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El peso del deseo


Relatos de Ciencia Ficción

03-04-2007 17:55
Por: manheor

Versión definitiva de un relato sobre el deseo de ser castigado y el poder, primera piedra de la que puede ser una obra mucho mayor que nace de la brillante imaginación de un amigo que me regaló la idea de su mundo para poder escribir este relato aunque sólo fuera en sus diez páginas. Pronto en forma de novela gráfica devolveré ese favor con la continuación de esta historia.


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Kaiya despierta, bosteza dos veces, se limpia los ojos y estira las piernas. Levantada, se acerca a la ventana oval que cubre la pared y observa el anillo entre nieblas verdes y azules, entre espirales luminosas y explosiones oscuras, una imagen mística, de mística envasada, piensa y sonríe, triste. Vuelve hacia la mesa en la que, hace un instante, dormía sobre su mano derecha, y juega, girando el tubo gris que apoyó sobre el metal frío y cromado con su mano izquierda. Dos giros, tres, un golpe y el tubo cae en el suelo, sus labios se tuercen con apatía. Recoge el tubo y lo presiona con el pulgar. Una luz roja se enciende en su extremo. Vierte la descarga y una felicidad tranquila la inunda pero sabe que no es real: lo ha ajustado al mínimo, sino habría olvidado que un segundo antes estaba triste y tal vez asqueada, asqueada de sí misma y de los que con ella habían construido un mundo con forma de alianza, un ejemplo de paz y armonía y de belleza irreal realizada, una visión, una utopía, una farsa. Decide levantarse otra vez, dudando de si prefiere aumentar la euforia un poco más, lo rechaza. Se acerca al cilindro azul de la esquina de su cuarto y espera, empieza a notar el calor y se desintegra. La teleportación no duele, sólo es una fotografía revelada muy rápido, pero tras ella los primeros instantes son de un miedo indecible. La conexión del cerebro y de sus recuerdos causan en el que lo sufre el sentimiento más extremo de alejamiento, de separación de sí mismo, una realidad irreconocible vivida en un cuerpo ajeno. Bien es cierto que, con el tiempo, esto ya sólo dura un instante, aunque éste se sienta largo. Kaiya avanza y se detiene en la puerta de la sala de observación B-37, curiosamente vacía excepto por él.

-Hola Kaiya, no tienes muy buen aspecto, ¿durmiendo otra vez sobre la mesa?

-Madeos, yo también me alegro de verte.

-Y además sarcástica. No es lo más adecuado para la fecha. Supongo que sabes de lo que hablo.

-No, la verdad es que no.

-No bromees.

-No bromeo.

-Kaiya, me preocupas. Llevas más de dos ciclos encerrada en ti misma, no sales de tu cuarto, no hablas y hasta olvidas la fiesta de las Algeias.

-¿Hoy? ¿Es hoy?

-Lo dicho, me preocupas.

-No pienso ir, una menos no es gran diferencia entre tantos, ¿verdad?

-Fingiré que no te he oído.

-Pues no lo hagas: estoy harta de la farsa.

-¿De qué me hablas?

-¿De qué hablo? Hablo de ti y de mí, Madeos, hablo de todos, hablo de hacernos dioses a base de la química y de la cuántica, hablo de esta mentira que vivimos desde que nos levantamos y ya no la aguanto.

-Kaiya, sabes que sólo yo te ayudo y que estás jugando a que deje de hacerlo. Vístete. Te quiero en Meteo en tres minutos.

-Vístete tú.

-Meteo, tres minutos.

Sale deprisa, sin responder. Piensa en cómo el tiempo ha pasado sin que avanzaran, demasiado cómodos desde lo alto para bajar la vista al pie de la montaña y, sin querer hacerlo porque duele, piensa también en la cumbre, en ese sol que creen ver y que no es más que una ilusión, un gran engaño de la ciencia para crear un sol mestizo, hijo del metal y del vidrio, capaz de camuflar bajo un velo de holograma la verdad que se oculta en ella. Suerte, suerte de encontrar un sistema abandonado, cercano a una estrella aún caliente y joven, suerte de poder crear la vida en redes inmensas a la medida del deseo y de tener la vergüenza de hacerles creer lo que se quiera que crean, suerte de poder confundir su mente para que vean lo que no existe. Y si no quieren verlo siempre se puede cortar el hilo, pues el protocolo Tahed nació como seguro de los creadores y las llaves están sólo en sus manos y en sus rostros las máscaras clavadas. Pero se habían creído las máscaras y ya nada tenía sentido. Meteo, piensa en Meteo. Piensa en que, a pesar del poder para fundir la materia en energía y moverla a su antojo, seguían usando ese burdo transporte que a los ojos de sus criaturas era una estrella de luz ámbar cayendo para ser alabada. Se sienta en un banco, sin saber en qué sección está. A-42, sonríe, triste. Meteo le espera tras la puerta blanca.

