Ratas |
|
07-06-2007 17:31
Por: Nachob
|
|
 |
|
Un feo asunto...
-No hay como un buen whisky y un buen polvo para despejarte y quedarte como dios.
Dio otro trago a su vaso y miró la ciudad a sus pies. “Me encanta este cuchitril. Es una pocilga, pero tiene unas vistas estupendas. No hay nada tan bonito como los tejados del Centro”. Se giró hacia el tembloroso bulto que gimoteaba en una esquina. “Joder, tal vez me haya pasado con la Sandrita, pero es que no aguantaba más la tensión. Tenía que desahogarme. Hostia, está sangrando como una perra. Mejor me acabo el güisqui y me voy, no vaya a ser que encima quiera que la lleve al Hospital, y no está el horno para bollos”.
Minutos más tarde el inspector Bermúdez salía a toda velocidad del lóbrego portal, poniendo tierra por medio. Las cosas últimamente no le iban bien, y aunque el encuentro con la prostituta le había sentado estupendamente, prefería que no le relacionaran con ella tal como estaba el patio. “Una cosa es darle un par de guantazos a una zorra y otra que te cuelguen el sambenito de ser un asesino. Además, ellas ya están acostumbradas a estas cosas” –pensó-. “Sobre todo la Sandrita, que con esa carita de mosquita muerta parece que lo va pidiendo”.
Al poco ya se colaba en el antro del “muecas”, cruel y poco imaginativo apodo del dueño del garito, cuya enfermedad nerviosa impedía mantenerse un segundo quieto. Aquel infecto lugar, abandonado de la mano de dios y de la limpieza, centro de reunión de perdedores y piojos, era el sancta santorum del maduro policía. En aquel reino de desarrapados su poder era incuestionable, y él sabía sacarle partido. “En el país de los ciegos el tuerto es el rey, y estos son más ciegos que un topo en una alcantarilla”.
El “muecas” le sirvió su copazo habitual y una buena ración de algo que en su día debieron ser callos, o cocido, o sobras de vaya usted a saber qué, y cuyo nauseabundo olor sólo podía pasar desapercibido confundido con la pestilencia generalizada del local. Pero el inspector estaba al margen de estas menudencias, así que no tuvo inconveniente en embutírsela vorazmente entre pecho y espalda.
La televisión tronaba mientras los desechos humanos que malgastaban su existencia sin apenas salir de esas cuatro paredes se miraban sucesivamente los unos a los otros y a la pantalla con la mansedumbre de un borrego. Él los ignoró como si fueran migas del pan que estaba comiendo, y se centró en sus propias cavilaciones. Tenía mucho en que pensar.
Llevaba muchos años en el Cuerpo para que ahora le estuvieran gastando una jugarreta así. Había sobrevivido a cambios, reformas, denuncias, querellas, agresiones, amenazas y decenas de infructuosos intentos de sus superiores de librarse de él. Sabía que le consideraban un desecho humano, una vergüenza para el uniforme y un corrupto indiscutible, pero con la suficiente astucia para que nunca nadie hubiera podido meterle mano ni demostrar nada. “Más sabe el diablo por viejo que por hijo de puta”, y él era las dos cosas. Y le gustaba serlo. Que un jefecillo le pillaba borracho, dormido en su propia vomitona, él le denunciaba por acoso e injurias. Si le abrían un expediente, el esparcía tanta mierda que al final tenían que cerrarlo para evitar un caos. Si algo pasaba, el siempre estaba lejos. Nunca aparecía cuando había problemas, si acaso un minuto antes para crearlos y uno después para sacar tajada si era posible. Y no le importaba. “En esta vida o das por culo o te dan por culo. No hay vuelta de hoja. Y yo nunca pongo la espalda, soy mucho más listo que eso”.
Tenía dos normas. Nunca estar ahí, y encontrar siempre algún pringado a quien echar la culpa. Y así había dejado en la cuneta a novatos y colegas que acabaron pagando el pato mientras el salía no sólo bien parado, sino a veces incluso con algún beneficio extra. Llevaba una temporada en suspensión cautelar, pero el sumario estaba a punto solucionarse igual que otras veces, quedando todo en agua de borrajas. Encima le tendrían que pagar los atrasos por el tiempo que había estado sin currar. Sólo de pensarlo se le empinaba.
Y así, con cuatro chanchullos, un poco de cintura y algunas putas y chorizos a quienes trajinar, tiraba pa`lante con cierta solvencia, dado por imposible por sus jefes y evitado como la peste por sus compañeros.
No es que los años y las calamidades le hubieran hecho así. Es que toda la vida le había gustado joder a los demás. Y toda la vida había sabido como hacerlo, y librarse de sus consecuencias. Hasta ahora.
