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El virus de la eficacia


Relatos de Ciencia Ficción

07-08-2007 14:36
Por: vespertina

Relato seleccionado del III Certamen de Relato Joven, de la categoría Atlante, patrocinada por Minotauro.


el virus de la eficacia
Desde que el homo sapiens tomó conciencia de vivir en sociedad, emprendió un largo camino a lo largo de infinitas generaciones: era la senda hacia la utopía. El hombre se derrotaba a sí mismo una vez tras otra, sin piedad, derrochando esfuerzos y sueños, alejándose cada vez más de un Estado de paz. En cada Era, había alguien que no se rendía, y que a modo de recipiente humano, mantenía encendida la mecha de la esperanza que nos dejó Pandora.

Y cuando menos parecía ser posible, en el periodo más cruel que nunca se haya conocido, justo cuando podría analizarse a la humanidad como perdida en egoísmo, resurgió, cual fénix, de las cenizas. Se hizo la paz y hasta hoy ha perdurado.

Yo vivo en ese Estado, que es mundial, en concreto en la quinta generación tras el cambio del que les hablo: las guerras caducaron acompañadas de la violencia, del desorden y la pereza. De la mentira y la destrucción. Del defecto humano. Puedo asegurarles que hoy ya no queda resquicio de hambre o destrucción.

En efecto, yo no llegué a conocer nada de eso y pese a todo, no me siento satisfecho. En mi interior hay algo que ha perdido gravemente la paz, es por eso que adjunto al documento mi solicitud de exilio; espero la consideren porque son mi última oportunidad. Es por eso que les pondré al corriente de todo lo que yo sé, imagino que lo desean. A cambio sólo les pido su auxilio ansiando que lo estimen oportuno.


Como les dije, en el periodo “Pre-revolucionario” —datado en la primera mitad del s. XXII (ver nota )— a causa de la naturaleza esquizofrénica del hombre, de sus volubles pasiones, todo intento de convivencia pacífica quedó frustrado. La destrucción del medio era inminente; el progreso de la tecnología conducía al hombre al camino de la fuerza del sinsentido. En cada resquicio del globo podía encontrarse la precariedad de la guerra y del hambre; entonces la lucha —estatal e individual— por el prestigio y el dinero eran más fuertes que nunca: esto se debía al “fenómeno de la aceleración”. Si no me equivoco, deben conocerlo: la levedad del hombre se acentuó hasta el extremo; si bien un día era uno gobernante, al otro sería un pordiosero y viceversa; los instantes de paz eran débiles y es que en cualquier momento podía pasarse de no tener nada a poseer el mundo. Como podrán imaginar, este efecto acrecentaba los conflictos y debilitaba las alianzas.

Si los países pobres tenían la capacidad de hacerse con el arma más mortífera de todas, cuánto más el poderoso; a nivel medioambiental el Planeta no daba para más. A cada instante la fe de los hombres se rendía, mientras que la poca que les quedaba se concentraba en sectas suicidas.

Aquellos tiempos tan lejos quedan que son leyenda. Para mí siempre fueron difíciles de imaginar, y aún no sé si lo que alcanzo a imaginar tiene un parecido, por ligero que sea, con los verdaderos hechos. Además, no he podido compartirlo con muchas personas. En realidad con nadie, y es que hoy el pueblo es partícipe de su desinformación: el tiempo transcurrido entre “Era de la Violencia” y el “Nuevo Orden” es misterioso. Ellos sólo se importan por alabar al Virus de la Salvación, sin conocer más allá los verdaderos hechos. No les culpo, la verdadera visión que de éste tienen es que fue el artífice que desvió la senda de su fatal destino.

El virus ha de administrarse una vez cada tres meses, para lo cual se creó una institución nueva, las Mensajerías —cada una de ellas es responsable de un sector poblacional—. Yo soy el mensajero, es decir, el máximo representante de mi comunidad, por lo que mis informaciones históricas son, hasta cierto punto, más precisas (procuraré ofrecérselas fielmente).


Todo ocurrió en un momento de desesperación global, en pleno auge de la Tercera Guerra Mundial. Un grupo de científicos nórdicos de pretensiones eugenésicas, confeccionaron el Virus de la Eficacia (V.E.). De inmediato organizaron una reunión en la que expondrían a los representantes mundiales los efectos de su invención. La citada cumbre, rica en éxitos, incitó a la alabanza del mismo a cada uno de aquellos desesperados gobernantes.