Las Algeias, las fiestas en las que son honrados con sus presentes. Mira esas caras fantásticas y todavía bellas, lo único que hoy le hace dudar cuando desea haber muerto sin por llevarlo a cabo. Pero pronto recuerda que sus ojos verdes y su melena negra están teñidas por el miedo, miedo que les hace ver a una hoguera púrpura y divina, a una diosa de ojos blancos e infinitos, un regalo de la genética que les permitió jugar con sus sentidos, para proteger su imagen sin alterar en nada la percepción natural del resto de la realidad, pero no de ellos. Hasta la bestia más simple se alejaría al ver en sus figuras el esplendor y poder de lo divino. Y como gran diosa así me siento, pérdida y débil, piensa.

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La ofrenda floral había comenzado. Como todos los años los daurios tejieron entre sus manos finas de tres dedos las más hermosas coronas de brillos imposibles y colores inventados. Después los dioses hablarían y harían algún portento, para el aplauso. Se siente ingrávida, sabe que esto se repite ciclo tras ciclo y que nunca podrá escapar. Un salto y su cara toca el suelo. Vomita.

-No piensas decir nada.

-Madeos te ha hecho una pregunta.

-Y no la repetiré.

-¿Qué quieres que te conteste? ¿Que tenía nauseas porque la mentira que hemos alimentado ha crecido hasta tragarnos? ¿Que no consigo dormir un día sin que me odie por despertar? ¿Que envidio cada instante de sus vidas? ¿Envidia? ¡Sí, envidia! ¿Te sorprende? ¿Te sorprende que la gran diosa Xaenae, el fuego del invierno, la luz de las estrellas y de las lunas, sienta envidia de quienes oran en su nombre? ¿Tan degenerados estáis que no lo veis? ¿No veis que no somos más que miles de espacios oscuros y luminosos de parches vacíos que ceden cada día? Me despierto y quiero seguir soñando. Quiero seguir soñando ajena al vértigo, pues saber lo que soy. Sólo es el camino a volverme loca. Y siempre ha sido así, siempre hemos sido una carga en los hombros, un infinito de preguntas sin respuesta y de respuestas sin preguntas. Pero antes teníamos un objetivo que no nos dejaba reflejarnos en un espejo lo suficientemente largo. Pero, ¿qué hemos hecho? Somos dioses por elección y ya no podemos seguir un camino que oculte el vértigo del día a día. Y no puedo morir, no soy tan fuerte, aunque lo he intentado. Quiero olvidar, quiero ser como ellos, quiero respuestas a mis preguntas, quiero castigo y penitencia por mis culpas. Quiero redención y esperanza, quiero el temor. No puedo soportar el miedo de vivir sin temor, de serlo desde que me levanto. Y soy sólo yo la más pequeña y la más grande en ser sincera ¡Vosotros seguid hinchándoos hasta estallar! ¡Seguid abusando de vuestro universo que siempre os llena la copa!

-Basta, ¡cómo te atreves, sucia...!

-Silencio, no quiero oír ni una sílaba que no sea mía. Kaiya, discúlpate y después decidiré...

-Madeos, no voy a disculparme ¡No quiero oír lo que decides! Te sientas en una silla de metal y no en un trono de estrellas y comes tres veces al día y meas lo que bebes, ¿que hay de dios en ti? ¿Crees que si te vieran así te levantarían otro templo? ¿Crees que las Unsineas soñarían con tu cortejo si te ven arropándote en tu cama? ¡Déjame! No seré jamás Xaenae y tú serás siempre Ventalión y por serlo no lo eres nunca.

Corre, corre. No quiere ver más allá de sus manos. Tapa su cara y tropieza. Sabe que, mientras gira por el pasillo C-14-BN a siete puertas de la suya, Daneo y Alenvenkaria la ven huir, pero ella no quiere ni desprecio, ni burla, ni piedad. Ya está en su mesa, cierra la puerta con fuerza y llora de rodillas, con los codos apoyados en ellas y las manos colgadas, rozando el suelo. Quiere levantarse pero no puede, sigue llorando, pierde las ganas, se ríe, se ríe sin parar. No puede más. Cree, o quiere creer, que es otra persona la que se balancea perdida entre la jaula de sus brazos. Duerme.