Un muchacho muy delgado, con aspecto de yonki, puso un pie en la entrada, y al percatarse de su presencia huyó despavorido como alma que lleva el diablo. Nada más verlo el inspector salió tras él. No le costó mucho alcanzarle, pues al deterioro humano que el consumo de tóxicos había producido a aquel joven se le sumaba el hecho de que tenía paralizada la mitad izquierda del cuerpo, con lo que aparte de tener una mano tonta, cojeaba de un modo exagerado. Lo arrastró hasta un mugriento portal y protegido por su oscuridad le asestó un rotundo puñetazo en la boca del estomago que lo dejo doblado en el suelo.
Indiferente a sus lamentos, el inspector le registró las ropas y le cogió la cartera, que vació de dinero, y una bolsita llena de una sustancia blanca. Esto último hizo gemir aún más que el dolor físico al desgraciado drogadicto, que se aferró a su pierna suplicándole que le devolviese la dosis, que era la última que le quedaba. El inspector se lo sacudió de encima propinándole una fuerte patada, a la vez que le escupía con desprecio “así aprenderás otra vez a no retrasarte con el pago, mamón”. El toxicómano empezó a lloriquear, impotente y desolado, mientras gimoteaba “Si estuviese mi hermano aquí no te atreverías. Cuando salga de la cárcel veras, te las va a hacer pagar todas juntas”. Le respondió con sorna “Ya me encargaré yo de que vuelva otra vez al talego, no te apures”, y regresó al bar contando sus recientes ingresos. Inmediatamente olvidó el incidente, finiquitó la abundante ración, se acopló un palillo entre los dientes y empezó a dar vueltas a la cabeza a todo lo que había pasado, y al modo de escapar una vez más del último follón en que se había metido.
Todo había empezado unos días antes.
Hace una semana.-
Estaba devorando un bocadillo de calamares en un popular bar cerca de la estación cuando dos compañeros de la Brigada le vinieron a buscar. Él sabía que le detestaban, y que estaban deseando pillarle en un renuncio, así que mantuvo la calma mientras le ordenaban de malos modos que les acompañase. Se chupó los dedos de grasa, tiró el bocadillo sobre el mostrador y se fue con ellos sin oponer resistencia, naturalmente sin pagar.
Le llevaron hasta un cochambroso edificio, ennegrecido por dentro y por fuera, en cuya puerta una ambulancia y varios coches patrulla con las sirenas puestas atraían como moscas a los curiosos. Reconoció la dirección, pero optó por no decir nada mientras sin darle muchas explicaciones le empujaban para que se metiese en él y subiese por las herrumbrosas escaleras hasta el segundo piso. Allí, con cara de malas pulgas, le esperaba el veterano comisario Hinojosa, uno de los más duros y con el colmillo más retorcido de la ciudad. Éste ni se molestó en saludarle. Directamente le preguntó, señalando cansinamente hacia un amasijo de sangre y vísceras que yacía sobre la polvorienta cama, “¿la conoces?”.
A pesar de sus años de experiencia como policía, ver aquel cuerpo descuartizado le conmocionó. Tardó en contestar. Por un momento estuvo tentando de negarlo, pero la mirada oscura del comisario le hizo desistir. “Es la Juani, una vieja prostituta del barrio. ¿Qué ha pasado?”. Uno de los compañeros que le había llevado hasta allí le apuntó con socarronería: “A lo mejor tú nos lo puedes decir. ¿No era una de tus rameras? Puede que se te fuera la mano en uno de tus jueguecitos”. Le miró con odio. De hecho, le hubiera saltado como un león y no se hubiera librado de un buen rodillazo en los huevos si no hubiese estado tan impactado por lo que le había pasado a aquella mujerzuela.
La habían atado a la cama y se habían dedicado a esparcir todas sus tripas a su alrededor. Estaba rajada como un cochino, de arriba a bajo, y su rostro, arrugado y repintado, se había contraído en una mueca espantosa. Nunca había visto nada igual, parecía de película. Les miró aún confundido. El jefe le dijo:
“Al parecer alguien se ha entretenido bastante haciendo esta salvajada. Lleva muerta desde anoche, y, como siempre, nadie escuchó nada. Pero sabemos que es una de tus habituales, y tu nombre y teléfono viene en un papel que hemos encontrado en su bolso. ¿Tienes algo que comentarnos?”.
No, no lo tenía, y en esas circunstancias era mejor callarse. Se libró con evasivas del interrogatorio, quedando emplazado a la mañana siguiente en la comisaría para hacer un informe sobre todo lo que pudiese ser relevante para el caso. Así que en cuanto pudo se precipitó a la calle a la que salió conteniendo las arcadas y tratando de recuperar el aliento perdido.
No hacia ni unas horas que había estado en esa habitación. La Juani era una vieja amiga, una puta venida a menos con los años, que sobrevivía sustituyendo la lozanía con la falta de escrúpulos, y que con el tiempo se había convertido en una de las suministradoras de esos servicios especiales que a él tanto le gustaban. De hecho habían estado comentando la posibilidad de contar con una nueva adquisición, una rumanita que ejercía la calle ahí al lado, y que tenía dos hijos y un chulo demasiado cicatero que no le dejaba ni para mantenerlos. Era menudita y dulce, del estilo que le gustaban, y probablemente, por un mínimo de dinero más del que cobraba habitualmente, se le podía convencer para que accediera a aguantar un poco de marcha de la dura.
