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Uno de los papeles más difíciles y que tiene mucho más cuerpo en la película que en la novela es el de Buddy Wittenborn, para el que se escogió al actor Hugh Dancy. “Buddy está en el corazón mismo de El atardecer”, dice el productor. “Necesitábamos a un actor capaz de encarnar un personaje con el que el público pudiera identificarse. Hugh es extremadamente atractivo y sabe cómo meterse en la piel de un personaje y conseguir una interpretación fuera de serie”.
Hugh Dancy dice: “El guión me pareció fantástico. Las trayectorias de los personajes son complejas, atrayentes, muy humanas. Todos intentamos encontrar un camino en el rompecabezas que representa la vida y llegar intactos al final. No es habitual encontrar eso en un guión”.
Y añade, hablando de su personaje: “Buddy es encantador. Bebe demasiado y lo convierte todo en un chiste para soportar a su familia. Pero basta con verle durante un fin de semana para darse cuenta de que este chico aparentemente lleno de vida, un auténtico espíritu libre, es en realidad una persona complicada llena de contradicciones”.
Claire Danes explica la relación entre su personaje y el de Hugh Dancy: “Ann conoce a Buddy desde hace tiempo y son buenos amigos, pero ella se siente algo responsable por él y le preocupa. Cuando conoce a Harris, ve inmediatamente que no necesita a nadie que le rescate”.
Y hablando de este último personaje, Jeffrey Sharp dice: “Dado su gran talento, siempre habíamos pensado en Patrick Wilson para el papel de Harris, pero no creíamos que estuviera libre. Le mandamos el guión y se enamoró de la historia. Como actor, aporta una masculinidad intemporal que encaja perfectamente en los años 50 que recreamos en parte de la película”.
Efectivamente, Wilson dice: “Me enamoré de la historia, como todos nosotros. Es un guión atrevido porque muestra una preciosa aventura romántica, pero la intercala con escenas maravillosas entre una madre y sus hijas. Vanessa Redgrave tiene mucha presencia y me muero de ganas de ver a Ann Lord en la pantalla”.
Acaba diciendo: “Como actor, me gustó que mi papel tuviera varias vertientes. Pasan muchas cosas entre Harris, Ann Grant, Lila y Buddy. Es un poco lioso, igual que en la vida real”.
Para completar el reparto, el productor buscó la participación de Eileen Atkins, que ya había trabajado anteriormente con Vanessa Redgrave. Hace el papel de enfermera de Ann Lord. La actriz dice: “Mi personaje no se deja conmover fácilmente, pero es cariñosa con Ann, y cuando la persona a la que más se ve es la enfermera, esta se convierte en muchas cosas”.
Y añade: “Como director, Lajos tiene el don de saber decir exactamente lo que hace falta antes de una toma; se mete en el papel. Como ex director de fotografía, sabe hacer una película. Por muy buena que sea la interpretación, si la escena no es bonita, no sirve de nada”.
Claire Danes es de la misma opinión: “Tiene un sentido innato de las relaciones. Se centra mucho en la interpretación porque valora a los actores, algo que no siempre ocurre con los directores. Lajos siempre está al lado de la cámara, no mira un monitor. Nos dio mucha seguridad, lo que nos permitió ser más vulnerables y expresivos”.
“Siempre nos anima a todos, nos hace sentir cómodos”, dice Hugh Dancy. “Está lleno de entusiasmo y, a la vez, es muy preciso”.
Mamie Gummer dice: “Hace algo que me parece perfecto en un plató: se lleva a los actores aparte y les habla en voz baja, sin que nadie más se entere. Es mucho más privado, mucho menos duro”.
El guionista Michael Cunningham también le alaba: “Es un auténtico artista, inteligente e intuitivo. Admira a los actores y a los escritores, respeta su trabajo. Después de ejercer durante décadas de director de fotografía, tiene una imaginación visual tan sofisticada como mágica”.