Frío, quiero soñar, soñar tranquila y sin temor, pero el frío me llama. No quiere bailar. Es tímido y desnudo. Me esquiva. Sus hombros brillan azules y sus mejillas son amigas de mi cintura. Frío, tengo que levantarme. Puedo fingir. Sigo lista al pie del abismo y con ganas de jugar en el borde a caerme. Puedo matar, matarlos a todos. Un castigo de la diosa por la deslealtad del súbdito ¿Cómo se atrevió a creer en ella, cuando ella no puede? Cuando puede el orador más que la oración. No lo creo. Frío. Despierto. No, todavía sueño. Un río anaranjado corre, rozando mis pies. Estoy desnuda. Hay un árbol de hojas negras en el que prenden puntos de luz azul intenso. El campo es verde pero cambia con el viento, a veces más pálido, a veces más intenso, y al mirar al cielo me veo sentada en el sol, dormida en la habitación ¡No! Me araño la mano. Sangra. Estoy abajo. Calma. Un almero y el río tiene que ser el Neath, al este del pueblo de los darigios. Me adoran desde su pueblo de Ámire. Tengo frío. Un sabur. Se está acercando. No debería hacerlo. Sigue acercándose. No se para. ¿Cómo? No puede ser. Es. Me sigue ¡No! ¡Me tiene que ver! Algo lo frena, creo que para siempre. Una lanza de tres picos clavada en su cuello. Otra silba. Me rasga el hombro. Grito mi nombre.

Me duele la frente. Que pare ¡Que pare! Es un corte. La sangre está seca. Me arranco una costra negra y apenas sangra. ¿Cuánto tiempo llevo? No hay nadie, sólo seis paredes blancas y una séptima enrejada en metal azul. Acerco mis manos, me corto, sangro mucho, o tal vez sea poco. ¿Cómo no pudieron conocerme? ¿Cómo? ¿Qué pretenden con esto? Saben que no pueden dejarme aquí sin protección. Quieren hacerme una prueba. Aguantaré. No me voy a doblar al primer golpe, pienso aguantar. Estoy viéndolos, entrando en mi habitación mientras duermo, la aguja se acerca a mi piel. Debo de tener una marca. En los brazos no, ni en las piernas, ni más arriba, ni más abajo. Será en la espalda. No, más arriba, no llegan los brazos. Seguro que la pusieron más arriba. Puedo descoyuntarme uno, en realidad suspendida no tiene por qué pasar nada sólo dolerá, y… no, no puedo el dolor. Es horrible. No puedo mover ya el brazo ¿Por qué me hacéis esto? ¿Es que seis siglos no valen nada? ¿Creéis que encerrándome unas horas volveré sumisa, suplicando perdón? No lo haré, no pienso hacer nada, vendréis a buscarme y os estaré esperando y me reiré al veros incrédulos de que aguantara. Si es que os habéis atrevido y estoy aquí realmente, cosa que no creo. Ya me cuesta pensar que me habéis metido nemorfina. Seguro que temblaste, Madeos, seguro que temblaste al quitarme la camisa y verme la espalda desnuda. Siempre quisiste dominarlo todo y a todo, pero no pudiste conmigo. Seguro que te costó contenerte al verme indefensa y sumisa en mi sueño. Pero no pudiste hacer nada, siempre manteniendo las reglas de tu juego y el nuestro sin dar pasos en falso.

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La reja se abre. Dos sacerdotes de túnicas púrpuras que susurran a las piedras de hielo negro que pisan, me miran, llevando mi ley en cada gesto. Les digo quién soy. Un golpe.

Despierto y, conmigo, el dolor. Me toco la frente. Todavía sangra. Miro hacia el suelo que me devuelve un reflejo frío y oscuro. Una segunda herida nace de la primera cruzando mi frente, encima de la sien y baja y muere amoratada en mi mejilla. ¿Por qué? ¿Por qué no pude callar? ¡Cobarde! Empiezas a tener miedo. No, no te rindas, debes aguantar, por ellos y por ti.