Era curioso. Con la Juani de cuerpo presente, y él de repente se encontraba pensando en quien le iba a servir ahora de intermediario para sus “pasatiempos”. No debía dejarse gobernar por la polla. No con tanta gente cabreada como tenía. Seguramente encontrarían cientos de restos suyos por el cuarto de la marchita alcahueta, y creía recordar que justo esa noche se había dejado hacer un trabajito por ella, por recordar viejos tiempos, así que también podrían relacionarle en ese sórdido aspecto. Empezó a sudar más de lo que lo hacia habitualmente.
Trató de recuperar la compostura y la calma. No había más que pruebas circunstanciales, que sólo demostraban que tenía relación con ella, nada más. Además, sólo era una pobre puta del montón, por lo que en el fondo tampoco tenían por qué dedicarle demasiado tiempo ni esfuerzo. Aunque la brutalidad del asesinato y la inquina que le tenían tal vez jugaran en su contra. “Mierda – pensó- , habrá que esperar acontecimientos. De nada sirve ponerse nervioso”. Pero lo estaba. Necesitaba tranquilizarse, y sabía cómo hacerlo.
|
 |
| |
|
|
|
|
 |
|
|
|
| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
 |
| Tema: |
Autor: |
Fecha: |
|
Aclaración |
|
|
18-07-2007 23:52 |
|
Ah, socio, se me olvidaba. Cuando dije lo de los detalles de caracterización no me refería a agregar más, sino a mostrarlos por medio de diálogos o acciones, ¿captas? O sea, estoy consciente de que eso implica un costo mayor, ya que tendrías que diseñar escenas en que hablaran otros tipos, el dueño del Muecas, el drogadicto al que extorsiona, algún comentario de los polis colegas, etc, y eso influye en el largo de la historia, pero a mi parecer la inclusión de diálogos que explicaran esos detalles volvería más atractiva tu historia, al menos a nivel literario.
Lo que pasa, entiendo yo, es que a menos diálogo cualquier historia, salvo que sea un monólogo en primera persona, se vuelve más pesada. Al final, uno lee tantos párrafos de explicación que duda si está ante el bosquejo general de cómo es el tipo. Cuando lo dice el narrador, ya, pasa, pero cuando lo dan a entender los personajes, es el lector el que se lo cree. Un poco a eso es a lo que me refería, bro.
Otro abrazop.
|
|
RE: Aclaración |
|
|
19-07-2007 10:49 |
Un amigo común me ha dicho que te sugiera que leas 'se le oía cantar', dado que eres un gran aficionado a la ciencia ficción.
Pero vete preparado, porque lo que es diálogo, en mis relatos, poquito poquito. Es cuestión de estilos...
|
|
Hmm... |
|
|
18-07-2007 21:48 |
|
Casi todas las policías tienen una sección de asuntos internos. Pero bueno, si ese Hinojosa es tan gilipollas que, incluso cuando tiene las huellas del prota en la escena del crimen, que se acuerda de ellas cuando ocurre el segundo crimen (ojo, me parece que ese detalle se te ocurrió después, a medida que avanzaba el relato) para encarar al tipo, entonces es que ni siquiera merece la placa ni menos ser el comisario. Con una policía así, es como para confiar en ellos. Todo lo anterior se resume en falta de credibilidad. Yo al menos, no me compré la manera en que el tipo se saca el pillo.
2. Me parece que las notas alusivas a él son excesivas. Con mucho menos de eso ya quedaba claro que el tipo era un auténtico delincuente con placa, y creo que incluso a través de los diálogos se pudo aprovechar mucho de esto, qué sé yo, cobrándole alguna coima al dueño del Muecas, etc.
3. Este relato ya terminó de parecerme gratuito cuando aparece el abogado que lo libra en apenas una frase. O sea, se nota demasiado que tu idea es devolver al prota a la calle para que se lleve a cabo esa especie de enferma venganza.
4. Odio hacer estas críticas porque suelen desmoralizar al autor y además me hacen granjear el odio de mis brothers foreros, pero quienes me conocen saben que lo hago con la mejor de las intenciones y que por lo mismo, trato de ser sincero. Por último, no soy el poseedor de la verdad ni mucho menos, así que tómalo como algo que viene de parte de alguien que no está en sus cabales.
