Monster Magnet: 4 Way Diablo |
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04-01-2008 12:06
Por: Locky P.
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Tras librarse de un viaje al más allá, Dave Wyndorf vuelve a reactivar Monster Magnet con la edición de un nuevo trabajo bajo el título de 4 Way Diablo.
Después de haber viajado al infierno y resucitar para contarlo, Dave Wyndorf, superada su crítica fase con las drogas, se reunió de nuevo con su fiel guitarrista Ed Mundell, para componer un nuevo puñado de rock ácido y garagero y reactivar Monster Magnet.
El resultado es 4 Way Diablo, un trabajo apañado, con un contenido bastante variado, pero que no alcanza la altura de su emblemático Powertrip. Tampoco se trata de buscar la repetición de una jugada exitosa, sin embargo, el balance final no resulta tan consistente como en sus mejores tiempos.
El inicio, con un tema título muy en la onda del rock británico de los sesenta, aunque convenientemente robustecido y, sobre todo, Wall Of Fire, con sus señas de identidad impresas, las expectativas responden a lo esperado. Luego, en You’re Alive, demuestran que también pueden seguir componiendo temas pegadizos sin sonar comerciales. Dave Wyndorf, tampoco tienen problemas en solventar algún que otro capricho, como realizar una versión del poco conocido 2000 Lightyears From Home, de los Rolling Stones, donde la vena de su rock espacial se funde con los sonidos de épocas lejanas.
Si algo queda claro en 4 Way Diablo es que la honestidad de Wyndorf ha quedado a salvo, aunque eso le haya costado construir un álbum en apariencia sólido, pero que en realidad tiene algunas estructuras débiles.
Nadie podrá dudar de la efectividad de Cyclone y del carisma extrasensorial que transmite I’m Calling You, o del espíritu cercano a Led Zeppelin que muestra Freeze And Pixelate. Pero al final nos queda el pensamiento de que el resultado podía haber sido más jugoso. Quizá le estemos exigiendo demasiado a un músico que intenta resurgir desde la oscuridad.
Se impone una reflexión; asimilar 4 Way Diablo como un momento de transición, disfrutar de lo mejor de su contenido y asumir que habrá una continuidad para fortalecer su trayectoria. Slap In The Face, con el mejor solo del álbum y su frenético final, nos da indicios de que sigue habiendo un camino por recorrer.
El argumento definitivo para el álbum se podría resumir en que se trata de una grabación equilibrada a la que le faltan temas desequilibrantes.
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