Messiah's Kiss: Dragonheart |
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03-05-2007 17:43
Por: Locky P.
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Messiah’s Kiss apuestan por el heavy metal clásico, interpretado con creatividad y pasión, en su nuevo álbum Dragonheart.
En un universo en constante evolución, plagado de bandas que tratan de ofrecer alternativas originales en busca de audiencias exigentes, Messiah’s Kiss optan por una fórmula infalible si se la sabe ejecutar con creatividad y pasión: el puro heavy metal de raíces clásicas.
Pero decidirse por esta opción tiene un peligro, el de resultar predecibles y arcaicos. Por suerte, Messiah’s Kiss, tienen los suficientes atributos como para desmarcarse de las estructuras de escasa sustancia y envolvernos con las mejores esencias del estilo.
Dragonheart, su tercer álbum, nos traslada en el tiempo hasta la década de los 80, a la era de la NWOBHM, asumiendo todas sus consecuencias. Pero lejos de resultar un aburrido ejercicio del recuerdo, despierta en el subconsciente aquellas aguerridas composiciones que deleitaron nuestros sentidos interpretadas por monstruos de la talla de Accept, Dio, Judas Priest y Saxon. Cuatro nombres propios que por si solos definen al completo el contenido de esta grabación.
Obviamente, hay que matizar algunos aspectos porque, Messiah’s Kiss, siendo deudores de todas esas bandas, tampoco se limitan a clonar sus características y vivir de rentas. Al contrario, se debe tener el cerebro bien amueblado para componer en base a un estilo explotado al máximo a estas alturas. En este aspecto el guitarrista Georg Kraft y el batería Eckhard Ostra, quienes se reparten el trabajo, demuestran poseer una sutil capacidad para abordar el asunto desde una perspectiva eficaz.
El complemento perfecto lo aporta el experto vocalista norteamericano Mike Tirelli, un tipo cuyo registro fluctúa entre las tonalidades inherentes a personajes como Ronnie James Dio, Biff Byford, Bruce Dickinson y un Udo Dirschneider menos estridente, con un caudal de voz que hasta resulta insolente.
La producción de Herman Frank (ex Accept), quien además colabora en algunos solos, contribuye también a recrear el sonido aplastante que la banda germana dominó en su momento. Y es que, la grabación, está repletoa de aquellos afilados riffs que hicieron historia, además de solos galopantes y ritmos poderosos.
Por otra parte, Where The Falcons Cry, rebosa influencias de Dio, con un Tirelli que parece haber hecho un pacto con el diablo para apoderarse del alma del gran Ronnie. Mientras que Dragonheart, resalta bastante el estilo Judas Priest y City Of Angels aporta el típico ritmo marcado made in Saxon, con el bajo respirando al fondo.
Dragonheart, es una apuesta valiente por un sonido clásico cuya eficacia radica en su capacidad para transmitir energías conocidas aunque renovadas con un vitalista entusiasmo para no resultar desfasadas.
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