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En las instalaciones de ANAA esta semana han entrado veintisiete nuevos animales.
Entre ellos hay que destacar a dos en particular, que reflejan las graves consecuencias del abandono: Pena, una hembra cruce de labrador que ha sido encontrada en una vía de servicio de una carretera en la provincia de Toledo, y Anchuela, una hembra mestiza que ha sido atropellada dos veces y llevaba dos años viviendo en la calle.
Pena se encontraba famélica y repleta de garrapatas. Debería pesar 27 kilos pero tan sólo pesa 16, a pesar de lo sufrido tiene un carácter muy bueno. Ahora se encuentra hospitalizada porque presenta signos de debilidad y anemia y está en observación.
Peor suerte ha conocido Anchuela durante su vida. Ha sido encontrada en un pueblo de Guadalajara, donde los vecinos conocían su existencia y su situación, y tras haber sido atropellada dos veces, poca gente se hacía cargo de ella. Por desgracia estos dos casos son la punta del iceberg de muchos otros que se producen cada día en nuestro país y que son el fruto del abandono de los animales.
Desde ANAA se recuerda que cada año son abandonados un gran número de animales y lo peor de todo es que algunos son maltratados cruelmente. Además, al contrario de lo que comúnmente se piensa y lo que pueda parecer, los animales se abandonan en todas las épocas del año, con picos en verano y al finalizar la temporada de caza. Aunque no existen cifras exactas del número de perros y gatos que se abandonan (es difícil calcularlo porque muchos, tristemente, mueren sin llegar a un Centro de Adopción o a dependencias municipales), se estima que al año se abandonan en España al menos 200.000 animales de compañía.

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