Un abrazop.
|
|
RE: Hmm... |
|
|
18-07-2007 23:23 |
|
Me encantan las críticas porque te ayudan a mejorar y darte cuenta de las cosas. Frecuentemente cambio y perfeccionó los relatos gracias a ellas, así que no te preocupes y por favor exponme las que estimes. Siempre son de agradecer, aunque en este caso hay cosas con las que no estoy de acuerdo
Vayamos por partes
- En el primer encuentro el comisario no tiene las huellas todavía, por lo que no podía detener a nadie. Únicamente hay un papel con el nombre del policía que le relaciona con el caso, y eso, no es bastante para detener a nadie, y menos a un habitual del barrio. Le llama, le pregunta, y ya es mucho.
- Unas huellas en la habitación de una prostituta es una prueba circunstancial, sobre todo porque puede haber muchísimas.
- Lamentablemente CSI es una película. Ni en los casos más importantes y con mayor repercusión social se hace ni la mitad de lo que sale en ella. Yo incluso estaba preocupado porque que el comisario diga que tiene el adn es algo exagerado para la vida real. Incluso que tengan tiempo de comprobar todas la huellas, ya de por si es un poco dudoso.
- La segunda vez tienen mas pruebas y eso hace que le atornillen bastante más, incluso deteniéndole y haciéndole pasar un tiempo en la cárcel. En España la detención policial no puede durar más de 72 horas y luego pasa a disposición judicial que ya puede ordenar su ingreso en prisión como preventivo. Sin embargo eso solo sucede si se tienen pruebas sólidas que lo relacionen con el crimen. Por eso es tan importante en ese tiempo arrancar una confesión o una prueba consistente (el arma del crimen, sangre en la ropa de él, testigos, pero no que un putero habitual se relacione con putas). He tratado de señalar reiteradamente que el tío era un querulante y que sabia trapos sucios y trucos para librarse (por ejemplo el uso del habeas corpus, o denuncias por rigor innecesario en la detención).
- Obviamente ya señalo que no es el abogado quien saca al interfecto, sino es este el que usa sus conocimiento sobre los fallos del sistema y se mantiene firme para librarse. El abogado ni se entera, y menos lo saca con una frase (léelo bien).
- Reitero que ya he puesto de manifiesto que los compañeros y jefes le tienen tanta tirria como miedo, dado que es especialista en poner el ventilador y eso hace que probablemente prefieran pisar sobre seguro antes de tomar decisiones.
- En España produce y ha producido cierta alarma social el hecho de que los delincuentes entren por una puerta y salgan por otra. Esto se debe a que nuestro sistema es muy garantista, y la prisión provisional se aplica con bastante cuidado. Es lógico que con las pruebas existentes, meramente circunstanciales, tuviesen que acabar por soltarle, y que como mucho pudieran ponerle un cierto seguimiento. Y repito que incluso este no es como en las películas, 30 policías siguiéndole en plan servicios secretos. Como mucho alguna patrulla y punto.
No creo que la trama sea endeble. Solo es un cuento. Y como en esos autores que citas, es necesario poner algo de nuestra parte para sacarla adelante. Todo relato requiere la complicidad del lector, sin ella, nada es posible.
Te sorprenderías de los errores garrafales que cometen las películas y las novelas de detectives. Creo que incluso hay páginas web que se dedican a ello. Este, como otros, tendrá sus fallos. Pero solo se trata de entretener.
Lamento que no te haya gustado. Espero seguir contando contigo como lector y que otros te convenzan más. Pero si no, no dudes en comentármelo. Siempre se aprende.
PD: Tampoco es lógico que comentes que doy demasiados detalles sobre lo corrupto que es el protagonista y por otro lado sugieras incluir alguno más, como la astilla o la extorsión al dueño del bar. Bueno, es una idea, pero tampoco quería extenderme más. Ya extorsiona al drogadicto y sería reiterativo (además meter este personaje me viene bien para despistar un poco -mcguffin-, si no la trama sería demasiado lineal).
|
|
RE: Hmm... |
|
|
18-07-2007 23:36 |
Nachob dijo: Me encantan las críticas porque te ayudan a mejorar y darte cuenta de las cosas. Frecuentemente cambio y perfeccionó los relatos gracias a ellas, así que no te preocupes y por favor exponme las que estimes. Siempre son de agradecer, aunque en este caso hay cosas con las que no estoy de acuerdo
Vayamos por partes
- En el primer encuentro el comisario no tiene las huellas todavía, por lo que no podía detener a nadie. Únicamente hay un papel con el nombre del policía que le relaciona con el caso, y eso, no es bastante para detener a nadie, y menos a un habitual del barrio. Le llama, le pregunta, y ya es mucho.
- Unas huellas en la habitación de una prostituta es una prueba circunstancial, sobre todo porque puede haber muchísimas.
- Lamentablemente CSI es una película. Ni en los casos más importantes y con mayor repercusión social se hace ni la mitad de lo que sale en ella. Yo incluso estaba preocupado porque que el comisario diga que tiene el adn es algo exagerado para la vida real. Incluso que tengan tiempo de comprobar todas la huellas, ya de por si es un poco dudoso.
