Nadie es inocente |
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29-11-2007 15:29
Por: Nachob
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A veces no hay ninguna opción buena…
1ª Parte.- Rostros en la pared
Miró a su alrededor con una mezcla de melancolía y desgana. Había pasado en aquel despacho los últimos treinta años de su vida, y ahora apenas le quedaban un par de días para jubilarse y dejar toda aquella basura atrás. Si eso era posible.
Observó las paredes cubiertas de fotografías, recortes de periódico, informes, esquemas e incluso dibujos hechos de su puño y letra. Dejaba tanto por hacer. Tantos cabos sueltos, tantas investigaciones a medias. Hoy en día los jóvenes disponían de una tecnología impensable cuando él empezó, y no dudaba de su entusiasmo y preparación. Pero no le acababa de convencer tanto formalismo, tanta norma y protocolo. Eran demasiado rígidos. Todo lo hacían según el manual, y apenas pisaban ya la calle. Todo parecía que se podía resolver en una oficina o en un laboratorio. Y al diablo había que perseguirlo en su propio terreno. Era necesario enfrentarse con el mal cara a cara, y ser capaz de mirarlo directamente a los ojos. Y hasta que eso no pasaba, no estabas realmente preparado para este trabajo. De nada servían los músculos de gimnasio, el tamaño de tu pistola con mira láser o la potencia del ordenador. Si no tenías la capacidad de comprender a los monstruos, entender qué les movía, cómo pensaban y porqué lo hacían, nunca conseguirías atraparlos. Ni siquiera acercarte a ellos.
Él había capturado a muchos locos durante su carrera. Había encerrado a cientos de criminales de la peor calaña imaginable. Podría llenar una de esas paredes con los títulos y condecoraciones que le habían otorgado por ello. Podría escribir libros enteros y forrarse como algún compañero había hecho contando detalles espeluznantes y macabros. Pero había algo que siempre le había impedido parar y simplemente disfrutar del triunfo o de la labor bien hecha. Algo que le obsesionaba, que no le dejaba dormir. Algo no podía evitar tener muy presente, con una contundencia casi material. Una evidencia dolorosa que no podía dejar de percibir y le perseguía en la oscuridad de sus noches, en los silencios de su soledad.

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El vacío que dejaban los muertos. Por muy pronto que consiguiese atrapar a los culpables, siempre era tarde. En el mundo quedaría un hueco que pertenecía a una persona que antes lo ocupaba. Que respiraba, reía, sentía. Y que ya no lo haría nunca más. En una cama, en un sofá, en un pupitre. En las nuevas fotos que se harían su familia y amigos. Siempre existiría un espacio que no debería estar vacío. Un lugar yermo en el corazón de alguien, que nunca podría rellenarse. Una ausencia injusta y atroz. Un agujero en el que se perderían sueños, pasiones y alegrías. Y es que los muertos no regresaban ya. Estaban muertos, para siempre. Esa constancia le hacia daño. Se le mostraba como una certidumbre irrefutable cada momento de su vida. Tanto que había abandonado amistades, mujer, hijos, éxito o reconocimiento tratando de luchar contra esos espacios en blanco que le torturaban.
Por eso su despacho, cuyas paredes estaban abarrotadas de los rostros de víctimas y sospechosos, le dolía físicamente. Pero lo soportaba. Porque sabía que no le quedaba más remedio que enfrentarse día a día con aquellos misterios, aquellas incógnitas, aquellos retos. Era lo único que podía hacer para luchar contra esa angustia que sentía. No importaba a cuantos hubiese descubierto. A cuantos hubiese encerrado. Siempre quedaban más.
¿Cómo iba a poder olvidarlos? ¿Cómo una simple fecha en el calendario iba a conseguir que dejara de pensar en ellos, que la inquietud en su corazón cesara y que todo su ser no se obsesionara con cada caso? Quedaban tantos por resolver. Y cada día sólo era la promesa de una ausencia más.
