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Es una melodía lejana, artística, ágil, pegadiza y estrambótica, tarareada vagamente, y cada vez se oye más cerca...
Abrí el grifo de la ducha y esperé unos segundos a que el agua empezase a salir templada, aproveché para poner el tapón y corrí la mampara. Me dio tiempo a leer poemas sobre ninfas y a descubrir un nuevo mundo de sirenas, trasgos y orcos, y todavía quedaban unos minutos para que el suave fluir del chorro, un borboteo lejano, llenase la bañera. Me sumergí en las profundidades del océano para visitar al rey tritón y sus séquitos, buceé y bailé con las criaturas más bellas del mar, y aún sentía que me faltaba por comprender algo. Había un mundo de belleza oculto bajo la superficie salina del mar, y me pregunté cómo olerían las algas y los corales, y cómo sería sentir la brisa marina tras llevar varios días sumergido en el mar.
Cerré el libro, comprobé hasta dónde llegaba el agua, eché sales marinas y jabón espumoso y chapoteé un poco con la mano para asegurarme de que la composición jabonosa estaba a mi gusto. Seguí con la lectura y vislumbré un barco perdido en el fondo marino, con sus tablas verdosas que con los años habían perdido el color original, y con la tela de la vela mayor que se había quedado enganchada en la parte frontal de la proa; estaba completamente rasgada, pero su color lo decía todo: piratas.
Metí el dedo índice para saber si la temperatura era la adecuada y me desvestí despacio. Me gusta oír el chapoteo del agua y sentir el vapor que inunda el baño y empaña el espejo. Apenas veía el poco pelo blanco que me quedaba y menos aún llegaba a vislumbrar las arrugas de la cara; me sonreí y ni siquiera noté el movimiento de mis labios. Se había formado una pequeña película de vaho, como a mi me gustaba. Tomé una última inspiración por la nariz y sentí de nuevo la humedad de la sala. Pasé una pierna, después la otra y me sumergí hasta bien entrado el cuello. Después aproveché un poco más y me hundí hasta que sólo quedó la punta de la nariz fuera de remojo. Me quité la espuma de la cara y me restregué los ojos. Al abrirlos, me pareció ver una silueta tras la mampara de cristal, pero si había habido algo detrás, se había esfumado en cuestión de segundos.
La tranquilidad del mar, cuánto la añoraba; sentir la sal cicatrizar en tu cuerpo tras un largo baño mientras disfrutas tomando los rayos de luz solar, la arena fina y mojada que se hunde bajo tus pies, las conchas que devuelven los destellos del Sol, y siempre dejar una fugaz huella…y de repente, una suave melodía, lejana, como si viniese de otro mundo, llegó a mis oídos: nana nana ná. Silencio. Había sido una melodía dramática, con cierto toque de intriga, curiosa, estrambótica, tarareada vagamente por una voz de mujer joven.
Reposé mis brazos sobre los bordes de la bañera y sentí su frescor en comparación con la temperatura del agua, me recosté unos segundos y volví a oír la melodía: nana nana ná. Silencio. Había vuelto a sonar con la misma lejanía y de la misma forma, pero esta vez me pareció un grito desgarrador de pena, me llegó al alma y titubeó por mi cuerpo hasta que se calmó con el agua.
Hice unos dibujitos sobre el vaho del cristal, formas abstractas que se perderían en unos minutos. Garabateé unos cuantos números y después hice un boceto de un velero pequeño. Me llegaba el suave fluir del agua de las tuberías y el repiqueteo de la cisterna de mi vecino. Nana nana ná, otra vez, más intensa, más juvenil y con mayor porte, pero a diferencia de las veces anteriores había sonado cerca, como proveniente del piso.
Detuve mi respiración y concentré todos mis sentidos para poder oír cualquier movimiento cercano. Nada, ni un suspiro, ni la radio de la señora María del piso de abajo, nada, y de repente, como proveniente del mar mismo en el que se había convertido mi bañera, oí el pitido inconfundible de un carguero. Me revolví en la bañera del susto y desparramé el agua por el cristal, que salvó una mayor inundación en el cuarto. ¿Serían imaginaciones mías? Había oído con tanta cercanía el pitido del barco que había recordado por un instante mis tiempos de contrabandista; pero eso era agua pasada, que había fluido hasta dar en la mar hacía unos años. Recuperé la respiración y medité lo que acababa de pasar, pero no me dio tiempo porque volvió a sonar: artística, ágil, perfecta, con una nitidez inusitada, desgarradora; y de nuevo, cerca, mucho más cerca.
Me levanté maravillado, esta vez había reconocido la voz. Salí de la bañera encharcando aún más el baño y me puse la toalla por encima sin secarme. Recorrí un reguero de agua que se alargaba por el pasillo hasta colarse bajo la puerta de mi habitación. Estaba cerrada. Silencio; solo se oía el gotear de mi cuerpo al chocar con el parqué recién encerado.
