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La dinastía Azgor: La sombra del nigromante


Relatos de Fantasía

28-04-2008 11:05
Por: lupin66

La primera parte de un relato, el prólogo de una historia complicada y oscura en la que nada es lo que parece y las tinieblas parecen imponerse a la luz.


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Hay historias que despiertan a dragones y elevan a simples hombres a la categoría de héroes. Hay leyendas que hablan de djins y grandes desiertos de arena, donde las dunas escuchan al viento caluroso engañar a los incautos que penetran en sus incógnitas tierras. También hay cuentos que toda madre lee a sus niños para que puedan soñar con caballeros valientes que rescatan a bellas damas. Y hay otros relatos, oscuros y misteriosos, llenos de maldad y de las más ocultas y tenebrosas elucubraciones que se pueden imaginar.

Pero sólo algunas historias narran las leyendas del pasado, que fueron inspiradas por los relatos tétricos y los sencillos cuentos de otra época ya muy lejana.

Ésta no es una de esas historias, pues lo que sigue, aunque posee todo lo anterior citado, fue real, no imaginado. En una tierra lejana, en un mundo distante, alguien abrió un cofre y en él encontró su destino y esta historia.

-Una piedra.

-Es imposible –dijo Nessius, que no salía de su asombro. Tanto trabajo, tanto esfuerzo para encontrarse ahora aquello, no era justo.

-Una piedra -repitió Jacker negando abatido, observando el interior de aquel pequeño cofre de madera–. Hemos fracasado, maestro.

Nessius se derrumbó en el sillón situado frente al escritorio donde reposaba el cofre con la pequeña roca negra en su interior.

-Quizás sea otra pista. ¿Maestro?

Pero Nessius Hyde ya no le escuchaba, sus pensamientos recorrían cada dato que había conseguido a lo largo de años en su búsqueda del tesoro perdido de Savger.

Todo había comenzado siete años atrás, cuando llegó a sus manos un viejo pergamino firmado por el propio Savger. Éste había sido un nigromante, un hechicero cuyas proezas aún hacían temblar al ser recordadas, y todavía algunas de ellas podían contemplarse. El caso más claro era el campo de Erierkbeb, cerca del linde del viejo bosque. Antaño habían sido tierras de cultivo y Savger las convirtió en el lugar más horrible del reino y de muchos otros colindantes.

Según la historia, el rey quiso terminar con las barbaridades del nigromante y mandó a su hijo junto con cien soldados a Erierkbeb. Nadie sabe qué ocurrió, pero desde entonces se levanta en ese campo un bosque de estacas con los cuerpos de aquellos soldados empalados, incluyendo el hijo del monarca. La escena sería sólo dantesca si terminase ahí, pero aún había más, ya que las malas artes del nigromante obligan a esos hombres a vivir. Su tormento aún en los días actuales no tenía límites, y sus gritos se podían escuchar ininterrumpidamente desde entonces. Era necesario alejarse dos millas para que no llegasen a los oídos esos horribles alaridos.

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Por supuesto, el rey intentó por todos los medios posibles terminar aquella tortura de su hijo y sus hombres. Fue en vano. Los ensartados desgarran a aquéllos que se acercaban lo suficiente, y poco a poco, con el paso de los años, Savger utilizó aquella manera para atormentar a sus enemigos, y los cien pasaron a ser más de dos mil.

Ahora lo llamaban el bosque infierno. Un nombre adecuado, sin duda. El manuscrito que Hyde encontró estaba firmado por el hombre que había traído un pedazo del infierno al mundo. El texto contaba en forma de clave el emplazamiento de “la fuente de todo su poder”. Así, los párrafos le llevaron a una búsqueda viajando por todo el continente, desde los desiertos de sal de Nazdaet hasta las profundidades del submundo. En aquellos peligrosos viajes de los que salir vivo parecía imposible, fue encontrando más y más pergaminos con nuevas pistas en clave que a veces tardaba meses en descifrar.

Los últimos tres años había estado acompañado de Jacker, un joven huérfano de diecisiete años que le rescató de una guarida de Furias donde había caído cautivo. Era inteligente, fuerte y muy ágil, y se convirtió en el ayudante perfecto. Tan sólo le encontraba un fallo: su atractivo era tal que le costaba pasar desapercibido allá donde viajaban, lo que era un incordio para Nessius Hyde, que intentaba llevar su búsqueda en secreto.

Hacía tan sólo un año encontró el último pergamino, o eso había juzgado. El texto le indicaba que al pie de la columna Nepkas encontraría un cofre, y dentro estaría lo que buscaba fervientemente.