Se tumbó sobre el diván que tantas noches le había servido de cama. Sacó su antiguo revólver de su funda en la pierna derecha y lo dejó sobre la mesita. Lo contempló satisfecho. Los nuevos mandamases no aprobaban que los agentes dispusieran de armas propias, y menos si éstas eran “blancas”, es decir, no fichadas. Pero él era de la vieja escuela, de la que comprendía que las reglas no siempre resolvían los problemas, y se sentía seguro llevando esa protección adicional, como un buen amigo del que echar mano si las cosas se torcían. Un amigo discreto y anónimo.
Reglas. Si hubiera seguido las reglas, no habría conseguido esclarecer tantos casos. Si se hubiera conformado con seguir el procedimiento, no habría podido detener tanta maldad. Porque a veces para vencer al diablo era necesario hacer sacrificios. A veces era inevitable que alguien perdiera para que todos ganaran. A veces, había que elegir. No es que estuviese satisfecho de ello, pero sabía que la vida no es como en las novelas. En la vida real casi nunca había posibilidad de ganar, y apenas se podía elegir el modo de perder menos.
Cerró los ojos y trató de imaginarse un mundo sin rostros colgando de la pared.
Alguien llamó a la puerta. Casi sin esperar respuesta el sonrosado rostro de uno de sus muchachos asomó tras ella.
-Jefe, no se olvide de la cena de esta noche. Va a ir el mismísimo Director General. No todos los días se retira el agente del FBI que más asesinos en serie ha atrapado de la historia.
Le contempló apático, como si fuera incapaz de entender de qué hablaba o no fuera con él lo que decía. El joven detective sonreía ufano ajeno a sus preocupaciones. Portaba bajo el brazo una carpeta. Roja. Su mirada se encendió. Se incorporó y le preguntó de qué se trataba, señalándola con un gesto de su mandíbula. Su subalterno la miró como si hubiese olvidado que la llevaba, y un poco a regañadientes le contestó.
-Es un expediente que nos han remitido de una comisaría del sur, en contestación a la solicitud que hicimos sobre el asesino del centavo” –un gruñido le hizo notar que sólo la mención de ese nombre había puesto en tensión a su jefe-. Pero no se haga ilusiones. Lo he revisado y aunque la tipología de la víctima responde, en el resto no existe ninguna similitud. No ha sido ni violada ni estrangulada. La mataron a puñaladas con un cuchillo de cocina y, de hecho, el culpable ya está en chirona. Lo atrapó el propio marido. Llegó a casa antes de tiempo, y se encontró con el pastel. Aún así tuvo las agallas de coger un garrote y golpearle dejándole sin sentido. Así que, en realidad, es un caso resuelto. –Se le notaba incómodo. Probablemente en esos momentos estaba pensando que no era cuestión de molestar a alguien a punto de jubilarse con esas tonterías. Sobre todo alguien con su conocida obcecación por el trabajo. Se sentía casi avergonzado por habérselo recordado, aunque fuera de un modo accidental. Quiso zanjar el tema–. Lo han debido mandar por pura rutina. Me dirigía ahora a archivarlo con los demás.
”Otra falsa pista”, pensó. Una cosa más que dejaría a medias. Otra fuente de insomnios. Miró el techo. El familiar y desconchado techo que había contemplado durante largas horas mientras trataba de encontrar en su mente una inspiración, una luz al final del túnel, un resquicio donde poder agarrarse para evitar una nueva grieta en el universo.
-Déjalo encima de la mesa, le echaré un vistazo.
Tras un segundo de duda, su subordinado suspiró y le obedeció. No era cuestión de discutir, y menos aún dado su legendario mal carácter. A continuación, y ante su falta de respuesta, optó por despedirse discretamente y marcharse.