Las horas pasan y mi mano está encarnada. Quise preguntar al alto guardián de la puerta lo que van a hacer conmigo. Mi mano se apoyaba con cuidado entre los afilados cantos. Un golpe de su hacha y ardieron entre la carne. Perdí un dedo. No sé que pensar ya, pienso que estoy dormida cuando sé que a cada instante estoy más despierta. Me han dejado. La puerta se abre de nuevo. Esta vez sólo uno de ellos viene. Me cuenta lo que los dioses del sol han decidido. Xaenae arde en furia por la lengua del mortal. Ése soy yo, y no piensa volver a Nann. Así es como lo arreglan. Nunca después de esta afrenta. Pero eso no es todo, aún hay más: para que la tierra donde tal desprecio fue cometida no quede arrasada hasta el polvo, la culpable debe morir hoy, sacrificada, degollada, en los altares del templo y antes debe pedir perdón por sus pecados. Soporto el dolor durante menos tiempo del que querría, confieso e imploro. Me quedan instantes en esta celda. Hace dos sombras han venido los verdugos a arrancar mi melena, el símbolo de Xaenae que no puede llevar una culpable. Después la quemaron y guardaron su humo en un saygereo. El humo fluyó filtrándose entre los anillos del cáliz. Un jugo negro y caliente me quemó la garganta, el fuego de mi pecado, de los nuestros. Salimos a las calles y mientras avanzo, los que no se atreverían a mirar mi rostro, lo hacen por encima del suyo. Los guardias contienen a la plebe pero alguna de las piedras que vuelan, me corta. Ojalá dolieran más. Seré la primera, la primera en morir, la más afortunada y triste. Lo merezco ¿Qué hemos hecho? No hemos podido ser dioses y hemos acabado por no ser hombres. Pero yo tengo más suerte, a ellos también les llegará el final. Se agarran al trono clavando las manos hasta que sangran. El templo abre sus puertas, los tres anillos se llenan de ojos que quieren verme muerta. El sacerdote me manda arrodillarme. Me arrodillo. Mientras recita mi nombre pidiéndome perdón por mi culpa. Me atan los brazos a los pies, con una cuerda de hierro. Arriba viendo el anillo uniendo sus brazos bellos. La mesa, estoy en ella. El salmo se apaga y por encima de mí, mientras la hoja sube, veo mi rostro en piedra, coronado de estrellas.

 



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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Interesante
02-06-2007 16:04
La historia en si no me ha llamado mucho la atención, creo que no he conseguido meterme en ella, sentirla desde dentro, sino que más bien en todo momento he estado fuera, observando desde lejos. Aunquje para comprenderla no he tenido problemas.

Lo que sí me ha llamado mucho la atención es la forma en que está escrita. Toda la parte en presente me encanta, quizás contribuya a la sensación de lejanía que te he comentado pero al usar el verbo en presente consigues que todo parezca inconcluso, sesgado. Como si no hubiera una dirección en la que ir y me parece que esa forma de narrar va perfectamente con lo que quiere expresar la chica.

Cuando ya me había acostumbrado a eso, de repente otro cambio. Narración en presente. Me parece otro gran acierto, una forma de interiorizar y dar más dramatismo a lo que está pasando. Quizás el corte ha sido demasiado brusco porque he seguido estando lejos cuando en este momento creo que tu intención era que nos acercáramos más al personaje.

   RE: Interesante
04-06-2007 01:54
Pues me alegro de que te haya gustado, además por razones más bien opuestas a lo que gustó a Nachob o a Akhul. Creo que tu y yo conectamos bastante en las formas. Efectivamente has acertado con mis intenciones (que explicaba más abajo) para el estilo en lo estilístico del relato. Ojala lo próximo que me leas te llegue más en lo emocional. Creo que El espejo del agua es una oportunidad perfecta para llegarte al sentimiento ;-) . Un saludote Rae y gracias por pasarte y dejarme tus impresiones. No sabes cuanto se agradecen.

   critica pretenciosa
08-05-2007 16:01
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   critica pretenciosa
08-05-2007 16:02
No me gusto, no por que su argumento fuera fome, sino porque no se entiende el relato. Si no lo hubieras explicado despues, no sabria que paso. La verdad pense que los otros dioses habian pedido su cabeza, no ella misma.

Interesantisimo el argumento, pero pobremente trabajado.

