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Final absoluta del Estadio Letal


Warhammer Fantasy

03-01-2008 14:26
Por: AriOcH, señor de los infiernos

La gente del foro de Warhammer Fantasy habrá leído o al menos sabrá de la existencia de este torneo, del que aún hay una secuela en activo.

Acabó hace tiempo, pero encontré estos combates perdidos en una carpeta de mi ordenador, y me parecía una pena que cayeran en el olvido.


final absoluta del estadio letal
Landin D’Anguile vs Deragaar

La noche se cernía sobre la isla, cubriéndola con su manto de impenetrable oscuridad. El cielo estaba despejado y se podían contemplar todas las constelaciones sin problemas, pero nadie se iba a dedicar a observar astros en esa noche. Esa era la noche. La noche del combate final, los dos mejores luchadores del planeta reunidos allí, combatiendo por su vida, ofreciendo un grandioso espectáculo, una lucha de titanes cuyos nombres quedarían grabados en los anales de la historia para convertirse en mitos y leyendas con el paso del tiempo, para acabar cayendo en el olvido dentro de cientos o miles de años. O tal vez no. Aunque tiempo atrás los dos contendientes habían sido nobles bretonianos, ya no era así. Landin D’anguille seguía siéndolo, y estaba muy orgulloso de ello, motivado por su fe en la dama. Sin embargo, su rival no era igual que él. A pesar de que conservaba parte de su nobleza, ahora era un señor de la noche, joven, pero inmortal al fin y al cabo. Y si ganaba, no sólo su nombre sería recordado, sino que él podría vivir por siempre, habiendo muy pocos capaces de derrotarle, tal vez sólo su señor y ese arrogante de Saeras, aunque las cosas cambiarían, como él solía pensar.

-Eres un estúpido -se decía a sí mismo Deragaar-. Aún no has superado tu primer reto y ya estás pensando en qué harás después. Bien sabes que ese humano no es como los demás, y que te costará ganar… aunque, por supuesto, ganarás. -El vampiro avanzaba por el corredor del castillo con su armadura puesta, la espada envainada, y su regalo entre los brazos. Aquel yelmo irradiaba poder, y parecía gotear sangre constantemente, aunque al tacto ni siquiera estaba húmedo, ni tampoco frío. De hecho, tenía un tacto agradable y cálido. Cálido como la sangre humana…– Maldita sea, Deragaar, acabas de comer y ya estás pensando de nuevo en ello. No probarás la sangre de ese caballero, será un combate digno y limpio -se repetía a sí mismo. Sin embargo, en el fondo de su conciencia, el ansia de sangre retumbaba fuertemente–. Maldito seas, padre… -murmuró, mientras salía a los establos.

Landin terminaba de colocarse el peto y los guanteletes mientras acariciaba a su caballo. No sabía dónde combatirían esta vez, pero el Señor de la isla le había sugerido que sería en lugar familiar para él, y para su enemigo. “Qué macabra idea tendrá en mente ese maldito lunático”, pensaba. “Yo no tengo nada que ver con ese mal nacido engendro. Me da igual su pasado, sólo me importan su presente y mi futuro, en el que él no existirá después de que lo atraviese con mi espada, guiada por mi dama.” Dicho esto, terminó de atarse el cinturón donde llevaba la espada, agarró su lanza, subió a lomos de su montura, y se encaminó hacia la puerta del establo, donde le esperaba un mago para guiarle al campo de batalla, situado no muy lejos de allí, ya que estaba en la explanada exterior del castillo.

Ambos contendientes llegaron a la vez al escenario donde tendría lugar la lucha, y se quedaron impresionados, sin palabras. El señor de la isla quería jugar con ellos, y para eso había creado aquel lugar. Era una reproducción fiel de un campo de justas que hay en cualquier castillo de un señor bretoniano que se precie. Una larga explanada dividida en dos partes por un tablón de madera muy largo, en el que había dibujados decenas de escudos de casas bretonianas. La plebe situada en unas gradas a lo largo de la explanada, justo enfrente de los asientos de los ricos y los personajes importantes, con el señor de la isla en el centro, junto a su fiel servidor, el elfo Saeras. Como siempre, había seres de todas las razas, tamaños y clase social. Y como siempre, un par de personajes disturbaban la “armonía” del lugar. Los dos famosos humanos, William y Uros, se encontraban enzarzados en una pelea a puñetazo limpio con varios encapuchados que parecían ser elfos. En pocos segundos, ya no quedaba ningún elfo en pie, y los humanos estaban sentados en su sitio, con la respiración apenas agitada y un rostro sereno y tranquilo, como si vinieran de comer o de hacer cualquier actividad diaria y básica.

