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En 2007 rozamos la misma tasa que España consiguió en 1995
La tasa bruta de presentados a Selectividad –es decir, el porcentaje de población que se presenta a esta prueba de acceso a la Universidad– sigue sin recuperarse desde la caída del año 2000, año en que se presentó la primera generación escolarizada en el sistema educativo Logse. Tras un periodo de leves oscilaciones, la tendencia sigue siendo de descenso.
Como puede verse en el gráfico superior, la tasa bruta de población que se presenta a la PAU crecía a un ritmo superior a un punto anual, algo sin precedentes. Este crecimiento sostenido, que se daba ya en los años 80, se produjo por la afortunada combinación de un sistema diseñado para llevar a un mayor número de alumnos a la Universidad y unos Pactos de la Moncloa que comprometieron la financiación necesaria.
Pero este proceso se detuvo cuando entró en el escenario la primera generación escolarizada en el sistema Logse –los nacidos en 1982, que se presentaron a la Selectividad en 2000–, pues en ese momento, y cuando ya habíamos incluso sobrepasado la media de la UE, el indicador perdió 2,7 puntos. Aunque en ese momento se pensó en que la causa era un desajuste en la transición entre los distintos sistemas, lo cierto es que el problema estaba en la propia Logse, pues ocho años después aún no ha conseguido remontar.
Si se comparan los ocho años anteriores a la Logse con los ocho posteriores, se aprecian mejor las diferencias. Entre 1992 y 1999 el indicador creció 10,2 puntos –es decir, un aumento del 30 por ciento–, al pasar del 34% al 44,2%. Tras la caída del año 2000 –el indicador pierde un 2,7%–, la tasa bruta de presentados a la PAU comienza a oscilar levemente, aunque mantiene una tendencia a la baja que le hace perder en los ocho años transcurridos 1% adicional.
REFERENCIAS:
Artículo completo
Estadísticas del INE sobre enseñanza universitaria
Estudio sobre el “efecto Logse”
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