vida, el vértigo de tener al fin la desconsoladora evidencia de que de nada servía oponerse al destino. Comprendió que involuntaria e ingenuamente acababa de causar el terrible cataclismo del que su visitante le había hablado, aquel que irremediablemente iba a provocar que se perdiese la información necesaria para poder evitar aquel infernal y eterno retorno. Inconscientemente, él mismo se había convertido en la mano de Dios.
Murió.... otra vez.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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me tienes loco jajajaja |
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20-02-2008 00:40 |
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Tienes textos de esto repetidos por todas partes, jajajajaa. Creo que estoy haciendo el capullo jajjaa.
Dime cuales son los buenos, u otro que me puedas leer definitivo para que mi coentario sirva de algo.
Un abrazo, nos leemos.
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Sigue sin convencerme |
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04-05-2007 18:43 |
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No acabo de encontrarle el punto a esta historia tuya, y eso que la idea tiene mucho potencial. Pero sigue resultándome todo demasiado obvio (francamente, tú sabes ser más complejo y sutil) y explicativo. A mi juicio, deberías tratar de hacerla más narrativa y no tan discursiva.
Un saludo.
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RE: Sigue sin convencerme |
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04-05-2007 18:58 |
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Bueno, todo lleva su tiempo...
Hay cosas más grandes de un relato... o miles de ellos.
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Duda sintáctica |
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21-04-2007 22:22 |
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Me ha gustado más que la primera parte. Conecta bastante bien con su predecesora y cierra un elemento importante que en la anterior entrega había quedado poco tratado -me refiero a "la mano de Dios"-. Sin embargo, también abre otro interrogante: ¿era un simple infarto? Se podría tratar eso en otra entrega... si no lo has hecho ya. Aunque yo no lo llamaría "nuevo final", es un buen subtítulo que juega con la propia disposición temporal del relato; un gran acierto.
Hay una oración que no entiendo: "(...) aquel bucle perverso que como si fuera una condena divina había convertido la especie humana en un conejillo de indias (...)". Supongo que le falta una preposición "a" que convierta a "la especie humana" en un Complemento Directo de persona -exige preposición "a" porque es un ente animado-, pero mientras tanto sigue ejerciendo la función de sujeto. Quiero decir, que la frase sería equivalente a "la especie humana había convertido aquel bucle perverso en un conejillo de indias como si fuera una condena divina", pero con hipérbaton. Puedes argumentar que para ti la especie humana es un ente inanimado y por eso no necesita preposición, pero yo creo que esa postura es ya poco sostenible. Espero haberme expresado con claridad. Entonces... ¿ése es el fallo?
Por lo demás, todo bien. Voy a leer el "segundo acto bis", a ver qué tal.
Saludos
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RE: Duda sintáctica |
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23-04-2007 08:47 |
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Gracias de nuevo. La duda no es tal, sino como bien aprecias, un error.
Poco a poco veras como este relato tiene más dentro de lo que parece. Y, desde luego, admite todas las posibilidades posibles. De hecho, las implica por su propia esencia.
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perdón... |
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17-04-2007 15:05 |
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Me olvidé de conectarme. El comentario anterior es mio.
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aprovechando una idea |
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17-04-2007 15:04 |
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Caramba, esto sí que es aprovechar bien una idea, planteando un final alternativo. Ya opiné sobre el relato original, que no me convenció mucho. Pero me ha agradado más este final alternativo, mas convincente y fatalista. Mejor así.
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Bien como siempre aun así... |
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09-04-2007 11:13 |
Pues eso Nachob que se te ve bien y en forma pero parece que te has quedado muy cómodo cerca de la chimenea donde el fuego calienta y ya no te apetece salir porque hace frío  . Creo que te ha llegado el momento de desmelenarte y pasar al siguiente nivel, vamos que teniendo ya unos recursos asentados como escritor, te tienes que lanzar un poco má lejos. No me entiendas mal, a mí me gustan tus relatos (sobre todo el fantástico de horda) pero me parece que me pasa un poco como a ti, mi sentido crítico es voraz y me impide estar satisfecho con lo bueno, siempre quiero más  . Sobre todo creo que argumentalmente deberías de alejarte de los tópicos que es el fallo que le suelo ver a tus relatos. Como siempre desde el respeto y el cariño.
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RE: Bien como siempre aun así... |
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09-04-2007 12:43 |
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Gracias por el comentario.
Ser tópico es un peligro en el que es fácil caer, aunque te he de señalar que siempre trato de evitarlo (otra cosa es que lo consiga).
En todo caso cada relato es un mundo, y no todos pueden gustar a todos. Suelo tender al clasicismo en la manera de expresarme, tal vez por una deformación profesional en aras de la claridad. Pero nunca trato de contar algo que ya haya visto o leido antes.