- La segunda vez tienen mas pruebas y eso hace que le atornillen bastante más, incluso deteniéndole y haciéndole pasar un tiempo en la cárcel. En España la detención policial no puede durar más de 72 horas y luego pasa a disposición judicial que ya puede ordenar su ingreso en prisión como preventivo. Sin embargo eso solo sucede si se tienen pruebas sólidas que lo relacionen con el crimen. Por eso es tan importante en ese tiempo arrancar una confesión o una prueba consistente (el arma del crimen, sangre en la ropa de él, testigos, pero no que un putero habitual se relacione con putas). He tratado de señalar reiteradamente que el tío era un querulante y que sabia trapos sucios y trucos para librarse (por ejemplo el uso del habeas corpus, o denuncias por rigor innecesario en la detención).
- Obviamente ya señalo que no es el abogado quien saca al interfecto, sino es este el que usa sus conocimiento sobre los fallos del sistema y se mantiene firme para librarse. El abogado ni se entera, y menos lo saca con una frase (léelo bien).
- Reitero que ya he puesto de manifiesto que los compañeros y jefes le tienen tanta tirria como miedo, dado que es especialista en poner el ventilador y eso hace que probablemente prefieran pisar sobre seguro antes de tomar decisiones.
- En España produce y ha producido cierta alarma social el hecho de que los delincuentes entren por una puerta y salgan por otra. Esto se debe a que nuestro sistema es muy garantista, y la prisión provisional se aplica con bastante cuidado. Es lógico que con las pruebas existentes, meramente circunstanciales, tuviesen que acabar por soltarle, y que como mucho pudieran ponerle un cierto seguimiento. Y repito que incluso este no es como en las películas, 30 policías siguiéndole en plan servicios secretos. Como mucho alguna patrulla y punto.
No creo que la trama sea endeble. Solo es un cuento. Y como en esos autores que citas, es necesario poner algo de nuestra parte para sacarla adelante. Todo relato requiere la complicidad del lector, sin ella, nada es posible.
Te sorprenderías de los errores garrafales que cometen las películas y las novelas de detectives. Creo que incluso hay páginas web que se dedican a ello. Este, como otros, tendrá sus fallos. Pero solo se trata de entretener.
Lamento que no te haya gustado. Espero seguir contando contigo como lector y que otros te convenzan más. Pero si no, no dudes en comentármelo. Siempre se aprende.
PD: Tampoco es lógico que comentes que doy demasiados detalles sobre lo corrupto que es el protagonista y por otro lado sugieras incluir alguno más, como la astilla o la extorsión al dueño del bar. Bueno, es una idea, pero tampoco quería extenderme más. Ya extorsiona al drogadicto y sería reiterativo (además meter este personaje me viene bien para despistar un poco -mcguffin-, si no la trama sería demasiado lineal).
OK, por lo menos podemos seguir charlando bro. Lo que dices de las huellas que aparecieron después es cierto, pero también el comisario debería haberle puesto de inmediato un sabueso para marcarlo de cerca, ya que el tipo tenía relación con las víctimas. Si supieras lo que se hace acá con una pista así, da igual que el implicado sea policía, mínimo se lo interroga un poco más. Ese dato es demasiado concluyente como para que lo dejen ir así como así, independiente de las huellas. No tiene que ser CSI, sólo se trata de sentido común. Por eso es que de ahí para adelante el relato se me cayó. Pero claro, puede que tengas razón. Ahora, eso que dices de los errores de concepto en relatos y novelas negras, tampoco es algo que me convenza mucho, pues aunque no soy experto en el género, por lo menos me leo un libro de esa tendencia al mes, así que no ando tan perdido. Si pudieras citarme algunos, te creería más tranquilo.
Un abrazop.
|
|
RE: Hmm... |
|
|
19-07-2007 00:39 |
Variwell dijo:
OK, por lo menos podemos seguir charlando bro. Lo que dices de las huellas que aparecieron después es cierto, pero también el comisario debería haberle puesto de inmediato un sabueso para marcarlo de cerca, ya que el tipo tenía relación con las víctimas. Si supieras lo que se hace acá con una pista así, da igual que el implicado sea policía, mínimo se lo interroga un poco más. Ese dato es demasiado concluyente como para que lo dejen ir así como así, independiente de las huellas. No tiene que ser CSI, sólo se trata de sentido común. Por eso es que de ahí para adelante el relato se me cayó. Pero claro, puede que tengas razón. Ahora, eso que dices de los errores de concepto en relatos y novelas negras, tampoco es algo que me convenza mucho, pues aunque no soy experto en el género, por lo menos me leo un libro de esa tendencia al mes, así que no ando tan perdido. Si pudieras citarme algunos, te creería más tranquilo.
Un abrazop.
Bueno no te lo tomes tan a pecho. Hay un asesinato de una prostituta y encuentran un papel con el nombre de él. Lo buscan, lo llevan y lo interrogan, el se va con evasivas y queda emplazado para el días siguiente. O se le detiene o se le deja ir. No hay mucho más.
