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Invasión, 2º acto, 76581


Relatos de Ciencia Ficción

10-04-2007 15:56
Por: Nachob

Finales alternativos de una historia que, por su propia esencia, no puede tener final, dado que está condenada a repetirse continuamente. Pero, ¿siempre igual? Un círculo invariablemente te devuelve al mismo punto, aunque no siempre a través de la misma senda.


invasión - 2º acto b.-
Cuando el humo del disparo se disipó, se quedó mirando el cuerpo inerte del profesor. A pesar de que estaba advertido de ese último gesto de rebeldía, le había sorprendido la determinación con la que éste se había lanzado hacia la pistola en un postrero esfuerzo por cambiar lo que inevitablemente ya estaba escrito. Sacó su arma del abrigo, donde la había estado empuñando oculta todo el tiempo, y la metió en su funda. Tenía cosas que hacer, y no podía perder el tiempo en vanas disquisiciones.

Sabía que no lo había matado, y que por ahora estaba sólo inconsciente. Había empleado proyectiles anestésicos, aunque la potencia de penetración había causado una herida de la que brotaba abundante sangre. Nada grave, en todo caso. No al menos si se daba prisa en sacarle de allí, antes de que empezaran los bombardeos.

Se acercó hasta él, le registró la chaqueta y le cogió la cartera. La examinó. Se quedó un momento ensimismado contemplando una foto en la que se veía a su víctima acompañado de una mujer rubia y tres niños sonrientes. Luego se la guardó en un bolsillo y, echándose al hombro el cuerpo, salió del despacho. La noticia de la invasión había vaciado los pasillos, y no se encontró con nadie hasta llegar al ascensor. Allí usó la tarjeta identificativa del profesor para abrir todas las puertas hasta acceder al garaje, y una vez allí cogió su automóvil. Le sentó en el asiento del copiloto y él se situó en el del conductor, esperando acordarse de cómo se manejaban esos vehículos. Utilizó nuevamente la identificación para que se abriera la puerta del estacionamiento, y salió rápidamente.

Oyó gemir a su lado al herido, pero se concentró en esquivar los numerosos accidentes que el miedo y la precipitación estaban provocando por doquier. La gente abandonaba sus puestos presa del pánico, sin importarle las consecuencias que su dejadez podría llegar a originar al dejar procesos y experimentos a medio completar. Pasaron delante del edificio desde donde se accedía al moderno acelerador de partículas recién inaugurado y, al ver cómo los científicos que lo controlaban salían despavoridos de él con sus batas blancas, tuvo por un momento la intuición de que aquella prisa iba a tener más repercusión de lo que podía parecer en un primer momento.

Se concentró en la conducción. Disponía de datos contrastados sobre qué vías estarían colapsadas y por donde se producirían los primeros ataques, así que no tuvo dificultad en tomar la dirección más adecuada. Al poco ya se encontraba en una carretera secundaria que lo llevaría a su destino, en lo profundo del desierto.

Dos horas más tarde entraba en una vieja cabaña medio abandonada perdida en ninguna parte, donde en una cama desvencijada dejó su carga. Más tranquilo, le abrió la camisa y examinó la herida. Se quedó un momento dubitativo, pero enseguida reaccionó y empezó a limpiarla y curarla. Le aplicó un vendaje, le suministró un antibiótico y cuando notó que su respiración se aquietaba se sentó a su lado, observándole.

Todo estaba hecho. Sabía que al cabo de un tiempo despertaría, y que tras recuperarse vagaría de un lugar a otro hasta encontrarse con otros supervivientes de la masacre. Que, conocedor de la situación gracias a la información que le había suministrado, optaría por que permanecieran escondidos durante algún tiempo. Luego serían encontrados por los invasores, que, después de finalizada con éxito la ofensiva, no se mostrarían tan hostiles, y accederían a integrarlos en su sociedad. Más tarde llegaría su implicación y empeño en una inútil cruzada por tratar de cambiar las cosas. Suspiró apesadumbrado.

En cuanto a él mismo, en las crónicas del retorno no había ninguna referencia sobre qué le iba a pasar después de haber completado su misión con éxito. A pesar de ser exhaustivas en muchos aspectos, en otros los registros que las componían habían quedado parcial o completamente borrados, por lo que no sabía muy bien qué iba a pasar. En el fondo eso le proporcionó cierta sensación de alivio. Por primera vez en mucho tiempo se dio cuenta de que su destino no estaba totalmente cerrado. Era libre para tomar la senda que decidiera.

invasión - 2º acto b.-
Cogió la cartera del profesor y volvió a curiosear la foto familiar. Mientras se dejaba llevar por melancólicos pensamientos, una idea surgió suspicaz en su mente, demasiado contundente como para ignorarla. Se levantó y aproximó a la cama donde yacía el herido, y con cuidado le palpó la herida. A continuación él mismo se levantó la camisa, y pasó los dedos por una cicatriz situada en el mismo lugar que la del profesor. Volvió a comprobar ambas heridas y se incorporó nervioso, excitado.