El tiempo pasó mientras contemplaba las sombras que producía el sol al filtrarse por la ventana desplazarse por la superficie blanca del techo. El repentino encendido de los fluorescentes le sacó de su ensimismamiento. Se levantó, elevó sus brazos y se desperezó con un gran bostezo. Vio el expediente sobre su mesa. No sabía muy bien por qué había pedido que se lo dejara. Fue un simple impulso, una rutina demasiado asentada como para abandonarla. En fin, recapacitó, probablemente no serviría de nada, pero todavía era policía. No le gustaba dejar nada a medias, ni aunque le quedasen dos días para retirarse.
Lo cogió y desplegó su contenido casi mecánicamente. Empezó a examinar los informes, fotografías y atestados que lo componían, con la precisión que dan tantos años de servicio.
Horas más tarde el Subintendente tuvo que ir a buscarle personalmente para que asistiera a su propia fiesta de despedida, donde todos ya le estaban esperando. Abrió la puerta del despacho y le vio rodeado de papeles, mirándole como si no comprendiera por qué era interrumpido. Sonrió entre triste y comprensivo. Aquélla era la vida de aquel hombre.
Cuando acabaron los abrazos, los regalos y los discursos, el veterano agente llamó a la unidad administrativa para encargar un billete de avión.
Todavía quedaba tiempo suficiente para un último caso.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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Hmm... |
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17-01-2008 03:42 |
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Hola, Nachob, esta evolución, este avanzar cada día un poco más, emociona. Recuerdo que no hacía mucho encontraba pegas en alguno de tus relatos y ahora puedo decir con mucho orgullo que las cosas han cambiado, y para bien. Y sabes que yo suelo ser frío como el puñal de un asesino, me conoces, así que eso, espero que la estadística me de la razón y cada vez leamos cosas mejores, porque ambos se benefician, tanto el autor como el lector. El género policial es difícil de manejar debido a su necesidad de coherencia. A mí me pareció redondo, no sobra ni falta nada, así que bien.
Un abrazo, colega.
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RE: Hmm... |
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17-01-2008 08:30 |
Viniendo de un compañero con la capacidad y el criterio crítico que te caracteriza, y que es ademas uno de los mejores autores que se pasan por la página, ese 'bien' sabe a gloria.
Muchísimas gracias por pasarte.
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Mi opinión |
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17-12-2007 19:41 |
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En realidad no quiero ser anonimo, pero comence a leer las historias sin darme de alta y ahora que deseo opinar no tengo mucha oportunidad de realizar el proceso de subscripción, de todas formas aqui va mi comentario, es horrible!!!...no no es cierto, solo bromeo, me pareció una historia muy buena, me atrapó enseguida. El género de investigación es uno de los que más me gusta ver, ya que para leer prefiero el de terror o el de fantasía, sin embargo la redacción fue tan digerible que pude llevar en mi cabeza todas las escenas que mostraba el texto. Tiene ciertos detalles y precisamente por mi afición a las series de investigación descubri el final cuando se dan los pormenores el caso y se describen los personajes que entran en juego, sin embargo eso no le quitó lo entretenido y me llevo emocionado hasta el final. Muy bien, seguiré entrando a buscar más historias. Un saludo desde México. Atte. Ld'L.
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RE: Mi opinión |
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18-12-2007 08:41 |
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Pues muchas gracias por pasarte y dejar tu comentario. Me alegro que te haya gustado y que te haya parecido coherente, dado que es la verdadera dificultad de este tipo de realtos.
Pero sobre todo me alegro de que te haya entretenido hasta el final, que en el fondo es lo mejor que se puede decir de un relato.
Un saludo
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Negro, negro, negro |
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15-12-2007 12:57 |
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Me ha encantado. No hay g´`enero que se te resista. Me has recordado esas viejas peliculas con bogart y compañía. En una primera lectura pensé que sería más impactante haber concluido el realto en la penúltima frase de la penúltima parte, pero luego me he dado cuenta que el uúltimo capítulo era como uan voz en off de esas de cine negro. Un gran conjunto.
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RE: Negro, negro, negro |
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15-12-2007 14:41 |
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Me alegro muchisimo que te haya gustado. Que me leaís y me dejeis un comentario me anima muchísimo, más si además os ha entretenido. Más todavía los habituales, que parece que si no se pasan, te quedas como mimoson.
