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Os presentamos la película de Frédéric Forestier y Thomas Langmann basada en la obra de René Goscinny y Albert Uderzo
En el pequeño pueblo de los irreductibles galos no sólo se persigue a los romanos y los jabalíes. También se persigue al amor... Alafólix, joven guerrero intrépido y romántico está enamorado de la sublime princesa griega Irina. No retrocediendo ante ninguna locura, Alafólix ha osado desafiar a Brutus, el cruelísimo hijo de César quien también compite por el favor de la Princesa Irina. De esta forma los dos competirán en los Juegos Olímpicos por la mano de la bella Irina.
Una formalidad para los galos: Astérix, Obélix, y Alafólix, cargados de la famosa poción mágica de Panorámix compiten y vuelven a competir e irán pasando todas las pruebas para dar una buena lección a César. Nuestros héroes se encaminan a Grecia con la moral muy alta para participar y sobre todo ganar. Pero una vez llegan al estadio todo se complica: el reglamento olímpico prohíbe todo tipo de poción! Nuestros amigos tendrán que medirse a atletas extremadamente preparados sin la magia de Panoramix.
Pero sobre todos ellos tendrán que enfrentarse a Brutus tenedor de todas las posibilidades para ganar los Juegos Olímpicos, la mano de la princesa Irina y el mismísimo trono de su padre. La inteligencia de Astérix, la fuerza de Obélix, y la intuición de Idéfix no serán suficientes para subir al fogoso Alafólix a los más alto del podium...
Todo empieza como un sueño infantil. Es verdad que hace ya mucho tiempo que Thomas Langmann soñaba con llevar él mismo a "Astérix" a la pantalla. En realidad, a él se debe la transposición al cine de las aventuras del pequeño Galo. Gran admirador desde siempre de los álbumes de Goscinny y Uderzo y totalmente convencido del éxito que tendría una adaptación en carne y hueso, hizo creer, hace quince años, que seguía las órdenes de su padre, Claude Berri, el hombre-faro del cine francés, para sentar las bases del proyecto y con la complicidad de la hija del dibujante de Astérix, Sylvie Uderzo, organizó el encuentro entre los dos hombres. Ya sabemos cómo sigue la historia: "Astérix y Obélix contra César", dirigida por Claude Zidi en 1999, con 9 millones de entradas vendidas en Francia. "Astérix y Obélix: Misión Cleopatra", dirigida por Alain Chabat en 2002, con casi 15 millones de espectadores franceses. Al concluir el tercer proyecto, "Astérix en Hispania", Thomas Langmann decidió lanzarse por sí mismo al asalto del monumento Astérix con su empresa, La Petite Reine, y contando siempre con el apoyo de Pathé.
No tardó mucho en elegir el álbum que quería adaptar: "Astérix en los Juegos Olímpicos". "Porque es la aventura de Astérix más visual y más espectacular y por tanto, la más cinematográfica", nos explica. "Por otro lado, el argumento ofrece la posibilidad de contar con actores de diferentes nacionalidades, lo que facilita la búsqueda de socios extranjeros y sobre todo europeos". Además, ve en la historia la materia prima ideal para hacer una película que sea a la vez una comedia, un espectacular péplum, al estilo de clásicos como Ben Hur y Espartaco, y un film de acción y aventura. Pero antes de dirigirse a Albert Uderzo y dar ningún paso oficial, prefiere empezar a trabajar en el guión. Como es natural, se implica en la escritura con un equipo de guionistas —Olivier Dazat, Alexandre Charlot y Franck Magnier— a los que da dos líneas directrices para completar la historia original: un duelo entre César y Brutus, su hijo adoptivo, el cual no tendrá otra idea en mente que ocupar el puesto de Cesar; y una historia de amor entre un joven galo y la princesa griega a la que también pretende Brutus, pero cuya mano se entregará al vencedor de los Juegos Olímpicos, y ahí es donde intervienen Astérix y Obélix, que van a ayudar a su guapo compatriota para que el amor triunfe.
