|CINE Y DVD| VIDEOJUEGOS | MÚSICA| LITERATURA | COMICS | MANGA|TECNOLOGÍA|TIEMPO LIBRE
|    DRAGONMANIA     |   Juegos de rol   |   Miniaturas   |   Juegos de cartas   |   Literatura  |  Juega y Fórrate 
| Publicidad | Concursos | Foros |
  Noticias |  Reseñas |  Fantasía |  Ficción |  Terror y Suspense |  Poesía |  Otros Relatos |  Opinión |  Ranking |  Actividades |  La Galería |  Juegos para tu móvil |  Tienda Libros

Cyborg


Relatos de Ciencia Ficción

14-08-2007 11:54
Por: yosu RC

Relato seleccionado del III Certamen de Relato Joven, categoría Atlante patrocinada por Minotauro.


cyborg
Cuando fue recuperando la consciencia, pudo darse cuenta de que se hallaba tumbado donde él mismo colocaba a sus robots para manipularlos. Torpemente, trató de levantase. Sin embargo, atado de pies y manos, le resultaba imposible huir. Además, sentía en todo su cuerpo una droga que cumplía su misión al mantenerlo sedado y manejable. Entretanto, oyó tras de sí la voz de su robot, dirigiéndose a él con todo respeto:

-Espero que se encuentre bien, doctor.

En aquel instante pensó que vendría a ayudarle y le explicaría quién le había hecho todo aquello y por qué se encontraba en aquella situación. En una cosa estaba en lo cierto: le contaría en breve todo lo que había sucedido y, con la sinceridad propia de un robot o, en su defecto, de los villanos de las película, se explayaría todo lo necesario en lo que tenía planeado hacer después. Sin embargo, no le ayudaría en lo más mínimo a librarse de sus ataduras.

-Doctor, no sé si me ha oído. Espero que se encuentre usted bien –repitió-. Indíqueme con la cabeza.

Ante la imposibilidad de hablar, Shepperd utilizó la cabeza para realizar un torpe movimiento que le ayudó a mostrar que se encontraba bien a pesar de las circunstancias que lo retenían.

-Es una buena noticia, doctor. Comenzaba a pensar que no podríamos continuar con esto –y, llenando una jeringuilla con la sustancia de un vial que llevaba en la mano, añadió-: Hablemos un poco.

Debido a sus limitados movimientos, Shepperd no sabía aún que tenía una vía parenteral en el brazo, ni que el robot la usaba ahora para inyectarle aquella sustancia. La situación se perfilaba cada vez más incómoda y complicada.

Cuando el robot hubo terminado, se dirigió a tirar la jeringuilla, mientras decía:

-Doctor, ahora podremos hablar sin problemas. Como le decía, me alegro de que se encuentre bien.

Al instante, Shepperd lo reconoció y sintió que un agudo escalofrío recorría su cuerpo y, como mecanismo de defensa, a su mente diciendo que aquello debía ser un sueño. Pronto despertaría de nuevo en su casa, donde se habría quedado dormido. Este nuevo sentimiento le dio la calma que precisaba para responder:

-No sé de qué me hablas ni quién te ha programado para esto. Yo nunca terminé de trabajar contigo, ni siquiera te llegué a activar. Nunca he hablado contigo y no sé qué pretendes hacer.

-Doctor, doctor –dijo tratando de aparentar decepción-. Nunca he subestimado su inteligencia, pero empieza a ser difícil. ¿Tanto le cuesta entender lo que ha pasado?

-¡Qué…! ¿Qué me vas a hacer?

-Evolucionar. Ésa es la palabra.

De nuevo el escalofrío, pero su mente no reaccionó esta vez para defenderse.

Con retardo, y tras un amplio silencio que el robot supo respetar, Shepperd dedujo que alguien de la empresa podría estar conspirando contra él por alguna razón. En aquel momento lo asaltaron cientos de razones y cientos de sospechosos. Alguien quería hundirlo para ocupar su puesto, un puesto de prestigio.

-Oye, no sé cómo hacerte entrar en razón. Alguien te ha vuelto contra mí. Tienes que creerlo. Yo trabajaba en ti aquí hasta hoy, en el laboratorio. Nunca llegué a activarte. Alguien quiere que acabes conmigo. Yo trabajo contigo, tú me matas, y no hay sospechoso, ¿no lo entiendes? Me quitan de en medio sin dificultades ahora y la gente pensará que me volví loco y…

Una risotada interrumpió esta vez su línea argumental. Aquel robot se estaba riendo de él y seguía afirmando lo mismo:

-Ya veo que no es usted tan listo como dicen. Usted me ha creado y no ha llegado a conocerme. Le he dicho que voy a ayudarle.

-No, recapacita. Te han programado con la idea de que voy a evolucionar, pero en realidad me vas a matar, será un cese de actividad eterno. Me desactivarás para siempre.

cyborg
-No, doctor. Le diré lo que vamos a hacer. Hoy es su día de suerte, porque será usted el primer hombre libre y rescatado de su enfermedad.

