Leng Tch'e: Marasmus |
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09-08-2007 16:45
Por: Locky P.
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Los belgas Lench Tch’e, dan una lección de atrevimiento en su nuevo álbum, Marasmus, combinando ciertas referencias stoner en un entorno netamente extremo.
Marasmus, es el nuevo trabajo del grupo belga Leng Tch’e, cuya formación cuenta en sus filas con el vocalista de Aborted, aquí dedicado a funciones de aporreador de tambores, aunque también ayuda al cantante Boris Cornelissen. Completan la alineación el bajista Nicolas Malfeyt, y los guitarristas Geert Devenster y Jan Hallaert.
Misma formación e iguales parámetros que su anterior trabajo, The Process Of Elimination, escorados hacia un lado bastante extremo del metal, aunque marcando algunas diferencias. En esta oportunidad, las guitarras alcanzan un nivel de corrosión más grave. Han dejado parte de sus afilados vértices para decantarse por las afinaciones grooves.
El ritmo, teniendo su energía y contando con momentos de bastante aceleración, aquí ha sido tratado de una forma más pausada en determinados momentos, siendo cadencioso sin llegar a los extremos del doom.
Las voces, también han dejado de lado casi todas las influencias agudas habituales de grupos como Cradle Of Filth, para concentrarse en los registros vigorosos y ásperos.
Lo que nos ofrecen estos belgas, cuyo nombre proviene de una forma antigua de tortura ritual china, es, una base hardcoriana con elementos procedentes del death y del grind. Y, curiosamente, en Marasmus se han atrevido a traspasar nuevos horizontes hasta acercarse a las fronteras del stoner rock, controlando los tiempos con eficacia e impregnando la atmósfera con esencias de un estilo que no suele estar vinculado con lo extremo. Esto, que ya se vislumbraba en The Process Of Elimination, alcanza aquí una mayor relevancia y otorga a Leng Tch’e una credibilidad en su propuesta. Un claro ejemplo puede ser Submissive Manifesto.
Marasmus, dentro de las habituales coordenadas en las que se desenvuelve el metal extremo, aporta algunas referencias distintas buscando la novedad y el riesgo. Con su visión, Leng Tch’e logran avanzar por terrenos novedosos sin perder sus convulsas raíces.
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