-Una piedra –susurró Hyde.

Había dado toda su fortuna, siete años de su vida, una pierna que jamás volvería a funcionar como antes y todas sus ilusiones para conseguir un montón de cicatrices, dolores y, claro, una piedra.

-Maestro, aquí hay una inscripción. Creo que es Dakskiano. –Indicó Jacker señalando el interior de la tapa.

Nessius salió de su ensimismamiento y, puesto en pie de un salto, se abalanzó sobre la mesa donde se encontraba el cofre para confirmar lo que su ayudante le decía. Quizá, después de todo, no sería el fin.

-Veamos...

“De arancel no quiero oro
que fue transmutado del plomo,
es sencillo lo que ambiciono
para nada será misterioso.
Es más, lo posees cuantioso.”

Leyó, y sin entenderlo aún lo releyó tres veces más. Abatido, observó la piedra, sin tocarla; siete años sorteando las trampas de Savger le habían enseñado a ser cauto hasta el máximo.

–Se te ocurre algo ¿Jacker? ¿Jacker?

Nessius se giró al no recibir respuesta de su ayudante. El alquimista se encontró con que el joven no estaba. Su mano fue presta a su bastón, que aferró al escuchar un ruido tras las librerías.

Escrutó el laboratorio, lleno de alambiques, pociones, hierbas y velas, decenas de velas para iluminar aquella oscura habitación. Volvió a fijarse en las librerías, donde le pareció que algo se movía.

-¿Jacker?

-“El guardián no quería dejar pasar
indicaba que aquel era su umbral
desplegando las alas, comenzó a hablar:
De arancel no quiero oro
que fue transmutado del plomo,
es sencillo lo que ambiciono
para nada será misterioso.
Es más, lo posees cuantioso.
Sumerge carbón tenebroso,
en lo que para tu vida es forzoso.
Y sin más sus labios se volvieron a cerrar
Yo entendiendo y sin apenas temblar
Tomé un tarro de transparente cristal
Con mi daga dejé gota a gota derramar
Lo que permite a mi vida continuar.
Sin más espera, hundí el mineral.”

Nessius frunció el entrecejo. A la voz de Jacker le siguió el mismo joven portando un libro de tapas desgastadas. Sonreía.

-Sangre maestro, tenéis que sumergir esa piedra en sangre.

-¿Qué es eso que me has leído? –Preguntó arrebatándole el libro-. Déjame ver.

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-Es de uno de los autores clásicos, maestro. El protagonista va a buscar a su amor más allá de la muerte, y en esa parte el guardián le impide el paso y tiene que derramar su sangre, y por lo tanto parte de su vida, para poder entrar en el reino de los que ya han fallecido.

-Sangre –dijo el alquimista escudriñando la piedra–. El carbón no tiene ninguna propiedad especial mezclándose con sangre. ¿Cómo continúa la historia? La verdad, me extraña no conocerla.

-No continúa, por eso no la conocéis maestro. Es una obra incompleta y ésos son los últimos versos.

-Qué curioso... al nigromante le gustaba la literatura.

Ambos hombres observaron la piedra durante un momento, en completo silencio. Jacker dejó el libro a un lado.

-Al transportar el cofre me di cuenta de que la piedra estaba fijada al fondo. Supongo que habrá que derramar la sangre en la misma caja.

Nessius observó a su aprendiz asintiendo, no le gustaba aquello. Hasta entonces el contacto con material arcano había sido mínimo, y aquello implicaba su exposición completa. Le asustaba lo que podría pasar, pero había llegado demasiado lejos como para echarse atrás ahora. Echó un vistazo al cofre.

-Hará falta medio galón para cubrir el carbón. Es mucha sangre...

-Lo haré yo maestro.

-Podrías desangrarte –negó Hyde, rotundo–. Degollaremos algún animal. Creo que la cocinera quería sacrificar un cordero para estas fiestas...

 

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COMENTARIOS DE LOS POBLADORES
Tema: Autor: Fecha:
   Buena historia
28-04-2008 11:08
Me gusta cómo empieza el planteamiento de la historia y la idea de la búsqueda de las pistas que ha dejado detrás el nigromante. La narración me ha gustado mucho, aun dentro del clásico.

Con lo que sí que tienes que prestar atención es con las comas y los puntos. Te he tenido que cambiar muchos porque eran totalmente incorrectos. Compara el texto publicado con el original y verás las diferencias.

Espero la siguiente entrega.



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