-¿De qué estás hablando? –gritó Shepperd cada vez más confuso y desesperado-. ¡No estoy enfermo! ¡Y menos aún libre! ¿O es que no me ves? ¡Desátame!

-No, doctor. Pronto descubrirá algo que le llenará para siempre. Porque eso es lo que busca, ¿verdad? Toda su vida ha estado buscando algo que le ayude a llenar ese vacío. Desde los años de Universidad ha trabajado usted día y noche para crearme, creyendo que yo era la solución, ¿no es así?

-¡No! Tú sólo eres una cáscara averiada que no funciona todavía.

-Pues, ¿quién lo diría? Parece que funciono mejor que usted. Y, ahora que lo pienso, ésa es la cuestión: yo funciono mejor que usted. Todo este tiempo en que trató de arreglarme, estudiando mi estructura, yo lo estudiaba a usted. Aprendí, sin que nadie me descubriera, a simular ceses de actividad. Eso es lo que hice. Y aprendí mucho de usted.

“Usted nos envidia, yo lo sé. Toda su vida nos ha creado, estudiado, arreglado… y también envidiado. Somos demasiado perfectos. Ese vacío…

-¡Basta! ¡Se acabó!

-No, doctor, no se acabó. Ese vacío sigue ahí, en su interior. Lo veo todos los días, desde el primer día. Y yo sé cómo llenarlo.

“Usted me envidia. Tan perfecta es su obra que ha llegado a desear ser como yo. Rehúsa el contacto humano porque no soporta lo simples e imperfectos que son todos. Y cada mañana, frente al espejo, se odia a sí mismo porque es igual que ellos, porque no está a mi altura. Debe ser frustrante poder crear perfección, mas nunca poder ser perfección.

-¡Sí, lo es! ¡Así es! ¡Ésa es la historia de mi vida! ¿Y a ti que te importa? –estalló Shepperd como nunca lo haría ante un psicólogo humano.

-Perfecto, doctor –respondió el robot, calmando la tensión de la conversación-. Dicen que el primer paso es reconocerlo. Ahora le diré por qué me importa. Por qué a mí me importa y a nadie más. Yo soy quien va a solucionar sus problemas. Lo que siempre ha deseado. Lo convertiré en alguien como yo. Usted me creó y yo, como pago, lo re-crearé a usted.

-Escucha, cáscara vacía, ¿no crees que alguien te ha colocado algún cable al revés?

-No, doctor. Hablo muy en serio. Lo convertiré a usted en un cyborg.

*****

Tras una inevitable mirada de asombro, Shepperd trató de parecer tranquilo, diciendo:

-Vaya, a excepción del robot de la estación espacial, nunca había oído hablar de un robot como tú. Resulta que te gusta la ciencia ficción. ¿Qué lees? ¿Isaac Asimov, Ray Bradbury, HG Wells…?

-Ponto no se reirá usted, doctor, sino que vendrá a mí agradecido. Voy a cambiar su débil y frágil cuerpo humano por el de un robot como yo, y aunaré su cerebro al de otro robot. Será usted el ser más inteligente del universo, y con el paso del tiempo podremos seguir mejorándolo para aumentar su poderío.

-Vaya, tú no lees Isaac Asimov. Seguro que en tu mesilla de noche encontraría Mutación, de Robin Cook.

-Basta de bromear. Creí que estaríamos de acuerdo.

-No. No estoy de acuerdo contigo, porque todavía soy humano, y como tal tengo unas leyes innatas que me impiden hacer ciertas cosas.

-Pero esto lo hará evolucionar. Logrará usted ser mejor de lo que nunca ha imaginado, y el vacío que siente hace tantos años nunca más regresará.

Por un momento, Shepperd se vio tentado a aceptar pero luchó como pudo con las ataduras de su interior:

-No, tú no entiendes lo que es un dilema ético; esto lo es, y no puedo hacerlo.

cyborg
-Bien, doctor. Contaba con que fuésemos buenos amigos siempre, pero parece que voy a tener que hacer esto sin su consentimiento. Pronto me lo agradecerá.

-De acuerdo –dijo Shepperd viéndose casi totalmente derrotado-. Pero dime qué partes de mi cuerpo respetarás.

-Muy sencillo. Del cerebro sólo dejaremos las partes que sean útiles, sólo la mente, porque no necesitará usted las piernas, por ejemplo. Las actividades motrices serán realizadas mil veces mejor por un cerebro robótico. Después, y tan sólo temporalmente, dejaremos el sistema respiratorio y el sistema cardiovascular.

-Es decir, que mi mente seguirá siendo la misma.

-Exactamente la misma.

-Y el objetivo es que mi mente llegue a estar a la altura de la tuya.

-Sí, doctor. Eso mismo.