En cuanto a lo de ponerle un sabueso, es lo que hacen la segunda vez, cuando hay más pruebas. Pero lo esquiva, como se señala.
Mira el propio vocablo de sabueso. Es un poco peliculero. Los policias no son más que funcionarios, relativamente mal pagados, y, como todos, lo que quieren es evitar problemas. Poner un policia a seguir a alguién es muy caro, costoso y muchas veces contraproducente (denuncias por acoso). Repito que a pesar de lo que sale en las peliculas, los polis de verdad trabajan la mayoria sus 8 - 9 horas, y en cuanto pueden se van a sus casitas con sus familias. Y desde luego no hay tantos como para montar una vigilancia por cada caso (en madrid por la noche hay barrios enteros con solo dos coches patrulla de vigilancia por la noche en verano. De hecho, gracias a la moderna informatica se esta incluso quitando el concepto de pareja de policias, yendo uno solo en comunicación constante. La idea es no que haya uno en cada esquina, sino que en un momento dado se pueda movilizar a un número grande concentrandolos de todos los barrios, dado que el número de incidentes realmente graves es bajo)
Si tienes curiosidad, dime una peli que te guste y te comentaré fallos que puede tener. Es un juego que a veces hago con los amigos.
Es una pena que ese detalle te estropeara el relato. Espero tener más suerte la proxima vez.
|
|
RE: Hmm... |
|
|
19-07-2007 06:18 |
Nachob dijo:
Variwell dijo:
OK, por lo menos podemos seguir charlando bro. Lo que dices de las huellas que aparecieron después es cierto, pero también el comisario debería haberle puesto de inmediato un sabueso para marcarlo de cerca, ya que el tipo tenía relación con las víctimas. Si supieras lo que se hace acá con una pista así, da igual que el implicado sea policía, mínimo se lo interroga un poco más. Ese dato es demasiado concluyente como para que lo dejen ir así como así, independiente de las huellas. No tiene que ser CSI, sólo se trata de sentido común. Por eso es que de ahí para adelante el relato se me cayó. Pero claro, puede que tengas razón. Ahora, eso que dices de los errores de concepto en relatos y novelas negras, tampoco es algo que me convenza mucho, pues aunque no soy experto en el género, por lo menos me leo un libro de esa tendencia al mes, así que no ando tan perdido. Si pudieras citarme algunos, te creería más tranquilo.
Un abrazop.
Bueno no te lo tomes tan a pecho. Hay un asesinato de una prostituta y encuentran un papel con el nombre de él. Lo buscan, lo llevan y lo interrogan, el se va con evasivas y queda emplazado para el días siguiente. O se le detiene o se le deja ir. No hay mucho más.
En cuanto a lo de ponerle un sabueso, es lo que hacen la segunda vez, cuando hay más pruebas. Pero lo esquiva, como se señala.
Mira el propio vocablo de sabueso. Es un poco peliculero. Los policias no son más que funcionarios, relativamente mal pagados, y, como todos, lo que quieren es evitar problemas. Poner un policia a seguir a alguién es muy caro, costoso y muchas veces contraproducente (denuncias por acoso). Repito que a pesar de lo que sale en las peliculas, los polis de verdad trabajan la mayoria sus 8 - 9 horas, y en cuanto pueden se van a sus casitas con sus familias. Y desde luego no hay tantos como para montar una vigilancia por cada caso (en madrid por la noche hay barrios enteros con solo dos coches patrulla de vigilancia por la noche en verano. De hecho, gracias a la moderna informatica se esta incluso quitando el concepto de pareja de policias, yendo uno solo en comunicación constante. La idea es no que haya uno en cada esquina, sino que en un momento dado se pueda movilizar a un número grande concentrandolos de todos los barrios, dado que el número de incidentes realmente graves es bajo)
Si tienes curiosidad, dime una peli que te guste y te comentaré fallos que puede tener. Es un juego que a veces hago con los amigos.
Es una pena que ese detalle te estropeara el relato. Espero tener más suerte la proxima vez.
