Saxon: The Inner Sanctum |
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24-05-2007 13:08
Por: Locky P.
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Los años pasan y solo los mejores permanecen. The Inner Sanctum demuestra que Saxon se amoldan a los nuevos tiempos con eficacia, magnetismo e integridad.
Después de algunos infructuosos intentos de conquistar a lo grande el mercado norteamericano, Saxon parecen haberse concentrado en su feudo natural: Europa, con un público más receptivo a sus mejores cualidades, lejos de la comercialidad que destilaban algunas de sus grabaciones en determinados momentos de su carrera.
Ya con el anterior álbum Lionheart, demostraron que su veteranía no era obstáculo para mantener su capacidad creativa a un nivel de excelencia. Ahora, con The Inner Sanctum, ratifican su magnífica forma, dejando claro por qué fueron uno de los grupos más representativos de la NWOBHM, en plena década de los 80.
Obviamente, esta nueva grabación contiene todos los ingredientes que han identificado el sonido de Saxon a lo largo de su trayectoria, con la particularidad de no resultar cansinos, como ha sucedido con algunas bandas de su generación.
En esta ocasión, han apostado por una producción menos tecnificada que en Lionheart. El resultado es un sonido de guitarras crudo, desgarrador y penetrante, en una especie de regresión de lo más efectiva y punzante.
Por contener, The Inner Sanctum, contiene todo lo que un seguidor de Saxon puede esperar. El inicio, con State Of Grace, lleva impregnada la típica atmósfera épica, con su ascendente climax y sus incisos de ritmo sostenido, algo que también se puede notar en Ashes To Ashes, con un afilado y desestabilizador solo de guitarra.
En cuanto a destellos vibrantes de aceleradas guitarras, aportan inspiración de sobras cortes como Need For Speed y Let Me Feel Your Power, donde comienzan a exponer los arrasadores riffs que marcan el contenido general de la obra, con otros ejemplos igual de eficaces, como I’ve Got To Rock (Stay Alive) y Going Nowhere Fast, dos composiciones en las que se percibe un enfoque de la guitarra al estilo AC/DC.
Ni siquiera el tema más pegadizo, If I Was You, destinado a las emisoras de radio en una versión distinta a la del álbum, desentona con el resto de canciones. Tiene su toque comercial, pero encajado en una instrumentación bastante abrasiva.
En cuanto a la cuota de baladas, sólo está representada por Red Star Falling, que tampoco da ocasión al empalago porque tiene sus momentos candentes y un Biff Byford demostrando que si los años pasan, su garganta aguanta el tipo con elegancia y pasión.
The Inner Sanctum, se cierra con Atila The Hun, otra prueba de fiereza guitarrera y sorpresivo giro con riff y voz de ligero enfoque oriental. Un final apoteósico para un trabajo excepcional y emocionante que pone de manifiesto la madurez de una banda que ha sabido, por decirlo de alguna manera, envejecer con orgullo, sin tener que vender su alma al diablo.
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