Glenn Close dice: “Lajos proviene de la rica tradición de cineastas húngaros. Muchos aprendieron cuando no abundaba el negativo y tenían que montar la película en su cabeza mientras filmaban. Es disciplinado, preciso y no pierde el tiempo”.
En El atardecer se ven dos mundos en dos épocas diferentes: un periodo de espera en el momento actual y un fin de semana 50 años antes. Aunque la novela transcurre en Maine, la adaptación cinematográfica no especificaba ningún lugar geográfico. Dado el nivel social de los Wittenborn, se buscaron localizaciones en la costa de Nueva Inglaterra. La ciudad de Newport ofrecía incentivos económicos y, además, según el productor “en cuanto vimos la ciudad y paseamos por Ocean Drive, supimos que habíamos encontrado el lugar ideal”.
Además de Newport, se rodó en Tiverton y Jamestown, todas en el estado de Rhode Island, y en Nueva York en el Greenwich Village y en Upper West Side.
Para asegurarse de que los dos mundos, presente y pasado, serían trasladados a la pantalla con absoluta perfección, el productor contó con la experiencia de la oscarizada diseñadora de vestuario Ann Roth (que ya había trabajado con varios de los actores), la diseñadora de producción Caroline Hanania (a la que Jeffrey Sharp admiraba por su trabajo con el director Peter Chelsom), y el director de fotografía Gyula Pados (que había trabajado con Lajos Koltai en Sin destino).
Glenn Close comenta: “Gyula es espléndido. Lajos y él tienen mucha sinergia. Iluminan a las mil maravillas... y muy deprisa”.
Patrick Wilson, al que Ann Roth había vestido para la serie “Ángeles en América” hace unos años, dice: “Es la mejor. Me encanta que se ocupe del vestuario, sobre todo de los años 50”.
La casa de verano de los Wittenborn fue construida en 1865 y está al final de la calle más histórica de Newport. “Era perfecta”, dice Caroline Hanania. “La casa está en un despeñadero, un poco como en un cuadro de Edward Hopper. Era el sitio perfecto para la familia Wittenborn, que se enorgullece de su apellido. Lajos quería que la casa estuviera decorada con muchos retratos”. El equipo de decoración encargó varias copias de retratos y obras de pintores de los 50.
La diseñadora añade: “El dueño de la casa también nos dejó varios cuadros pintados por su abuelo. La familia nos prestó fotografías de una boda celebrada en los años 50, lo que nos ayudó mucho a Ann Roth y a mí. Para el atrezo, recorrimos las tiendas de antigüedades de la región y encontramos cosas maravillosas”.
Sigue diciendo: “La casa de Ann Lord en la época actual es mucho más modesta. Encontramos una casa en Tiverton que encajaba perfectamente. Transformamos el salón en el dormitorio porque Lajos quería una ventana a cada lado de la cama para la toma que cierra la película”.
Caroline Hanania explica: “Lajos, Gyula, Ann Roth y yo escogimos los colores para cada casa. La de Ann Lord es bastante monocromática, lo que me permitió jugar con las texturas: damasco en las paredes y objetos de cristal para reflejar la luz. La casa de los Wittenborn es mucho más formal, pero más clara y luminosa. Las habitaciones despiden una sensación de optimismo, reflejan el entusiasmo del fin de semana de la boda, de la juventud de Ann, Harris, Buddy y Lila”.
Lajos Koltai dice: “El mundo que Ann recuerda es un lugar ideal lleno de amigos, damas de honor, esmóquines, flores, copas de whisky, sol, mar y juventud. Al final de su vida, florece con esos recuerdos. Sus últimos días se mezclan con el pasado, hasta que acepta los dos tiempos, dando más fuerza a sus hijas para seguir adelante”.
Los actores se reunieron en Rhode Island antes del rodaje para ensayar. Fue esencial para las escenas dramáticas de la película y para conseguir una perfecta cohesión entre ellos.
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