Noté un suave frescor en la nuca y una brisa ligera. La tensión me podía, las piernas temblaban y parecía que sucumbirían en cualquier momento bajo mi peso. Bajé lentamente el picaporte, apenas un chirrido de lo mal engrasado que estaba, y ahora sí, oí la melodía en todo su esplendor al otro lado de la puerta, reverberante, colosal y magnánima, líquida, acuosa y con sabor a coral .El picaporte llegó a su punto más bajo y sonriendo, empujé con suavidad.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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una nana na... |
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01-08-2007 03:04 |
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esa escritura es sabrosa, refrescante, y despues de una jornada laboral estresante...lerla fue sabroso, otra vez.
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Delicioso |
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12-07-2007 18:39 |
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Me ha encantado, Álvaro.
Agradable a la vista y delicioso a los sentidos; se oye el mar y se siente la suavidad de su calma en la lectura: y más yo, amante del mar, que vivo rodeado de él, y que también imagino mundo insondables cuando lo observo... me ha llegado. Gracias por esta pequeña delicia.
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Muy ameno. |
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20-06-2007 12:06 |
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Me ha gustado. Un relato suave, casi relajante, como ese baño con sales. Acogedor de principio a fin. El final abierto da esa sensación que creo ha experimentado Jerjes: ahora comienza todo, la aventura. Es muy buen “final”.
Unas pocas anotaciones. La primera es que, casi hasta el final, pensé que se trataba de una protagonista. Es una curiosidad, seguramente un despiste.
“Abrí el grifo de la ducha y esperé unos segundos a que el agua empezase a salir templada”. – “empezase” lo cambiaría por “empezara”. Es, fonéticamente, más... musical.
“y con la tela de la vela mayor que se había quedado enganchada en la parte frontal de la proa”. ¿Esto no es redundante? Quiero decir, ¿la proa no es, de hecho, la parte frontal de la embarcación? Tengo alguna duda, pero he preferido copiarte la frase de todas formas. Yo lo solucionaría escribiendo que la vela se había enganchado en el bauprés, que es ese palo inclinado, casi en horizontal, que hay en la proa.
“Se había formado una pequeña película de vaho, como a mi me gustaba”. Lapsus ortográfico, supongo, con “mí”.
Como verás, detalles sin importancia y puntillas típicas de un carácter excéntrico como el mío; pero la conclusión final es que el relato me ha alegrado la mañana. Así de sencillo.
Un saludo.
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Uh! |
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18-06-2007 18:47 |
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Unas buenas descripciones, muy evocadoras de un estado de ánimo muy particular, el de la melancolía, pero que me han sabido a poco. ¿El relato se acaba aquí? Me sorprendería, porque me da la sensación de que acabamos de empezar.
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Me encanta el estilo |
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15-06-2007 21:25 |
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ME ha encantado el estilo, la forma en que recreas con todo detalle unos momentos. Con delicadeza, mostrando detalle a detalle, sugiriendo y dejando que los lectores nos sumejamos con el protagonista en la ambientación que has creado.
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RE: Me encanta el estilo |
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15-06-2007 21:26 |
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Solo un detalle, quizás sea yo pero... "Silencio; solo se oía el gotear de mi cuerpo al chocar con el parqué recién encerado." se me hace un poco extraña esta frase.
Pd: Se me da muy mal valorar las obras de los demás en sentido negativo, estoy en practicas, perdón si soy brusco.
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Agradable |
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11-06-2007 14:20 |
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Como todos los tuyos.
Delicados y suaves, sin ser enrevesados ni excesivos en adornos, suelen evocar emociones agradables.
A mi me gustan.
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RE: Agradable |
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14-06-2007 15:08 |
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Gracias de nuevo por leerme, de verdad que te lo agradezco. Últimamente no he tenido tiempo para leer ni para escribir, solo una excusa "Selectividad".
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RE: Agradable |
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15-06-2007 19:30 |
Queen of tales dijo: Gracias de nuevo por leerme, de verdad que te lo agradezco. Últimamente no he tenido tiempo para leer ni para escribir, solo una excusa "Selectividad".
Pués espero que te haya ido estupendamente y que tengas todo el verano para disfrutar y ponerte al día.
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Sencillo y bello |
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09-08-2007 10:25 |
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Pues sí, me ha gustado mucho Queen, me ha resultado una lectura agradable, si bien hay algunas frases sueltas que creo que no son todo lo claras que deberían, el relato en sí está muy bien es visual y, dentro de su sencillez, evoca una placidez alegre. Enhorabuena.
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maravilloso! |
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13-06-2007 13:27 |
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Dibujas una preciosa sonrisa al final; estilo cómodo;da gusto de leerlo.
Saludos
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RE: maravilloso! |
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14-06-2007 15:10 |
Me alegra mucho que te haya gustado el relato. No sabía si iba a funcionar bien el final abierto pero he visto que ninguno os habeis quejado, así que lo doy por válido.
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