Reflexiones de un dragón y su palabra |
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19-10-2007 17:56
Por: Queen of tales
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¿Por qué escribo?
Será porque me gusta encender una vela perfumada y ver mi reflejo en la pantalla del ordenador, bañado por la luz tintineante y el olor a café. Será porque soy un dragón y me siento más humano cuando escribo, porque desaparecen mis enormes fauces con largos y afilados dientes y mis extremidades comienzan a temblar y contemplo cómo se transforman en unos bellos brazos sin escamas. Será porque resoplo y no sale fuego sino dulces palabras que recorren el aire, porque cuando miro hacia otro lado no quiero hacer más presas que historias en papel, porque me siento diferente cuando tengo dedos y me puedo rascar si arañarme la espalda.
Será porque me siento más libre cuando escribo que cuando vuelo, porque cuando estoy delante del ordenador dejo aquella bestia vaga que dormita entre los tesoros que guarda en la mazmorra y olvido a aquel ser que pide rescates por bellas e indefensas damas. Será porque dejo el humo a un lado para pensar sobre lugares melancólicos, porque dejo a un lado mi vida y vivo la de otros y sonrío y lloro. Porque si no escribiera no me quedaría más que el instinto cazador de apresar cebras y ciervos, porque no podría encerrarme en la mazmorra y pasar el rato solo y reflexionar, porque ya no sería aquel dragón-hombre que escribe estos párrafos…
Porque algún día llegaré a ser hombre que sabe cultivar la literatura, más hombre incluso que los de la raza humana. Y sin embargo, lo que he escrito hoy con dedos delicados y letra ligeramente curvada se verá mañana con letra de dragón y palabras necias y mal colocadas.
Porque un día seré publicado y tendré mejores tesoros que proteger, porque no sabía que mi amor verdadero estaba hecho de celulosa vegetal e ignoraba que entre mis tesoros personales iba a hallar aquellos poemas de Goldberg y Allan.
Y ya no queda nada… Observo cómo, con lentitud, la llama juguetea con la última parte de la mecha y siento cómo me salen unas escamas débiles, rojas aterciopeladas. Mis dientes se afilan y mi boca adquiere la forma de unas enormes fauces. Sólo es cuestión de tiempo de que se me ensanchen los hombros y mis escápulas se alarguen hasta formar dos bellas alas. Las piernas serán extremidades musculosas, y las manos… garras.
Ya llega… Noto cómo mis palabras… no son más que fuego… del que no ve que la vida se apaga.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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Precioso |
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19-10-2007 18:12 |
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Simplemente precioso. Me ha encantado el texto, la reflexión sobre la escritura. Muy bonito.
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precioso |
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22-10-2007 18:31 |
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Según lo leía un escalofrío ha empezado a subirme por la espalda hasta la nuca. Hacía mucho, pero mucho mucho (y no exagero) que un escrito no me causaba esta sensación.
Decir que es bueno, que es precioso, que la imagen que se le da a la escritura es maravillosa, sería quedarme corta.
Y decir "es sencillamente genial" para mí es poco, prefiero quedarme con el escalofrío de emoción.
Sigue así.
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