Razor Ball: Razor Ball |
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14-09-2007 17:24
Por: Locky P.
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El guitarrista y productor Greg Hampton, se reúne con unos colegas para poner en marcha Razor Ball, un grupo cuya originalidad no está reñida con reconocidos sonidos de los 70.
Nada como escuchar esta ópera prima de Razor Ball para transportarse a la década de los 70 y descubrir las distintas sonoridades que se facturaban por aquellos años.
El asunto está dirigido por el guitarrista Greg Hampton, productor de bandas como The Tubes y Taj Mahal y personajes de la categoría de Ron Wood, Rick Derringer, Glenn Hughes y Tommy Bolin. Estamos hablando de todo un experto en la materia quien, para dar rienda suelta a su variopinto universo, se ha rodeado de unos colegas que acumulan tanta experiencia como él. Así, se han sumado al proyecto, Reeves Gabrels (guitarra), colaborador habitual en la carrera de David Bowie; Rod Jackson, cantante que aportó su voz en el disco de Slash’s Snakepit y Stefan Svensson (batería, programaciones y teclados), con trabajos junto a Graham. Bonnet y Magnus Rosen, además de estar involucrado en las ediciones Whips & Roses 1 & 2, de Tommy Bolin. Excepto Rod, todos tienen un amplio background como Productores.
Lo que nos encontramos aquí es un sonido de perfil orgánico revestido de infinidad de matices que recuperan la memoria del pasado y la colocan en un contexto atemporal.
Ante todo, estamos hablando de un trabajo sin etiqueta posible y que desarrolla su expresividad de una forma totalmente libre, incursionando en terrenos del hard rock con unas guitarras muy identificables, pero cuyos parámetros se desplazan hacia posiciones en las que se reconocen claramente estilos como el funky y el soul.
La música de Razor Ball, circula por las fronteras del eclecticismo instrumental manipulando los convencionalismos para otorgarles una nueva perfectiva. Algo que exige talento e inspiración, por parte de los músicos y un oído atento del aficionado para captar la abrumadora cantidad de información que no ofrece.
Este debut homónimo nos descubre a un grupo de músicos sin miedo a la experimentación, aportando esquemas basados en una estética que recorre una amplia gama de sonoridades setenteras.
Cada composición es un mundo con personalidad propia. Lo magnifico de este álbum es que en un instante puede aparecer el lejano espíritu de Sly And The Family Stone y acto seguido encontrarnos de morros con Red Hot Chilli Peppers.
En un momento dado, podemos cerrar los ojos, dejarnos llevar por la imaginación y seguro que la mente nos transportara hacia un capítulo de la serie de televisión Starsky & Hutch.
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