Zhazelio |
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05-07-2007 17:39
Por: yazelio
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La vida fatiga la fantasía, la tristeza y el odio alimentan el pincel.
Cuando nace un nuevo guerrero con objetivos inertes y desconocidos, modestamente poderoso y extremadamente ágil, y solamente es vencido por la suave mirada de una dama cuyos propósitos son muy poco conocidos, y sienten ambos que lo mejor es en estar unidos, pero los sentimientos son despiadados.
¡Fatigas mi vida y alimentas mi pincel!
Hombre sin sentimientos era aquel tipo, sus emociones nunca nacieron y ahora solamente quedaba en él un propósito, el cual era conocerlos. En un mundo tan cobarde y tan duro solamente se podría conocer el dolor, el odio y la tristeza, ¡benditos son los que han alcanzado el amor y sus frutos!
Durante la noche se encontraba Zhazelio acostado en un roble negro, en la orilla de un lago, con la mirada perdida y los parpados agotados, con el fulgor de la luna acariciando la piel cicatrizada y tatuada; durante la eterna penumbra descansaba un héroe y un villano, parte de él quería subsistir y la otra sólo añoraba el soñar.
Un viento calido recorrió su cabello y su rostro, sacudiéndose el árbol cuya luz le impedía rozar el rostro de Zhazelio; dejó ver su mundo y agrietó sus ojos serenos, y con el sueño de sentir lágrimas, subió la mirada y se puso de pie poco a poco. Nuevamente otra suave brisa calida recorrió sus prendas desgastadas y rotas; observó tranquilo su alrededor, mirando el cielo con calma.
La suave brisa le hizo recordar la hermosa dama que miró, la delicada mujer que tocó y decidido a volverla a ver encaminó su ser a un sendero oscuro que con el brillo lunar hacía que la noche tuviera un mañana, que el infinito cielo tuviera un techo, que el inmenso mar tuviera su cascada.
Una luz débil se extraviaba en el bosque, entre sauces y robles, al encaminarse entre árboles y montañas aquella luz se dejaba venir suavemente, aumentaba su tamaño y su calor. Una enorme residencia saciaba un monte con mirada hacia un lago brillante con una luna esplendorosa.
Zhazelio sólo miraba aquella residencia desde las ramas de un árbol con una tímida sonrisa y unos ojos fijos; en el exterior de la casona lucía un enorme balcón.
De una pequeña puerta de madera salió una dama tierna, hermosa y seductora, con un caminar atrayente inexplicable, recargó sus brazos en la cantera rosa del balcón y cerró sus ojos.
Zhazelio saltó y cayó silenciosamente en el balcón, su palpitar tomó un ritmo veloz, los latidos se atoraban en su garganta, su respiración se bloqueaba y su mirada oscurecía. Él solamente la miraba, posada sobre ella una luna inspiradora, un lago y unos árboles que daban un toque de adorno perfecto para la ocasión…y él solamente acarició su cabello lacio y negro. Un tono de felicidad iluminó sus ojos segados por la oscuridad; ella suavemente volteó su mirada y miró a Zhazelio con atuendos oscuros y con una piel seca y pálida. No hubo reacción; solamente ella tomó su mano y la pegó a su mejilla. Zhazelio se inclinó un poco y la tomó de la cintura y con una voz delgada y tenue le susurró “Te amo”. Sus ojos relucieron con un color azul muy llamativo, su piel se hizo carnosa, y en su rostro y sus mejillas se pintó un rubor.
Zhazelio dio un paso atrás y de él brotaron lágrimas. Ella se le acercó y con sus labios rojizos y carnosos le besó. Ambos cerraron sus ojos y se dejaron llevar.
En Zhazelio había nacido el amor y la tristeza cambió a felicidad. Una luz brillante brotaba de ellos como si las hadas y las sirenas lloraran de alegría sobre ellos y los vientos calidos de aquel invierno dieran gracias, las cascadas y las turbias aguas se relajasen.
Sus labios dejaron de tocarse y un sueño se bloqueó un momento. Sus ojos se miraron y con una sonrisa Zhazelio preguntó: ¿Cuál es tu nombre?
La dama sonrió, acarició con sus dos manos sus dos mejillas y dio un paso atrás. Una suave brisa se llevó la imagen de la dama dejando solamente hojas, y un vacío en el interior de Zhazelio.
El viento dejó una suave voz que solamente decía en el eco sonoro de las rocas: Espérame…
Dedicada a la mujer que ya tocó a mis puertas.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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Bonito en fondo, un poquito... |
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06-07-2007 08:52 |
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... descuidado en forma.
La idea del relato es bonita y agradable, y el tono, dado que es una historia de amor, es adecuado.
Pero hay demasiadas incorrecciones gramaticales, preposiciones mal utilizadas y formas incorrectas, que hacen que su lectura sea menos suave de lo que debería.
Deberías haber cuidado ese aspecto formal, y si lo relees veras que hay excesos expresivos, adjetivos que casan mal y frases mal rematadas.
Tal vez por eso no se pueda valorar tanto como la emoción que transmite merecería.
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Irregular |
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09-07-2007 09:51 |
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La historia tiene madera para un relato más conseguido, pero creo que te pierdes un poco en el enfoque a través de los personajes. Creo que deberías haber hecho que la narración fluyera más, como una vista por encima de ellos.
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No me ha gustado. |
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09-07-2007 10:01 |
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Aunque no puedo negar que la intención es genial. El desarrollo del texto esta poco elaborado. Las formas no son correctas en muchos casos.
La historia es decente, pero contrapone el prototipo de "tipo duro" con el de "pastelon" sin demasiada transcendencia.
En definitiva creo que es muy mejorable.
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zar |
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06-07-2007 13:50 |
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Es un cuento muy bonito, está muy bien pero lo único ke no me a gustado muxo eske le pones de duro e insensible al protagonista y luego llora sin conocer apenas a la dama.
Pero es un buen relato.Me ha gustado
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RE: zar |
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07-07-2007 08:59 |
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Así debe ser y hací se ha hecho.
La historia relata una mini historia de amor sobre dos personajes invertidos, ambos diferentes, uno es amante de la oscuridad y soñador, mientras que la otra ve su mundo a color y con alegría, es un relato de un amor platónico si lo llamaramos así, es como la "bella y la bestia", además la historia me renació en mi mente un día que salí a mi asotea, pues ya había soñado con esta historia.
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