Mientras todo el público contemplaba ansioso, Landin y Deragaar fueron colocados cada uno en un extremo de la valla de madera. Ambos sabían perfectamente cómo funcionaba aquello, puesto que los dos habían participado en infinidad de justas. No obstante, Landin partía con una cierta ventaja, puesto que tanto él como su montura estaban entrenados específicamente para ese tipo de combate, mientras que Deragaar largo tiempo hacía que no participaba en un combate de esas características. Pero su habilidad con las armas se había visto incrementada desde que se había convertido en eso, así que la ventaja de Landin no era tan amplia como otros podían pensar. Además, contaba con una montura que pondría la piel de gallina a casi cualquier mortal; no así a Landin, cuya fe le ayudaba a superar cualquier miedo y cualquier situación adversa.

final absoluta del estadio letal
Sin más dilación, el señor de la isla emitió su discurso, anunciando que esta vez no permitiría que el vencido saliera con vida, mientras que el vencedor aceptaría su regalo sin rechistar, so pena de enfrentarse con Saeras, lo cual era peor que una condena a muerte según se decía. A pesar de que los dos luchadores era orgulloso y no tenían miedo, aceptaron las condiciones, pues ninguno tenía pensado dejar con vida al otro. Cuando parecía que todo iba a empezar, el mago hizo un gesto con su mano, y una nueva sorpresa quedó a la vista de todos. En lo alto del techo de las gradas donde él se encontraba, se alzaron dos estandartes que ondearon al viento. Tanto Deragaar como Landin se quedaron boquiabiertos, mientras el odio inundaba sus venas. Aquellos eran los escudos de sus familias.

-No permitiré que el blasón de mi casa sea mancillado, y el simple hecho de estar en tu castillo es una vergüenza para mi familia, así que retíralo -le dijo Landin al señor.

-No pongáis a prueba mi paciencia, Landin D’anguile, pues ya os he concedido una petición absurda en el pasado que, por cierto, está cerca de mi -replicó el hechicero mientras miraba con desprecio a Gregor y Elrik, sentados a pocos metros de él. Los dos le miraron con una expresión colérica, conscientes de que aquella ofensa tendría que ser borrada, aunque no en ese momento–. No lo quitaré. ¿Acaso veis a Deragaar protestar? -dijo con un tono de sutil sarcasmo, a la vez que todos se volvían a contemplar la reacción del vampiro.

-Ese escudo no tiene nada que ver conmigo. Hace mucho tiempo que no pertenezco a esa familia, a la que desprecio como los débiles humanos que son -contestó Deragaar fríamente.

Sin embargo, tanto él como su superior sabían que no era cierto, pues el vampiro echaba de menos su antigua vida como noble bretoniano. Pero no dejaría que los sentimientos enturbiaran su mente, pues ya apenas le quedaban recuerdos, signo de su juventud. Un signo de debilidad entre los de su clase. Pero era tarde, los recuerdos acudían a su memoria, borrosos y antiguos, pero estaban presentes. Apretó su lanza con fuerza, dispuesto a acabar con su oponente y poder luego tachar el agravio que había supuesto para él esa imagen. Su señor lo tendría que pagar. Pero primero tendría que pasar por encima de aquel estúpido humano, como había hecho con todos los que se habían cruzado en su camino.

-Bien - gritó el brujo-, ¡que dé comienzo la lucha!

Acto seguido, dejó caer un pañuelo desde su tribuna, y en cuanto éste tocó el suelo, los caballeros se lanzaron a la carga.

