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Otro clásico de Sega vuelve en la colección japonesa Sega Ages.
Desde su reconversión en Third Party, Sega se ha dedicado, con mayor a menor fortuna, a recuperar muchas de las grandes franquicias que la encumbraron a finales de los 80 y principios de los 90. Dos fueron las formas de afrontar esta empresa. La primera, realizar nuevos títulos retomando los gloriosos nombres de antaño, saldándose la mayor parte de los intentos con un rotundo fracaso o por lo menos sin el éxito esperado. La otra opción fue Sega Ages, una línea de juegos económicos que en Japón ya ha llegado a las 30 entregas y que recuperó muchas vacas sagradas y entregas de míticas sagas todavía en activo. Al principio la opción fue realizar remakes, pero éste objetivo fue afrontado pésimamente, dedicando presupuestos ínfimos, y dando como resultados productos más propios de los 32 bits. Así que Sega se replanteó su política y las sucesivas entregas consistieron en recopilaciones o versiones ligeramente mejoradas de los títulos clásicos, incluyendo además la versión original en muchos casos. Precisamente "Galaxy Force II Special Extended Edition" es uno de esos casos, y no está de más recordarlo para no olvidar un tiempo en el que los salones recreativos se salían de los patrones que hoy los han condenado al ostracismo.
Jugando
Visto de forma seria, "Galaxy Force II" no esconde mucho misterio. A decir verdad, resulta un arcade muy genérico para la época, que seguía la línea de otras grandes franquicias de Sega cuyo mayor atractivo residía en la espectacularidad que proporcionaba el Super Scaler, una tecnología que brindaba algunos de los entornos más espectaculares generados por sprites. De ésta forma se le brindaba al jugador la posibilidad de recorrer a velocidades de vértigo localizaciones abrumadoras que desbordaban acción, acompañados de asombrosos efectos que cumplían con creces su cometido de disparar la adrenalina. Por no hablar que, como en el caso de "Afterburner", la versión arcade del presente título se popularizó en los salones recreativos gracias a la espectacular cabina que desangró los bolsillos de más de un adolescente de la época.
Precisamente es con "Afterburner", la legendaria saga de cazas ahora en franca recuperación, con quien más tiene en común "Galaxy Force II Special Extended Edition". Ésta semejanza se traduce en un shooter on rails frenético en el que prima saber maniobrar a grandes velocidades mientras se esquiva el fuego enemigo y se concentra el propio sobre los enemigos que se interponen en nuestro camino. A priori, una mecánica que tiene todos los visos de triunfar sin esfuerzo merced a una jugabilidad que raras veces falla. El problema, ya comentado en su época, es que Sega pretendió aportarle su peculiar toque de originalidad, añadiendo a la ya de por si exasperante labor de sobrevivir entre hordas enemigas el deber de vigilar los indicadores de combustible, que son repuestos una vez concluida la fase correspondiente, dependiendo la cantidad del número de enemigos derribados. Una propuesta jugable que, por lo general, se demuestra como un modo rápido y fácil de provocar una crisis nerviosa en el jugador, como pudo verse en la reciente versión de Shinobi para PS2.
Para poner aún más difíciles las cosas, se ha privado al jugador de una opción imprescindible para completar la labor como es la de continuar, pero por fortuna si juega bien sus bazas existe un código con el que poder manipular el combustible, pudiendo contar con suministro infinito durante todo el juego. Como extras, poco más que una versión mejorada del juego original (no puede calificarse de remake), además de las conversiones para MegaDrive y Master System, que no pasan de ser una simple curiosidad histórica, pues a su limitado apartado gráfico hay que añadirle una jugabildiad desastrosa que acaba por empeorar las ya de por si obvias limitaciones del arcade original.
Apartado Técnico
Resulta realmente intrigante el porqué Galaxy Force II jamás ha contado con una conversión con un apartado técnico a la altura de las circunstancias. Es cierto que tradicionalmente las conversiones de Sega, tanto las de 8 como 16 bits, distaban mucho de mimetizar los abrumadores gráficos de sus homónimos arcade, pero por lo general solían aprovechar al máximo las limitadas capacidades de la consola y no veían afectado el apartado jugable. Por desgracia, los fans de Galaxy force II jamás pudieron disfrutar de este buen hacer de Sega en éste campo y se toparon con conversiones torpes, mediocres, rayanas en lo insultante al original. Incluso la que se podría haber aproximado a la emulación perfecta, la de Saturn, hizo gala de una inestabilidad de framerate vergonzante tratándose de un consola que debería haber manejado el engine del juego con soltura.
De ésta forma, nos queda esta adaptación a PS2 como la primera y por ahora única conversión 100% idéntica al arcade, brindándonos uno de los mejores apartados gráficos del género, situándonos siempre en su contexto histórico. Llevando más allá la técnica desarrollada en títulos como "Space Harrier", "Galaxy Force II" supo recrear entornos con una profundidad realmente asombrosa hace casi dos décadas, acompañados por unos sprites de gran tamaño que se movían a gran velocidad entre espectaculares efectos sin que esto repercutiese en la tasa de frames. El único reproche digno de mención fue su corta distancia de dibujado, que propiciaba encontrarnos con demasiados de enemigos de sopetón, algo que podía incomodar al jugador teniendo en cuenta el ritmo frenético de la aventura.
Muy en la línea de ésta reedición de juegos se incluye un modo mejorado gráficamente, caracterizado por la suavidad de su engine y añadidos como transparencias y efectos especiales, además de la posibilidad de disfrutar del título en formato panorámico. Por desgracia, la pixelación el original sigue muy presente, resultando una incógnita el porqué no se ha depurado cara a su salida.
La banda sonora sigue al pie de la letra los cánones de la época, y justo es decir que cumple con creces su cometido. Así, nos brinda la oportunidad tanto de escuchar los temas originales como las nuevas versiones creadas para la ocasión con instrumentos reales.
Conclusión
Siendo francos, éste título tiene escasos visos de ver la luz en Occidente. Al hecho de aparecer por separado y no en pack, cabe añadirle las nulas mejoras experimentadas por la versión moderna respecto al original, quedándonos un juego con casi dos décadas a sus espaldas que ocupa el mismo espacio que cualquier título moderno. Sólo cabría esperar que alguien obrase el milagro recopilándolo con otros títulos semejantes como se hizo con los primeros Sega Ages en Europa y Norte América. Pero la diferencia radica en que aquellos eran versiones tridimensionales de los originales en su mayoría, mientras que los últimos Sega Ages han apostado por la fidelidad al original o por juegos imposibles de recopilar en un solo DVD, por creer que es más rentable su venta por separado debido a su renombre.
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