En principio el cuento acababa allí (si hiciera un cortometraje basado en él, lo haría así). Pero luego pensé que un relato te permite, sin perder demasiada efectividad, llegar un poquito más alla, una nueva vuelta de tuerca, una reflexión más. Dicho de otro modo, ese final está dirigido al hígado. El epílogo, al cerebro. En el fondo es como el final de Blade Runner, que a cada uno le gusta uno distinto.
Encantando de verte por aquí.
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sorpresas te da la vida... |
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06-12-2007 11:33 |
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Aunque tengo pendiente leer algunos relatos más de este mes de noviembre, mucho me sorprendería no darte algún punto porque has conseguido mantener el interés del lector en todo momento, al menos el mío.
No es un género fácil el relato policíaco y menos hacer una trama convincente, en la que, pese a tantas vueltas de tuerca, todo quede bien atado, como dice Akhul. Realmente se nota que has mejorado, también en los aspectos formales. Ah, está bien que la primera parte sea contada en primera persona para hacerse una buena idea de la mentalidad del protagonista pero el resto esté contado en tercera para seguir la trama.
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RE: sorpresas te da la vida... |
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07-12-2007 08:38 |
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Como sabes me gusta cuidar mucho los relatos y les doy muchas vueltas, tratando que todo encaje y que los detalles estén cuidados.
A veces reflexionó con la idea de que hay relatos dirigidos a distintas partes del cuerpo: al corazón, al estomago, a la cabeza e incluso a la entrepierna. El género policiaco me gusta pensar que va dirigido al hígado y el cerebro. Por eso tiene que impactar y a la vez encajar como un buen puzzle. Eso lo hace dificil, pero me alegra ver que al menos os ha resultado entretenido.
Es de lo que se trata, ¿no?
Un abrazo.
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Espectacular |
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05-12-2007 19:57 |
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Está realmente genial... sobre todo por lo trepitante de los vuelcos que sufre la historia. Buena cadencia.
Me imagine un cortometraje (o sera quizas que yo todo me lo imagino en peliculas y cortometrajes xD)
jajajaj un saludo!
escribes muy bien!
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RE: Espectacular |
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07-12-2007 08:35 |
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Muchas gracias por tu comentario. Me alegro que te haya gustado.
En realidad a mi me pasa lo mismo. Tengo una concepción muy narrativa en mis relatos (fundamentalmente me gusta pensar que lo que hago es contar historias), y desde luego, visual. Aunque trato de emplear los recursos propios de la literatura y el lenguaje escrito, yo también me imagino mis relatos como pequeñas peliculas.
Asi que has acertado de pleno. Un saludo.
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Muchas vueltas de tuerca |
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29-11-2007 15:33 |
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Lo que da la impresión de equilibrio inestable en la historia. En algún momento, de hecho, he tenido la impresión de que eran demasiadas, pero al final también he tenido la impresión de que todo encaja perfectamente. Así que al límite, pero ahí te van tus cinco estrellas.
Buen trabajo, compañero.
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RE: Muchas vueltas de tuerca |
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30-11-2007 16:06 |
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Muchas gracias, calavera.
Precisamente de eso va el relato, de como la realidad siempre puede ser más retorcida de lo que aparenta,... o muchisimo menos.
Siempre me encantó la vieja pelicula de 'la huella', de la que creo que han hecho recientemente un remake, con el mismo actor, que si antes hacia de joven, ahora lo hace de viejo (michel caine).