Por desgracia, desconozco en detalle su contenido; al menos sé la desconfianza de los más incrédulos fue saciada con la evidencia de los “experimentos”: el VE se administró a individuos de tendencias destructivas, a delincuentes, drogadictos y demás despojos sociales, que en pocos meses lograron solucionar cualquier conflicto que se les presentase. En los intensivos cuestionarios quedó evidenciado el éxito del experimento y aquellos hombres al reinsertarse en la sociedad obtuvieron grandes logros.

En efecto, dichos resultados extraordinarios les condujeron a la realización de un “experimento” de mayor envergadura: del plano psicológico al social y antropológico. No fue en exceso complicada la elección del grupo idóneo; de entre todos los países con menores recursos económicos, fue la Isla para la más oportuna. Era un lugar de mínimas aspiraciones bélicas que contaba con escasos recursos. La oferta que se les hizo no les dio espacio a la duda: todos los países se comprometían a no atacar y respetar sus tierras y gentes. Su ventaja más decisiva era la escasa interacción de esta sociedad con cualquier otra, hecho que hacía incuestionable fiabilidad de los datos del estudio.

el virus de la eficacia
Como era de esperar, los cambios que sufrieron fueron inmediatos: destacó la fusión del trabajador con el empresario en aras del crecimiento y la equidad en el reparto de las ganancias; en el plano social, el contagio de enfermedades de transmisión sexual quedó erradicado, al igual que la delincuencia. Mientras familias analfabetas aprendían a organizar sus recursos con suma destreza, el gobierno organizaba la ejecución de cientos de proyectos propuestos por los ciudadanos.

En el resto del mundo el belicismo vivió una tirante tregua durante el experimento. No obstante, los conflictos a menor escala se multiplicaron. La impaciencia pudo con las Naciones Unidas, que urgentes organizaron el proyecto del Virus de la Salvación —así decidieron calificar popularmente al VE.

En un clima victorioso, nació un gobierno centralizado —las Nuevas Naciones Unidas— que a su vez delegaría diversas funciones de control en las Mensajerías.

En la víspera del Nuevo Orden, estalló por vez última la violencia: la más potente bomba atómica impactó sobre la Isla. No conozco el motivo de tal masacre, todos los datos a este respecto fueron censurados.


La eficacia, modelando máquinas de apariencia humana, no esperó. Fue un renacimiento del hombre; un hombre integrado en una comunidad sin conflictos. Reinsertado en un Paraíso ficticio.

No mucho tiempo después, las cárceles quedaron deshabitadas. El sistema educacional fue fusionado con el laboral; en la primera infancia el niño realiza un examen de sus capacidades que delimita su función futura: toda su educación quedará orientada hacia este punto. El matrimonio le es también asignado al hombre por compatibilidades genéticas, incluso la reproducción; las parejas reciben con sumo orgullo una notificación en el momento en el que la mensajería correspondiente decide que han de aportar un nuevo miembro al grupo.

En cambio, la principal decisión de la vida del hombre, que es la muerte, viene dada por sí mismo. Cada elemento escoge su momento, cuando valora sus capacidades mermadas, no hay dramatismo ni miedo: aquí nunca se echa de menos.


Necesito confiar en la existencia de la débil resistencia: poetas, viejos, artistas, locos; el pequeño grupo no temió en viajar al último rincón intranquilo. Marchasteis de manos vacías con una única promesa: la ignorancia de vuestra existencia. Nunca nadie más se acercaría a la Isla, jamás habría contacto alguno entre ustedes y nosotros. Y auguro que soy el primero en romper el acuerdo.

Ustedes, descendientes de insurrectos, vivos o muertos, no lo duden, existe algo peor que eso. Decidí dejar de inyectarme, abandoné mi dosis en la arrogancia de creer no necesitarla. Cada día me arrepiento.

Experimenté en mi patetismo natural: de entre los placeres y pasiones. Con sabores. Llegaron las preguntas, las imperfecciones, y por primera vez me vi patético, minúsculo. Y aquello me importaba demasiado; me sentí acosado por la necesidad de hallar sentidos: en soledad es difícil encontrarlos. Al principio protegí en sueños mi sed de trascendencia; intenté amar a mi esposa, pero no pude. Y probé más: atracones, borracheras, gritos. Aprendí a rezar. Me aficioné al llanto, a la masturbación —grato recurso para paliar mi desazón—, pero la obsesión inicial me llevó al hastío.

