Peanas, peanas, peanas |
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30-08-2007 16:18
Por: Aythami-K
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Ese pequeño trozo del campo de batalla que nuestra miniatura tiene a sus pies es también parte de la propia miniatura. En este artículo veremos cómo texturizar las peanas y cómo personalizarlas con métodos más o menos complejos.
Ya sean cuadradas, hexagonales, redondas, voladoras, decagonales, etc. La inmensa mayoría de las miniaturas no prepintadas incorpora una peana, ya sea integrada o independiente. Normalmente no se les presta mucha atención; a última hora se le da una capa rápida de pintura, un pequeño pincel seco y a otra cosa.
Pues bien, las peanas son parte de la miniatura y son tan importantes o más que la propia miniatura. Las peanas tienen un componente homogeneizador importante y contribuye a crear un impacto visual que realza el esquema de pintado del ejército.
Vale, bien es cierto, que muchos de nosotros ni siquiera hemos dedicado cinco minutos a pensar el esquema de nuestro ejército, así que, ¿cómo vamos a pararnos a pensar en el color de las peanas? Pues deberíamos. Todos tenemos alguna peana de sobra por ahí, así que antes de ponernos a pintar a lo loco, vale la pena probar algunos colores a ver qué tal quedan y ver qué tal contrastan con el esquema de nuestro ejército.
Una vez hemos hecho una pequeña reflexión, es hora de meternos en faena. Bien, veamos pues, como elaborar las peanas en tres niveles de dificultad.
La peana fácil: Texturizar.
Es lo que se hace con el grueso de las miniaturas del ejército. Es un procedimiento sencillo pero vistoso, ideal para aplicarlo a los regimientos de tropa básica.
No tiene mucho misterio, pero conviene leer con detenimiento, aunque sólo sea para recordar bien cómo va el tema. Lo primero que debemos hacer es texturizar, así que, preferentemente antes de haber imprimado, aunque se puede hacer después de pintar, cubrimos la peana (sólo la zona llana) con cola blanca y rápidamente la "sumergimos en arenilla". Si vais a imprimar en spray, basta con sacarla de la arena, dar unos golpecillos contra el borde del tarro para que el exceso vuelva a caer y esperar un poco a que seque.
Una vez seco, al imprimar en spray la propia pintura hará que la arena agarre bien.
Si no vais a imprimar en spray o bien la miniatura ya está pintada, haced la siguiente mezcla: agua y un poco de jabón para lavar los platos a mano. Junto con un poco de cola blanca y mucha paciencia aplicadlo con cuidado sobre la arena. Una vez seque, quedará muy "agarrada" y podemos pintar sin miedo.
Una vez bien seca la peana -es conveniente dejarla 8-12 horas como mínimo para no tener alguna sorpresa desagradable- pasamos a pintar, damos el color que hayamos elegido sin miedo pero con cuidado de no manchar la miniatura en caso de estar pintada. Una vez seco, un poco de pincel seco con un tono más claro sobre la arena hará que destaque el relieve. Después podemos añadir césped o alguna que otra hierbecilla si nos place: el barniz hará que estás no se desprendan.
Nivel medio: Un poco de altura.
Si quieres que tu héroe destaque entre la multitud, o que ese regimiento de ogros parezca aún más imponente, vale la pena dedicar algo más de tiempo a las peanas.
Normalmente, para dotar de más altura a las miniaturas y dar algo más de vida y variedad al ejército, ponemos sobre la base algo para que destaque. Normalmente se usan rocas planas que puedes encontrar directamente por el suelo. ¡Matera prima gratis! Las rocas más indicadas son las basálticas y las de pizarra, puesto que presentan una superficie plana donde poner tu miniatura.
Si no vives en una zona volcánica, no abunda la pizarra o simplemente no te decides por una roca, puedes usar arcilla de modelado "Das". Es una arcilla blanca con un tacto similar a la masa de pizza que se puede esculpir sin mucho detalle y que endurece. Es barata, se suele encontrar en librerías. La fabrican las principales marcas de plastelina, así que no creo que tengas problema para encontrarla. Basta con modelar la roca sobre la peana con una lanceta o lo que tengamos a mano, usando un poquito de agua para ayudarnos. Presionamos ligeramente la miniatura encima de la masa para que los pies
queden marcados o para hacer la marca de la rendija de las peanas. Retiramos la miniatura, dejamos secar y luego pegamos el "Das" a la peana con cola blanca y luego añadimos la miniatura y la pegamos. Finalmente la texturizamos a nuestro gusto tal y como se explica en el nivel básico.
Nivel Experto: Vaciando la caja de restos.
Ya le vamos pillando el tranquillo al asunto de las peanas y cuando empiezas no puedes parar. Ya no quieres que tu héroe destaque sino que esté pisando la cara del héroe enemigo, que se alce sobre una montaña de cráneos, que a sus pies haya un edificio en ruinas o incluso pedazos de una maquina de guerra destruida.
Una buena manera de conseguir resultados impresionantes es añadir restos de otras miniaturas, esqueletos y cráneos a la peana. También hay kits que traen trozos de resina esculpida que van muy bien para dar un toque de calidad y precisión en las peanas más importantes del ejército. Así que combinando lo aprendido en los dos pasos anteriores podemos añadir restos y trozos de resina, entre otras cosas, y cohesionarlos usando "Das" y luego texturizarlos.
Hay un par de cosas que debes tener en cuenta a la hora de elaborar peanas más complejas y es donde van a ir los pies de la miniatura, así que tenla siempre a mano para ir comprobando según avanza el proceso que todo encaja bien.
Y finalmente, es conveniente que las peanas complejas sean pintadas aparte, así que imprima la peana y la miniatura por separado, pinta cómodamente el grueso de la peana y los pies de la miniatura y finalmente pégalo, para luego acabarlo y barnizarlo todo junto.
En las tiendas especializadas y de modelismo hay gran variedad de céspedes, arenillas, grava fina e infinidad de cosas que añadir a las peanas, así que no temas experimentar y probar cosas nuevas.
Espero que este artículo os haya ayudado a comprender mejor el "arte de la peana".
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