Tienes razón. Y lo digo porque claro, seguro lo haces basándote en tu realidad. Para aclarar un poco el punto te diré que soy de Chile y acá la cosa es muy distinta. No estoy en condiciones de decir si nuestra policía es o no la mejor del mundo, pero puedo asegurar que es una de las más aperradas (esforzadas, se entiende). Eso que tú dices de las 8 o 9 horas para un poli chileno sencillamente es ciencia ficción, pues un poli normal no duerme más de cuatro horas, tienen turnos del demonio, prácticamente no tienen vida familiar y sé de casos de algunos que se la han pasado 36 y + horas en vela. Eso los hace temibles, es verdad, y aún así los índices de delincuencia son regulares. Por lo mismo, claro, es obvio que me influye eso de mi realidad al sopesarla en base a lo que tú me muestras. Y no, no he pensado en películas, sólo me basé en lo que leí. Por último, y para cerrar la conversación, porque supongo que te sería más productivo que leyera otro de tus relatos, quiero insistir en que olvides eso de las películas, es un prejuicio tuyo. Si supieras cuánta TV veo lo comprenderías. Con suerte los noticiarios y los partidos de fútbol. Aquí lo que me dediqué a ver es tu relato. Y sí, me pareció malo y punto, y todo bien. Pero quizá sea porque prefiero las cosas más teatrales, que tengan más diálogo. No es una cosa fácil de lograr, pero siempre he pensado que un género que nació de las representaciones de teatro (si lo miras desde su génesis, la literatura comenzó a tomar verdadero impulso a partir de las representaciones griegas, las tragedias, esa cosa) es algo que, a menos que lo administre una pluma maestra, a menor cantidad de diálogo, menos rico será. No es gran cosa, en todo caso. Y espero que en el próximo relato nos vaya mejor, hermanito.
Un abrazo.
Respecto a tu juego, trata de encontrar fallos en Los Angeles al desnudo, en Los sospechosos de siempre, en El Halcón Maltés.
|
|
RE: Hmm... |
|
|
19-07-2007 08:34 |
Variwell dijo:
Tienes razón. Y lo digo porque claro, seguro lo haces basándote en tu realidad. Para aclarar un poco el punto te diré que soy de Chile y acá la cosa es muy distinta. No estoy en condiciones de decir si nuestra policía es o no la mejor del mundo, pero puedo asegurar que es una de las más aperradas (esforzadas, se entiende). Eso que tú dices de las 8 o 9 horas para un poli chileno sencillamente es ciencia ficción, pues un poli normal no duerme más de cuatro horas, tienen turnos del demonio, prácticamente no tienen vida familiar y sé de casos de algunos que se la han pasado 36 y + horas en vela. Eso los hace temibles, es verdad, y aún así los índices de delincuencia son regulares. Por lo mismo, claro, es obvio que me influye eso de mi realidad al sopesarla en base a lo que tú me muestras. Y no, no he pensado en películas, sólo me basé en lo que leí. Por último, y para cerrar la conversación, porque supongo que te sería más productivo que leyera otro de tus relatos, quiero insistir en que olvides eso de las películas, es un prejuicio tuyo. Si supieras cuánta TV veo lo comprenderías. Con suerte los noticiarios y los partidos de fútbol. Aquí lo que me dediqué a ver es tu relato. Y sí, me pareció malo y punto, y todo bien. Pero quizá sea porque prefiero las cosas más teatrales, que tengan más diálogo. No es una cosa fácil de lograr, pero siempre he pensado que un género que nació de las representaciones de teatro (si lo miras desde su génesis, la literatura comenzó a tomar verdadero impulso a partir de las representaciones griegas, las tragedias, esa cosa) es algo que, a menos que lo administre una pluma maestra, a menor cantidad de diálogo, menos rico será. No es gran cosa, en todo caso. Y espero que en el próximo relato nos vaya mejor, hermanito.
Un abrazo.
Respecto a tu juego, trata de encontrar fallos en Los Angeles al desnudo, en Los sospechosos de siempre, en El Halcón Maltés.
|
|
RE: Hmm... |
|
|
19-07-2007 08:50 |
Bueno, entonces particularmente entiendo que te gustan más los relatos con más dialogo y que por eso no te gustó este. Yo particularmente en gustos soy al contrario. No me suelen apasionar los dialogos. Si consideras que un relato es malo porque no tiene dialogos, tú mismo.
Eso no tiene que ver con la coherencia de la trama, aunque reforzaré esos puntos que has señalado, dado que todo es mejorable.
Y en cuanto a esas películas que has citado, una cosa es que el artificio esté bien hecho y te lo quieras creer, y otra que la trama pueda ser verídica. Un ejemplo con los dialogos. En la vida real, nadie habla así. Una cosa es que nos guste ver a actores guapos con verbo agil, y otra cosa que eso sea cierto. Esas peliculas parten de convencionalismos de las propias películas (ya sabes, buenos, malos). Y somos nosotros quienes decidimos aceptarlos. En la vida real, el 90 por ciento es azar e improvisación. Errores estúpidos y fallos sin intención. Intereses creados y excusas más o menos reales.
Y desde luego no dudo de la profesionalidad de los carabineros y de la policia civil de Chile como no lo hago de la española. De hecho es de las más reputadas de Sudamérica. Pero eso no quita con que sus medios sean tan finitos y su sujección a la ley tan fuerte como en cualquier otro lugar.
Siempre es agradable encontrar a alguién que se implica con lo que lee.
|
|
RE: Hmm... |
|
|
18-07-2007 21:52 |
|
Si te interesa el género negro, te recomiendo leer algo de Chandler, Chester Himes o James Elrroy y observar cómo montan las tramas.