Mientras escribe, Thomas Langmann empieza a soñar con el reparto. "Hace quince años, soñaba con la primera adaptación de Astérix y por aquel entonces ya tenía pensado el dúo César/Brutus." Primera idea: Alain Delon como Julio César. Segunda idea: Benoît Poelvoorde como Brutus. Disfruta imaginando las situaciones que podrán inventar los guionistas para oponer al padre y al hijo, la estrella mítica y el actor belga que no conoce límite alguno y cuyo increíble potencial pudo apreciar en "El embolao", su primera "gran" producción. Tercera idea: buscar un nuevo Astérix, ya que quiere renovar el dúo Astérix y Obélix; unos meses más tarde, Clovis Cornillac acepta tomar el relevo del desafío. Cuarta idea: buscar actores europeos para los papeles secundarios, la mayoría cómicos de una nueva generación muy popular en su país (sobre todo Michael Bully Herbit y Santiago Segura). Quinta y última idea: en la misma línea que los guiños del cómic, recurrir, para escenas cortas, a deportistas legendarios que podrán reforzar la seducción y el prestigio de la aventura.
Para la dirección, eligió a Frédéric Forestier, a quien ya había confiado la puesta en escena de "El embolao", comedia de aventuras con Gérard Lanving, Benoît Poelvoorde y José García. Pero también decide co-dirigir la película, para lo que se va a poner por primera vez detrás de la cámara. "¡Estaba demasiado implicado en todo el proyecto y en todo el proceso de creación como para detenerme a mitad de camino!"
En el momento en que está terminada la primera versión del guión, en el que se mezclan fidelidad al humor del cómic, cierto grado de interpretación libre (sobre todo en las escenas de Alain Delon que juegan con la leyenda y la imagen de la estrella), situaciones inesperadas y diálogos delirantes, es cuando emprende la tarea de convencer a Albert Uderzo (que participará después en algunas sesiones de trabajo sobre el guión), posteriormente a Alain Delon y a Benoît Poelvoorde, comprometiéndose a poner en esta nueva adaptación todos los medios necesarios para que la película resulte espectacular. Todos dicen que sí inmediatamente. La ambición del productor es tal, que rápidamente se calcula que el presupuesto ascenderá a entre 75 y 80 millones de euros, lo que convierte a esta película en la más cara de la historia del cine en lengua francesa.
La preparación
Después de visitar varias localizaciones en Europa y el Norte de África, se eligieron los nuevos estudios de "La Ciudad de la Luz", en Alicante. El 95% del rodaje tendrá lugar aquí. Aparte de unas subvenciones nada desdeñables, una situación climática ideal y una infraestructura totalmente nueva, estos estudios ofrecen también inmensos "backlots", que son enormes terrenos vírgenes con vistas al mar en los que se podrá instalar uno de los decorados insignia de la película y uno de los más espectaculares jamás construidos para una película francesa: el estadio olímpico. El diseño fue confiado a Aline Bonetto, la fiel decoradora de Jean-Pierre Jeunet, con quien trabaja desde "Delicatessen" y para el que creó los impresionantes decorados de las trincheras de "Largo domingo de noviazgo" (que le valió su segundo César y su primera nominación a los Premios Óscar de la Academia). Pero la diseñadora de decorados no será la única cómplice de Jeunet en el estudio, ya que Madeline Fontaine (nominada a los Premios César por "Amélie Poulain" y por "Largo domingo de noviazgo") ha sido elegida para el vestuario. "Cuando uno se lanza a una aventura como ésta —dice Thomas Langman—, hay que contar con los mejores en todo." Así que la imagen de la película se confió al director de fotografía de Luc Besson y Jean-Paul Rappeneau: Thierry Arbogast. Lo mismo ocurre con el maquillaje (T.Follvick y C. Maillard), el peinado (Ghislaine Torterau), etc., y por supuesto, para los efectos especiales, que tan importantes resultan tanto para recrear todos los excesos del cómic como para dar más amplitud aún a los decorados construidos para la ocasión y muy poco habituales en una película francesa...
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