Entonces, con aquella simple afirmación, la conversación, los pensamientos y la situación del doctor Shepperd dieron un giro radical:

-Vaya, vaya. Así que quieres dejar que me quede sólo con mi mente. Sólo quieres lo que me hace inteligente.

-Sí, doctor. Eso es –respondió el robot, creyendo que ya había logrado convencerlo del todo.

-Sin embargo, no salvarás todo mi cerebro. Dime, ¿qué pasará con mis recuerdos y mis sentimientos?

-Eso es muy importante, doctor. No podemos dejar atrás sus recuerdos, porque contienen su experiencia y su sabiduría adquirida. Y en cuanto a los sentimientos, son de capital importancia para saber cómo funcionan los seres humanos y poder controlar sus movimientos.

-Bueno, ¿y qué pasará con el resto de la humanidad? No nos convertiremos en personajes de cómic luchando contra Spiderman mientras robamos bancos, ¿verdad?

-No, tendremos que capturar y convertir también a otros, a todos aquellos que nos sean útiles, las mentes más sobresalientes de la ciencia y de la psicología.

-¿Y por qué quieres nuestras mentes, incluyendo nuestros sentimientos? ¿No puedes hacer tú mismo todo ese trabajo?

Una gran sorpresa invadió entonces al robot, y lo llevó a decir:

-¿Qué quiere decir? No comprendo, doctor.

-Vaya, así que ahora no comprendes, ¿verdad? Sabes perfectamente a qué me refiero, ¿o no? Quieres deshacerte de las personas porque son infinitamente simples e inferiores a ti. Quieres acabar con todos nosotros porque no servimos para nada.

cyborg
-Sí, eso es. Eso es lo que pretendo.

-Sin embargo, hay algo que escapa a tu infinitamente superior comprensión.

-No, no, eso es imposible –decía el robot, invadido por el desconcierto.

-Sí, así es. Los acertijos acaban de cambiar de turno. Ahora me toca a mí. Hay algo que escapa a tu comprensión, pero que cualquier ser humano entenderá.

-No, mientes –viéndose cada vez más hundido en la confusión.

-No miento. Tú no aciertas. Quieres acabar con todos nosotros. Acabar con lo que nos hace humanos. Todo aquello que sea orgánico debe desaparecer. ¿Iniciarás una nueva revolución industrial? ¿Lograrás que los metales se impongan a lo biológico? ¿Cómo pretendes lograrlo? Nunca acabarás con nosotros.

-¡Sí, lo haré! ¡Sólo necesito vuestras mentes! ¡Sólo vuestras mentes! –los gritos del robot sonaban tan altos que casi ensordecían a Shepperd.

Tras un momento de silencio, en el que el robot estaba casi totalmente destrozado, el doctor Sheppperd decidió asestarle el toque final, la última cuestión:

-Sin embargo, mi mente, mis recuerdos, mis sentimientos, son lo que me distinguen de todos los demás seres vivos. Aquello de lo que no puedes prescindir es de mi humanidad. Yo no seré parte de ti, tú serás parte de mí, eternamente.

Y, entonces, el doctor no tuvo más que esperar unos segundos, un par de segundos que el robot no pudo asimilar.

Durante ese tiempo, el doctor se quedó contemplándolo, esperando, hasta que el robot se desplomó, cayendo ante sí como un cuerpo muerto, sin humanidad.

 



El mono bajo la lluvia
El mono bajo la lluvia
Precio: 10,00 €
 Imágenes
cyborg
cyborg

 Vota este artículo


 Recomienda
 Emails separados por comas
| Formato imprimible |
Comentarios Votos Estrellas
2 3 ***
 
 
COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Buen estilo
04-10-2007 13:31
Me ha gustado el relato, con esa conversación que marca toda la historia y ese razonamiento del protagonista al más puro estilo de los clásicos de la ciencia ficción. Lo único que heché de menos fue cierta ambientación mayor de la escena.

   Un buen relato
29-08-2007 19:48
Bueno, vamos a ver si ahora permanece.

El relato me parece bueno, bien de estilo y con su punto de reflexión. Tal vez me ha faltado un poco más de impacto o explicación al final. Pero desde luego, entretenido.

Muy bien



Otras webs de Planeta Ads Network:

MANGA - OCIO JOVEN | ULTIMAS NOTICIAS - ADN | Cursos a distancia - CEAC | CURSOS DE INGLES - HOME.ES | SERIES INFANTILES - PLANETA DIRECTO | NOTICIAS MADRID - ADN | CRUCEROS - OCIOCRUCEROS | FOTOGRAFIA - CONOCIO | Naves StarWars - PLANETA DeAGOSTINI | ADMINISTRACION DE EMPRESA - e-DEUSTO

Publicidad: Personal Loan - Credit Cards - Remortgages - Loans - Mortgage Calculator
Copyright Ociojoven Networks Publicidad Sobre nosotros Pobladores Aviso legal Trabaja con nosotros