Otro abrazop.
|
|
Muy bueno |
|
|
30-06-2007 02:01 |
|
Leo tu relato escuchando The Moldau, de Smetana; y me ha llegado tal cual todo, creo, quisiste que llegara. Visceralidad, crueldad, indiferencia, impotencia, sumisión, aceptación, y algo de confesión. No puedo añadir mucho más a lo dicho; sólo darte mi enhorabuena por lo bien que escribes, y por lo que te metes de lleno en tus historias. Como todo buen escritor debe hacer. Te pongo tres errores de tildes que vi, así por encima, a sabiendas de que quieres tenerlo todo pulido para la publicación, y que es algo que a mí también me encanta: perfeccionar hasta la más nimia equivocación.
"que lo dejo doblado en el suelo" - dejó
"Por eso merecía morir. Por eso la mate." - maté
"y por eso también la mate." - maté
"No solo por fuera. También en el..." - No sólo
Una sonrisa. El último párrafo da a la reflexión, por cierto; algo que sabía que harías.
|
|
RE: Muy bueno |
|
|
30-06-2007 20:38 |
|
Muchas gracias, Darthz, te echaba de menos.
Realmente vivo mis relatos, tanto en el fondo como en la forma, y me emociono mucho con ellos. Si no me gustasen a mi el primero a quien podrían gustar. Imagino que a todos nos pasa lo mismo.
Muchas veces hemos hablando de los dificil que a veces resulta comunicar bien esa idea que a ti te conmueve, esa historia que te emociona y que llevas en la cabeza.
Trato de esforzarme.
PD. Gracias por lo de las faltas, me hace falta...
|
|
Añado... |
|
|
17-06-2007 18:06 |
|
Sí, quería añadir a lo dicho por Manheor que a mí no me disgusta la visceralidad del relato. A mí me gusta así, aunque no sé si puedes hacerme mucho caso porque soy algo perturbado en estos temas...
|
|
RE: Añado... |
|
|
18-06-2007 15:03 |
|
Muchas gracias por el comentario, compañero.
Aunque confieses que eres un perturbado, se agradece igual (y casi no se te nota).
|
|
Da asco de bueno que es... |
|
|
17-06-2007 18:04 |
|
¿Cómo una historia tan repugnante puede dar lugar a un relato tan bueno? A mí este relato me da asco de lo excelente que es. De lo mejor que te he leído (y eso es mucho decir). Me encanta el protagonista y la historia en sí, con su sorprendente final y ese lenguaje fuertecillo que me gusta. Bravo.
|
|
Buen ejemplo |
|
|
15-06-2007 17:49 |
|
Esta tarde llevo leidos varios relatos debido a la limpieza del foro. Cada uno de ellos me ha aportado algo nuevo por si me animo a escribir yo alguno. El tuyo ha sido uno de ellos. Gracias por el ejemplo.
|
|
RE: Buen ejemplo |
|
|
15-06-2007 19:25 |
Pues habrá que cerrarlo más veces
Muchas gracias por haberte pasado por aquí y por tu comentario. Espero que te haya divertido el relato. Y desde luego, cuando publiques los tuyos aquí tienes un lector ávido. Animate, es una afición que da muchas alegrías. Y si quieres ejemplos, veras que hay muchos relatos que merecen la pena en la página. Yo me aficione gracias a ellos.
|
|
Excelente |
|
|
15-06-2007 15:02 |
Muy bien recreado el ambiente sordido y maloliente. Creas un personaje que da autentico asco y al que se llega a odiar. EL final no me aprece para nada predecible y añade un elemento más de horror a la historia.
Por poner un pero, y que conste que es de gusto personal, y para gustos los colores, el último párrafo no es perfecto (Solo casi  ), quizás esperaba algo más contundente.
|
|
RE: Excelente |
|
|
15-06-2007 19:22 |
Muchas gracias por tu comentario. Me alegro de que te haya gustado.
Es curioso que todos coincidaís con lo del final. Yo pensaba que era suficientemente duro. Ya le he dado un par de vueltas, en busca de mejorarlo en lo que pueda para el libro.
A ver si le damos un poco más de brio a ese párrafo
|
|
Buen relato negro |
|
|
07-06-2007 17:35 |
|
Buen ritmo, buenos personajes, bien definido, bien narrado, consigues transmitir. Debo decir que me esperaba algo más terrible todavía después de todo lo comentado, pero sin duda ya tiene su buena ración de horror.
Lo que no me ha terminado de convencer es el cierre. Es excesivamente expositivo. Me parece bien que la chica quiera martirizar al policía explicándole todo antes del fin, pero creo que no consigues transmitir en sus palabras lo que para ella ha tenido que suponer: no sólo se ha automutilado, sino que ha destripado a su hermana y a otra mujer. ¿Dónde está esa demencia cuando habla?
Por otro lado, me gustá el toque Jack el Destripador que orbita por la historia
|
|
|
|
|
|