Blackfield: II |
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05-04-2007 12:44
Por: Locky P.
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El líder de Porcupine Tree, Steven Wilson, se nos pone melancólico en su segunda colaboración con el músico israelí Aviv Geffen.
Steven Wilson, es un músico prolífico como pocos, además de liderar a un grupo en continuo ascenso como Porcupine Tree, se las arregla para sumergirse en los más variados proyectos. Ahí están sus trabajos con No Man, Bass Comunión, I.E.M. y el que nos ocupa, Blackfield, que es la continuación de su unión con el músico israelí Aviv Geffen, cuya primera grabación causó una positiva reacción de la crítica.
El álbum nos muestra a un Steven Wilson despojado de su armazón más aguerrido para coquetear con las tonalidades de perfil pop. Incursionando en las influencias de su banda madre, Porcupine Tree, pero despojadas de sus trallazos guitarreros.
El recorrido que nos proponen Steven y Aviv, es sumamente intimista y rodeado de una fina capa de melancolía. Si exceptuamos el rítmico inicio con Once, además de ciertas partes de Epidemic, el resto de las composiciones nos envuelven en una sugestiva atmósfera de melodiosas vocalizaciones y acompañamiento instrumental minimalista, con sonidos sugestivos que nos sumergen en un universo casi onírico, con baterías sobrias, pianos flotantes y fondos orquestales almibarados. Por momentos, su contenido nos acerca a los Pink Floyd de Wish You Were Here.
En definitiva, un trabajo extremadamente delicado y envuelto en una sonoridad diáfana cuyos efluvios estimularán a los amantes de las propuestas elegantes y desprovistas de cualquier síntoma de rebeldía. En cambio, para los seguidores de los Porcupine Tree más energéticos, resultará algo anodino.
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