|
|
 |
|
Al clavar vuestra espada en el último adversario enemigo con vida, el Pozo de las Sombras emite un extraño sonido ululante, como un sobrenatural alarido de dolor. Entonces, viendo como su palpitante superficie negra se calma y las burbujas desaparecen de su superficie, sabéis que habéis cumplido vuestra misión acallando su maligno poder.
Los corredores que conducen al Pozo de las Sombras están desierto: ninguna de las crueles criaturas que los habitaban ha permanecido después de su derrota. Los orcos han vuelto a las montañas y los muertos reposan de nuevo en sus sepulturas. Con un poco de suerte, algún clan de enanos colonizará los pasadizos y colocará puertas y runas que no se volverán a cruzar. De momento, vuestra misión ha sido cumplida y el Viejo Mundo puede dormir tranquilo.
Vosotros, no obstante, debéis tornar a la torre de Mentor, pues ¿quién sabe qué nuevos peligros estarán acechando en los confines del Imperio?
|
 |
| |
|
|
|
|
 |
|