No había duda, la herida del profesor estaba más a la derecha que la suya. Apenas un centímetro, pero estaba desplazada. Trató de calmarse y comprender qué estaba pasando, qué podía significar aquello. Si la laceración no estaba justo en el mismo lugar, significaba que el pasado no se había repetido exactamente igual. Había habido un cambio, mínimo y tal vez insustancial sin mayores repercusiones, pero un cambio al fin y al cabo. Ergo, si las cosas podían variar un poco, eso también podía significar que no todo estaba perdido.

Siempre había creído que no había solución posible a aquel bucle infernal en el tiempo. Que estaba condenado perpetuamente a volver del futuro con el tiempo justo para salvarse a sí mismo de una muerte cierta en el pasado. Tal vez la primera vez lo hizo con la esperanza de que si regresaba y se encontraba con su yo de otros tiempos, y le transmitía la información oportuna, se podrían cambiar las cosas, alterar los acontecimientos. Luego, con la desidia y la desilusión del que sólo cumple un cometido impuesto, la maldición de volver a repetir una y otra vez una misión inocua, sin esperanza.

Pero ahora había visto un rayo de luz. A lo mejor lo que interpretaban que era el mismo regreso una y otra vez, en realidad era cada vez distinto, y lo que creían un círculo sin final, era sólo una espiral, en la que poco a poco las cosas iban variando cada vez más, hasta que en un momento dado el equilibrio se rompería y la maldición desaparecería.

Su corazón latía como loco y su mente bullía tratando de comprender y dilucidar qué hacer ante tal revelación. Desde que años atrás un visitante del futuro llegara a su despacho, justo antes de que partiera a avisar a las autoridades de su descubrimiento, le disparara y luego le abandonara en un perdido rincón del desierto, y hasta que años más tarde le dejaran leer las vagas referencias a su propia historia en los archivos que componían la memoria de aquel infierno y comprender que todo estaba ya escrito, había tratado por todos los medios de convencer infructuosamente de que era posible un mundo distinto, una solución diferente a ese atroz destino. Luego se dejó sumir por ese sopor existencialista del que nada espera y se limita a cumplir un esquema prefijado. Pero ahora había encontrado algo que estaba fuera de guión, algo no esperado, algo diferente.

Puede que no fuera en ese retorno, no en ese giro. Acaso quedasen muchos ciclos más de condena a la humanidad, o tal vez la ruptura de la continuidad se produjera en aquella gloriosa ocasión, pero por fin había luz al final del túnel. Puede que la vez siguiente él no consiguiese alcanzar al profesor, sino que fuera el profesor quien le matase a él. O ambos acabaran mutuamente con su vida. O dios sabe qué. El pasado no tenía por qué ser siempre el mismo.

Casi lloraba mientras reflexionaba así. Entonces su vista se posó sobre la cartera abandonada sobre la mesa, y lanzándose sobre ella la abrió, y miró a su amada esposa y a sus adorados hijos. Se dio cuenta de que seguían vivos y que entonces quizás aquella vez las cosas fueran distintas y no muriesen durante el conflicto. Su mirada se iluminó mientras recogía todo lo que creía que le podía servir. Se dispuso a partir raudo en su busca. Tal vez aquella vez pudiera llegar a tiempo de salvarles. Tal vez.

Antes de partir, apenas se concedió unos segundos para dejarle una nota manuscrita al dormido profesor, con un mensaje que esperaba pudiera llegar a entender.

“Nunca es el fin del mundo”

Sonrió. Él jamás recibió un aviso así. Salió corriendo de la cabaña.

FIN ¿?

 



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invasión - 2º acto b.-
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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   dándole la vuelta a la tortilla
25-04-2007 15:16
Pues sí, esto es lo que se llama darle la vuelta a la tortilla. Convertir una idea que no parecía muy original como la de una invasión de marcianos verdes (al menos para mi gusto) en algo mucho más fascinante como es el problema del tiempo, tema que siempre me gustó mucho.
Tiene bastante mérito.

   RE: ¡Ahá!...
23-04-2007 08:39
Muchas gracias por vuestros comentarios.

He corregido las faltas, muchas gracias por las apreciaciones (por mucho que leas un texto siempre se te cuela algo).

Este argumento da para mucho (incluso se me han ocurrido alguna cosa más), pero en esta ocasión me conformare con torturaros con solo 4 entregas, de la que solo falta la última, siguiendo el esquema de la frase fetiche, por decirlo así.

Me considero más autor de conceptos y situaciones que de acción, por eso mis textos pueden resultar un poquillo aburridos a los amantes de las aventuras.