   RE: critica pretenciosa
10-05-2007 08:48
Bueno pues me parece que lo de "pobremente trabajado" es una opinión la cual respeto muchísimo pero con la que no estoy en absoluto de acuerdo. A nivel de estilo tal vez pueda achacárselo de excesivamente complejo o sutil para comprender toda la dimensión del argumento, pero nunca de estar poco trabajado, ¿o es que no te has fijado en lo cuidado de la descripción de las escenas, diálogos y uso justificado del cambio de narrador, para potenciar la parte subjetiva cuando ya se encuentra en el planeta y, sin embargo, usar un narrador omnisciente en presente para la parte más metálica más fría del arranque? Decir que no está trabajado o que lo está pobremente me parece, como poco, equivocado.

   Buena historia
10-04-2007 10:16
El concepto del relato es muy interesante, aunque me ocurre como a Nachob. Creo que abusas de las frases complejas, introduciendo demasiadas unidades semánticas en cada una. Al tambalearse los signos de puntuación el lector,a veces, se pierde.

En mi caso, sí que había entendido la situación a la primera, por lo que únicamente me resulto algo vago, menos intenso que si la prosa hubiera sido más simple.

Al final, supongo, es tema de gustos. En cualquier caso, una historia muy ingeniosa

   RE: Buena historia
10-04-2007 18:58
Bueno pues como cuatro ojos ven siempre mejor que dos tomo nota para futuros proyectos. Aquí siempre se aprende a mejorar y siempre hay tanto que mejorar

   Bastante bueno
03-04-2007 21:43
Necesita un pulido en la forma (leela en voz alta y veras a que me refiero), y algo más de claridad en la historia (para los mazacotes como yo), pero es un buen relato.

La historia de los hombres que se fijen dioses es un tema clásico, y no solo en la CF (si no la conoces, te recomiendo la imprescindible 'el hombre que pudo reinar' un clásico). Tu versión no esta mal y la imagen final está muy conseguida -es de lo que más me ha gustado-. Yo habría sido menos onírico y habria dado más datos sobre la sociedad supuestamente divina y la 'divinizada'. Y es que en este tipo de relatos me gustan cuanto más ideas mejor (de hecho, lo que realmente me atrae es el concepto novedoso, y no la aventura propiamente dicha, que es propia de otros géneros -que más da que te persiga un psicopata, un soldado enemigo, un policía o un monstruo de las galaxia).

Como comentas, puede dar para mucho más.

Espero leerte más.

   RE: Bastante bueno
04-04-2007 21:01
Bueno contestando desde Alemania en la que me encuentro de viaje con unos colegas ahora mismo te contesto Nachob. Me alegro de que te haya gustado pero creo que algunas cosas te han quedado un poco confusas sobre el desarrollo del relato así que voy a aclarartelas (como siempre que ocurre esto culpa del narrador). Con respecto al comentario estilístico hay que tener en cuenta que tuve que hacer una adaptación del relato original pues, como ya tuve que comentarle a Alkhul, utilizo una serie de recursos narrativos poco habituales basados en el tamaño de letra y en la posición del texto que no han podido ser mantenidos. En cuanto a lo de la fluidez no tengo yo esa sensación y, de echo, de las personas que lo llevan leído eres el primero que lo comentas pero si algo has visto digo yo que algo habrá. Ahora a lo más importante, el argumento, en realidad no ocurre nada onírico ni la persigue nadie en concreto, lo que ocurre es lo siguiente. Kaiya y todos los dioses de Nann basan su imagen como deidades por medio de alucinaciones provocadas sobre los habitantes de dicho mundo, así que lo que hacen los otros dioses, al considerarla un elemento pernicioso, es anularle ese don para que quede expuesta como una simple mortal. El problema que la lleva a la muerte en su propio nombre y ante su altar es de tipo religioso, al afirmarse como la diosa Xaenae comete un sacrilegio y esto la condena a morir para aplacar a su diosa, es decir ella misma. En esto radica todo el juego. En la novela gráfica que empezaré a escribir en breve se ahondará mucho más en estos y otros temas y además espero conseguir una epopeya enorme (el proyecto superará las 600 páginas) por lo menos de dimensiones que de calidad ya veremos, por cierto te llevo leyendo durante este mes y medio a menudo y eres un fichaje interesante si es que te animas, tanto para este proyecto como para otros (como el del mundo de fantasía del que, crucemos los dedos, tal vez vea publicada mi primera novela en breve). Bueno me despido, Aufidersen que dicen por aquí y arriba ociojoven.

   RE: Bastante bueno
05-04-2007 00:02
Que envidia de vacaciones por allí. Disfruta cuanto puedas.