El público vitoreaba los nombres de ambos guerreros a medida que se acercaban a galope tendido. La montura de Deragaar, a la que no todos podían mirar y salir ilesos psicológicamente, chillaba a la vez que corría en busca de la sangre de sus enemigos, mientras que el caballo de Landin galopaba elegantemente siguiendo las órdenes de su amo. Los corazones latían rápidamente esperando el choque, y al fin llegó, dejando a todos mudos. Sólo se oyó el entrechocar metálico de las armas con los escudos y las armaduras, y luego ambos contendientes siguieron galopando, con sus lanzas destrozadas. Todo había sucedido a una velocidad tan rápida que apenas una cuarta parte del público había logrado ver lo que había pasado, así que el señor de la isla decidió echarles una mano, y proyectó su recuerdo sobre las mentes de todos los que allí estaban, ralentizando la velocidad del enfrentamiento. Y les sirvió de mucho, pues pudieron ver claramente lo que había ocurrido. La lanza de Landin había traspasado limpiamente la defensa del vampiro pero, cuando parecía que iba a atravesar la armadura y hender la carne, la corona de Deragaar brilló, y pareció repeler mediante algún truco el ataque, dejando a su dueño ileso, con sólo una abolladura en la armadura. Pero las cosas no eran tan buenas para Landin, que había arriesgado demasiado. A la vez que su arma impactaba en el peto del chupasangre, la lanza de éste atravesó su armadura en el costado, causándole un profundo dolor, pero que no le impediría seguir luchando. Si había que calificar de alguna forma la primera ronda del combate, se podía decir que Deragaar iba ganando. Pero eso no significaba nada.

final absoluta del estadio letal
Landin aún estaba confuso. “No lo entiendo”, se decía, “¿cómo ha podido su yelmo protegerle de un golpe en el peto? Parece que va a ser muy complicado herirle. Pero no tendré miedo, mi Dama me ayudará hoy más que nunca, y tengo la experiencia de haberme enfrentado a muchos como él, algo que no sabe.” Dicho esto, desenfundó su espada, y sintió un cosquilleo en los dedos al liberarse el poder mágico del arma. Sin pensárselo dos veces, elevó una plegaria a su Dama, agarró las riendas de su montura, y se lanzó a la carga.

En el otro lado de la pista, Deragaar respiraba aliviado. Había estado cerca, muy cerca, demasiado cerca incluso. A pesar de ser mucho mejor luchador que antes, había perdido gran parte de su destreza en las justas debido al paso del tiempo sin practicar. Aun así no había estado mal; él había salido ileso, y el bretoniano estaba herido. Poco, pero herido. “Al final tendré que darle las gracias a mi despreciable amo por su regalito”, pensaba para sus adentros. “En fin, primero acabemos con esto, y luego hagamos lo que tengamos que hacer.” Dicho esto, desenvainó la espada y, con un impulso mental, instó a su montura a lanzarse a la refriega.

La velocidad de las dos monturas era increíble, así que el nuevo enfrentamiento era inminente. En el último momento, Deragaar dio una nueva orden a su pesadilla, que saltó la valla y cargó de frente contra Landin, sin nada de por medio, como a él mejor se le daba. Al ver lo que se acercaba, el caballo del bretoniano no pudo evitar ponerse nervioso y el miedo inundó su vacío cerebro. Asustado, se encabritó y tiró al suelo a su jinete, que no pudo hacer nada por evitarlo. Cuando se giró para intentar huir, ya era tarde, y la montura del vampiro rugió antes de hender el cuello del corcel con sus dientes, para decapitarlo y acabar con su sufrimiento al instante. Landin, furibundo, se levantó tan rápido como pudo y se lanzó a por aquella horrenda criatura dispuesto a acabar con ella y vengar a su fiel montura, que le había ayudado en todos sus combates desde que había llegado allí, amén de lo que caro que le había resultado conseguirlo.

 

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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Me ha encantado
30-01-2008 09:37
me a ha encantado tu articulo sobre warhammer yo y
mi compañero jugamos a warhammer

   Me ha gustado
03-01-2008 18:55
Está muy bien, me ha gustado, sigue así :-)

   Genial
05-01-2008 01:03
Me parece estupendo que hayas recuperado este pedazo de literatura para la posteridad. Fue un combate alucinante, igualado, y muy emotivo. Tan bueno ahora como cuando lo leí por primera vez. Enhorabuena, Arioch, eres un gran escritor.

PD: Enhorabuena tb a Landin!
;-)

   Muchas gracias
05-01-2008 17:16
Gracias a todos por votar y postear ;-)

Y por supuesto enhorabuena otra vez a Landin, llegué a cogerle cariño al chico jejej

Un saludo.

   Wow
03-01-2008 20:56
De puta madre, Arioch, una final tan buena como la anterior. Desde luego, parece que hayas nacido para esto :-O



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