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HELENA |
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03-12-2007 10:18 |
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SE escuchaba una musica a lo lejos,parecia salida de alguna cajita musical, el viento golpeaba con fuerza los cristales del caseron,a pesar de estar la calefaccion puesta un hilo de viento gelido se colaba por algun rincon,que hacia estremecer la piel y crujir los huesos.comence a caminar me sentia algo incomodo,pense en recorrer las habitaciones adyacentes y ver las tan valoradas colecciones de libros y cuadros,me disponia a salir del salon cuando frente a mi en el umbral de la puerta estaba ella ,pareceia salida de la niebla ,el sol de otoño dejaba entrar algunos de sus rayos por uno de los ventales que estaban cerca del pasillo que daba al salon parecian envolver aquella femida aparicion,sus cabellos negros su piel clara y los ojos mas azules que en mi vida habia visto,y que decir de su boca roja,llena de vida,Dios¡¡¡era la mujer mas hermosa que mis ojos tenian el placer de contemplar,luego de un momento de verdadero extasis sus palabras rompieron el silencio..
usted debe ser el señor miquel???escuche decir a mi padre que vendria alguien a valorar una de sus colecciones
debi de parecer un imbecil alli frente a ella sin decir palabraporlo que nuevamente fue su incitadora voz l que nuevamente me trajo a este mundo de vuelta de mi nirvana
se ha quedado ud. sin habla?en aquel tono habia un dejo de ironia,y una leve sonrisa en la cual podia leer que ya esta al descubierto en ese momento ella supo que me mi alma le perteneceria en aquel preciso instante el viento golpeo mas fuerte y uno de los ventales se abrio causando un gran sobresalto en ella,perdone ud. don miquel,debo retirarme,en eso se oyen los pasos apresurados de alguien era la doncella,buenas tardes señor este viento,Dios sabe cuanto ira a durar mire ud. menos mal que no se han rotos los cristales......
la voz de aquella mujer parecia desvanecerse solo queria recordar la de ella,
perdon don miquel me escucha??? don eleodoro me ha dicho que pase al despacho,ah perdon si puede decirme don es claro pues sigame
mientras seguia a la doncella no dejaba de pensar en ella ..señor no piense tanto ,que a veces los pensamientos nos traicionan y nos hacen ver solo ilusiones
de que habla,de nada cosas que uno dice de vieja que es...
ya me canse si gusta yame lo diran lo seguire otro dia mis personajes necesitan de un respiro ademas que ya se han ido supongo que luego me dejaran entrar en sus vidad para seguir escribiendo.
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RE: HELENA |
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03-12-2007 11:56 |
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Temome que te has equivocado al mandar el mensaje.
Tus inquietudes literarias puedes plasmarlas en el foro de taller de literatura, o enviando un relato a la página(en la parte derecha tienes los distintos links). Estos mensajes son para comentar los relatos publicados.
En todo caso, un consejo. Trabaja más los textos, pues con faltas y todo atropellados, no los van a leer siquiera. Debes hacer el esfuerzo de revisarlos para que sean de fácil lectura.
Así que, ánimo, currate un buen relato y mandalo donde corresponde.
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Genial. |
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29-11-2007 16:20 |
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Pues yo lo veo estupendo, como una sucesión de muñecas que se van abriendo para encontrar una dentro. Pero con tal laberinto que al final no sabes si son muñecas que ya has abierto o no.
Me ha gustado la caracterización del protagonista y ha mantenido mi interés. Así que, por mi parte, enhorabuena.
Saludos.
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RE: Genial. |
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30-11-2007 16:08 |
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Muchas gracias por tu comentario, me alegra mucho que te haya gustado.
De eso se trataba, de intrigar y entretener. No sabía si lo habia hecho demasiado enrevesado o demasiado obvio, por lo que me poner contento ver que más o menos he conseguido mi proposito.
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Impresionante. |
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29-11-2007 17:29 |
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La verdad es que no se puede pedir más al relato.
Me encanta cómo has mántenido la tensión durante todo él y cómo unas historias se superponen a las otras.
Verdades a medias cómo dicen los espías.
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RE: Impresionante. |
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30-11-2007 16:10 |
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Bien definido. La verdad suele quedarse a medias. No todo es mentira, pero no todo es totalmente cierto.
Me anima mucho tu comentario. Muchas gracias.
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