Aviso, la última es un poco....

A ver si os gusta.

   ¡Ahá!...
21-04-2007 23:35
Está bien, esto tapa mi bocaza automáticamente -me refiero al segundo comentario que te dejé en la primera parte de la historia-. Me retracto de lo dicho y me niego a comentar más aspectos temáticos hasta que la saga esté completada -si es que alguna vez puede estarlo-. ;-) Si es que... por eso no me gusta nada tener que leer los relatos por entregas...

Para seguir con la tradición, te comento una extrañeza formal -en este caso no se puede considerar error, porque no lo es, pero al menos a mí me ha producido cierta complicación "semántica"-. "Se levantó y aproximó a la cama". Es simplemente que considero conveniente la repetición del "se" en el segundo verbo, me parece que le daría más claridad. Sería muy diferente, por ejemplo, un "Se levantó y aproximó la cama". Sé que no es el caso, y es una nimiedad, pero es que me ha chirriado un poco cuando lo leía. También "Dos horas más tarde entraba en una vieja cabaña medio abandonada perdida en ninguna parte, donde en una cama desvencijada dejó su carga." Esas dos referencias locativas seguidas -"donde en una cama desvencijada"- provoca -al menos a mí- un efecto extraño. Yo lo resolvería colocando el "en una cama desvencijada" al final de la oración, o mediante comas: "donde, en una cama desvencijada, dejó su carga".

Son pequeñas cosas, pero me parece que complican un poco la lectura y empañan el estilo.

Espero ansioso la próxima entrega... ¿nos avisarás cuando sea la última o seguirás publicando ad infinitum, como la historia? :-p

Saludos

   Bravo, demonios, bravo
10-04-2007 16:03
Genial. Una idea genial. Me encanta cómo el relato va creciendo y explotando esta idea del ciclo -¿espiral? ¿círculo?- avanzando en la historia.

Sólo he visto un punto oscuro. Los protagonistas, ¿son la misma persona? ¿tan rápido degenera la tierra después de reconquistada por los hombres del futuro? No sé si me he perdido yo o tú. (O ambos)

   RE: Bravo, demonios, bravo
10-04-2007 16:11
Paciencia...

   RE: Bravo, demonios, bravo
10-04-2007 16:16
Además ten en cuenta que los invasores deben adelantar el proceso de degeneración del planeta para que se adapte a sus necesidades... Pero reiteró que queda al menos un capítulo más.

   RE: Bravo, demonios, bravo
11-04-2007 08:18
Nachob dijo:
Además ten en cuenta que los invasores deben adelantar el proceso de degeneración del planeta para que se adapte a sus necesidades...


Algo así me sospechaba, pero... bueno, tendré paciencia :-)

   Rehaciendo el tapiz
17-04-2007 01:25
Siempre me han gustado las historias de bucles temporales, de echo tengo la mía a medio hacer para cuando saque un poco de tiempo y la verdad es que la tuya resulta sumamente entretenida. La premisa es simple y tal vez no sucedan muchas cosas pero está bien hilada y me hace esperar con ganas el ¿final? del último capítulo. Termino con mi noche insomne leyendo la segunda parte de Vlad y tengo examen el viernes maldita sea mi osamenta.

   Ey
12-04-2007 00:35
Cómo me gusta ese llevar de un extremo a otro, haciendo a la mente oscilar como un péndulo travieso y juguetón. ¿Conque nunca es el fin del mundo, eh? Me está gustando los derroteros por los que llevas tus obras, esos enlaces y desenlaces, unidos o no unidos; historias que llevan a un mismo fin pero que nunca es un final, reflexiones que han de llegar al que lo lee y, como toda ciencia ficción de la buena, hace especular y plantearse situaciones futuras que podrían suceder, o simplemente pensar en aspectos de la vida a través de la propia fantasía. Últimamente ando metiéndome en la ciencia ficción, me he hecho con más de una decena de libros clásicos y he leído artículos sobre viajes en el tiempo, ciencia ficción dura, blanda, space opera, demás subgéneros, especulaciones, el fin de la ci-fi, bla blabla. Por cierto se dice... que también hay un foro muy bueno de ciencia ficción en el que me acabo de acoplar y quizá te gustaría si te interesa inundar más por estos temas tu conocimiento o simplemente compartirlos. Blablabla, como te alargas, Darthz... En fin, tengo aún más ideas yo en mente ahora que ando también escribiendo ciencia ficción; ahora mismo un relato que me está gustando bastante en su planteamiento porque es algo a lo que estamos amenazados ahora mismo... y creo que los derroteros que estoy cogiendo empiezan a ser cada vez más maduros; oh, dios, qué vanidoso. En fin, buen relato, sigue escribiendo.



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