El problema de forma que te he sugerido siempre debe verse de un modo subjetivo, y lo que me parece a mi puede no parecerte a ti, o incluso que lo hayas buscado para darle más expresividad al texto. Por eso tampoco quiero ser pejigotero en tal sentido.

Cuando te sugerí que lo leyeses en voz alta es un ejercicio en el que tienes que leer prestando especial atención a lo que pone en el texto, no a lo que querías decir con él. Como uno mismo lo conoce, en ocasiones obviamos signos de puntuación, e incluso palabras que damos por sobreentendidas. Pero el lector no conoce la historia, y por lo tanto no sobreentiende nada. Por eso es importante esa lectura objetiva que nos puede revelar frases demasiado largas, con varios verbos, conjugaciones erróneas, elipsis no intencionadas, etc…

Todo esto dentro de la subjetividad del autor, pero no es lo mismo querer y hacerlo, o que sea un fallo sin intención.

Te pongo un ejemplo en tu primer párrafo, que inicia con una frase correcta en tiempo presente que busca dar inmediatez y dinamismo al texto:

“Kaiya despierta, bosteza dos veces, se limpia los ojos y estira las piernas. Levantada, se acerca a la ventana oval que cubre la pared y observa el anillo entre nieblas verdes y azules, entre espirales luminosas y explosiones oscuras, una imagen mística, de mística envasada, piensa y sonríe, triste.”

La segunda frase es demasiado larga y con demasiados verbos. Podría haberse escrito así, por ejemplo:

“Kaiya despierta, bosteza dos veces, se limpia los ojos y estira las piernas. Se levanta, y acercándose a la ventana oval que cubre la pared, observa el anillo que gira entre nieblas verdes y azules, entre espirales luminosas y explosiones oscuras. "Es una imagen mística. De una mística envasada”, piensa, mientras sonríe de un modo triste.”

No quiero decir que sea el modo correcto, pero es más correcto.

Y hay que tener en cuenta que una cosa es que el texto se entienda, y otra que te cuente algo. Mira los textos estilo sms. Se entienden en general, pero pueden conllevar ambigüedades, y suponen un sobreesfuerzo mental que en un buen texto literario no se debe producir, para que todo este concentrado en la historia.

Es una buena historia, me gusta. Pero si quieres que le llegue a todos, debes escribir de modo que hasta los más torpes y menos fantasiosos, como yo, lo entiendan perfectamente. Y eso requiere un esfuerzo de pulido y claridad. No es lo mismo un lenguaje técnico que presupone un conocimiento previo y común entre los interlocutores, que contar una historia que deseas sea comprendida por el mayor número de personas, y en el que debes poner más cuidado.

Este es un fallo muy común en la comunicación. Hay un dicho que se emplea a menudo que dice “cuéntamelo como si fuera un niño de 5 años”. No es bueno presuponer nada, No hay que dar por supuesto nada, para evitar malentendidos. Salvo que tengas un público muy escogido. O dicho de otro modo, no hables para ti, habla para el otro, lo que supone fijarte en que sabe y que no el otro.

No había acabado de captar todo lo que me cuentas. Pero puede ser que también yo esté un poco obtuso. Últimamente me pasa bastante.

Mucha suerte con el proyecto. Parece apasionante.

En todo caso solo es una opinión.

   RE: Bastante bueno
07-04-2007 13:41
Y se agradece Nachob, como siempre. Pero me gustaría contarte por si sientes curiosidad el por que de la estructura estilística del texto. Si te fijas en su primera parte tiene una naturaleza sesgada y en presente, que busca (como bien señalabas) la inmediatez y celeridad. Pero eso es sólo el humo que no deja ver el bosque. Me explico, a pesar de la naturaleza aparentemente omnisciente del narrador en tercera persona de la primera parte de la historia este no es tal. Se trata en realidad de un narrador subjetivo que refleja el sentimiento de apatía y alejamiento que experimenta su personaje (si te fijas nunca ocurre que ella "se nos salga" del marco del relato si no que siempre está presente) y sirve como trampolín para su segunda parte en el que el narrador subjetivo nos muestra las interioridades de una experiencia límite de supervivencia. Esta explicación, claro está, no invalida tu impresión del texto, pero siempre me gusta el poder demostrar que las opciones que elijo (equivocadas o no) no nacen de la arbritariedad si no que han sido pensadas. Como siempre un saludo y nos estamos leyendo.



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