Pero hasta en eso somos deudores de nuestras experiencias. Puede que sin querer escribamos algo sobre lo que ya exista algo previo parecido (que putada). Este relato es sin embargo un experimento conceptual. Quedan dos capitulos más que ya estan pendientes de publicación. Espero que los leas y me comentes tu opinión.
Puede que el enfoque sobre la historia pueda parecer simple o que la idea de para más. Desde luego, No descartó haber abierto una brecha con capacidad para muchas historias. Un mundo sin final, que se repite continuamente. Una guerra civil entre el presente y el futuro. Yo creo que ofrece muchas posibilidades. Esta es solo una de ellas. El resto, ya vendrá.
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RE: Bien como siempre aun así... |
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09-04-2007 12:49 |
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Ah, tengo un par de relatos más de ciencia ficción publicados en la página (el tirano y se le oía cantar). A lo mejor te gustaría leerlos. Pero me temo que la CF suele ser dificil.
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RE: Bien como siempre aun así... |
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10-04-2007 02:42 |
Pues encantado de leerlos y te comento que tal. Yo voy a intentar remozar uno que ya estaba escrito pero al que no me importa darle ahora una segunda manita la verdad, trata sobre... un hombre de limpieza, que emocionante verdad  es un relato del que estoy especialmente orgulloso pero que (a mis tiernos dieciséis años) me quedó un poco desbalanceado, está bien pero, con mi nivel de ahora puede estar mucho mejor, sobre todo a nivel de contención estética. Ya me diréis que tal cuando lo suba. En breve saco tiempo para tus relatos que hay mucho que leer para marzo
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mmm |
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03-04-2007 23:01 |
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simple, repetitivo, vacio, en fin aburrido muy....
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RE: mmm |
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03-04-2007 23:43 |
Y aparte de como te sientes, ¿qué te ha parecido el relato?
PD.: Como diría el buen Dr. House, dado que el relato no justifica el ataque (no es de los mejores, pero tampoco tan malo como para centrar todas las criticas), ¿qué lo puede motivar?. ¿Algo que he dicho que no te ha gustado? Rebatelo, pero no caigas en la tentación de justificarte o dejar que conteste el niño interior.
PD2: Aunque sí he de reconocer que últimamente he estado un poco mas duro. Será la medicación. Pero alegrate, solo critico a quienes creo que tienen mas potencial del que demuestran.
Así que, sonrie
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De un gran patetismo |
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13-03-2007 18:11 |
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Me gusta este final. Es clásico, más que el concepto anterior, pero la ejecución me parece más acertada. Es intenso, y tiene esa paradoja de la destrucción del mundo. Lo que me preguntaba yo era si no sería que los hombres del pasado ganan la guerra... (lo que en realidad de igual)
Pequeño inciso: al final lo he publicado como un relato entero, porque me parecía un añadido muy largo para ponerlo sin más. Si sigues queriendo que lo funda, dímelo y lo haré
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RE: De un gran patetismo |
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13-03-2007 20:01 |
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Muchas gracias, Akhul, no es necesario. Si lo has visto así, será mejor así.
La verdad es que creo que esta historia ofrece muchas posibilidades (de hecho, se me esta ocurriendo otro final, otra continuación posible...).
Espero conocer las opiniones de los compañeros.
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El fin de nuestro mundo |
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13-03-2007 20:32 |
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El fin es el principio y el principio el fin, todo está enlazado. Y a todo cerdo le llega su san fermín, nosotros somos cerdos que estamos en un continuo espectáculo. Me ha gustado mucho esta "continuación" del relato, está bien escrito y tiene garra e intensidad. Además, me ha traído a la mente aquel relato que publique en el reto de los héroes, ¿recuerdas, Nachob?, mi protagonista (el mismo dios creador del mundo) estaba inmerso en una guerra y al ver el desastroso climax al que había llegado al hombre que se destruían unos a otros, decide acabar con el mundo y lo hace desaparecer. Aunque el tuyo le da más vueltas de tuerca y queda realmente intenso.
Felicidades.
Una sonrisa.
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RE: El fin de nuestro mundo |
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14-03-2007 10:30 |
¿San Fermín? ¿A cada cerdo? Venga, Darthz, no me digas que en Cadiz echáis carreras de marranos
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RE: El fin de nuestro mundo |
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14-03-2007 14:33 |
Akhul dijo: ¿San Fermín? ¿A cada cerdo? Venga, Darthz, no me digas que en Cadiz echáis carreras de marranos
En todos lados, y nos revolcamos en el barro. :P
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RE: El fin de nuestro mundo |
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14-03-2007 17:23 |
Darthz dijo:
Akhul dijo: ¿San Fermín? ¿A cada cerdo? Venga, Darthz, no me digas que en Cadiz echáis carreras de marranos
En todos lados, y nos revolcamos en el barro. :P
En cierto modo, los toros son como cerdos embrutecidos. X-D
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