A medida que el tiempo sin mi dosis aumenta, lo hace con mi necesidad de afectos ausentes.


Espero una Isla aún habitada, la vuestra, amigos. Mañana, con la llegada del primer resplandor diurno, partirá esta carta buscando su encuentro. Mi locura se crece de esperazas, pero es consciente de las pocas posibilidades que existen. Abandonaré, si me contestan, lo perfecto en busca de mí mismo, en la incertidumbre del misterio, Ser Yo Mismo.

He de tener la certeza de nuestro encuentro, comprendan mi posición. No seré un héroe, lo reconozco. Abandono todo por mí y lo haré sólo con certezas. Y en efecto, no me llevaré a nadie conmigo. He de salvarme de esta alienación, de la Revolución, del Virus, de todo resto de “eficacia”.

¿No comprenden? La Humanidad reposa tranquila sin el Hombre pero este hombre no puede pasar sin su humanidad. Esta inmortalidad ilusoria se alimenta de los restos del hombre muerto. Yo vivo de la belleza de la contradicción del hombre, que es nuestra.
Les espero: escribiré cada día. Siento violar la promesa, pero con o sin su asilo, no pertenezco más a este sitio.


Nota : Paul Aguirre, Federico. “Gran enciclopedia de historia “Pre-revolucionaria””, 2110: Ésta es una obra muy útil, en especial, por ser contenedora de amplios epígrafes etimológicos del orden de “dolor”, “llanto”, “delincuencia”, etc. Sin un intensivo estudio de los mismos, me habría resultado muy complicado catalogar mis síntomas. No obstante considero que en este documento puedo obviar todas estas explicaciones porque —y espero— ustedes, al contrario que mis iguales, las conocerán en profundidad.


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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Bien logrado
18-09-2007 17:03
Me ha gustado mucho el estilo y las reflexiones del relato. Una ciencia ficción que nos ayuda a plantearnos nuestro propio presente.

   CiFi en estado puro
07-08-2007 14:38
Al servicio de las utopías y las reflexiones sociales, como en los clásicos.

Muy interesante la propuesta, ese mundo que de tan eficaz ya no deja hueco a ser viejo, loco o poeta. Sí, hay mundos perfectos que dan miedo...

   Reflexiones
08-08-2007 11:31
A mi me encanta la ciencia ficción especulativa, que permite reflexionar y que en el fondo nos sirve como un espejo para detectar y conocer nuestras incoherencias e intimidades sociales y personales. En este sentido me ha gustado tu relato, porque aporta ideas interesantes y curiosas.

Sin embargo no estoy tan convencido como Akhul, porque me ha faltado un poco más de explicación de porque ese virus de la eficacia era tan malo. Tendemos a pensar que todo lo artificial es negativo, cuando nosotros mismos ya estamos completamente adulterados y lo asumimos como normal. También he echado de menos un poco más de profundidad en lo que contabas, como si hubieses apuntado muchas cosas pero dejandolas demasíado en el aire. Pero sé que esto es díficil, por propia experiencia.

En todo caso enhorabuena por un buen relato de ciencia ficción. 4*

   RE: Reflexiones
08-10-2007 01:28
Siento haber tardado tanto tiempo en contestar a vuestros comentarios, pero no he estado últimamente con la cabeza en su sitio. Hacía muchísimo tiempo que no leía este relato y me ha encantado hacerlo de nuevo (la verdad también es que le cambiaría unas cuantas -o muchas- cosas). Pero creo que lo mejor es que se quede así porque me ayuda a ver mi progreso: que aunque no es enorme, existe (y esto me ayuda a darme cuenta: ¡de aquí para arriba!
Por otro lado, me sorprende que fuese seleccionado del certamen porque en mi opinión no alcanza el nivel (no es falsa modestia, ni modestia tampoco), pero muchas gracias.
A ver si un día de estos os mando un relato nuevo (o un poema); es estupendo estar en contacto con personas que tampoco conciben su mundo sin la palabra de por medio.
En fin... Gracias por la ayuda



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