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Os presentamos la última película de Neil Marshall
El guionista y director Neil Marshall, elogiado por la revista Variety como “Uno de los diez directores a tener en cuenta en 2007” gracias a sus dos primeras películas (The Descent y Dog Soldiers), es el autor de Doomsday – El día del juicio, un nuevo thriller de acción que transcurre en un futuro próximo donde lo imposible se ha convertido en realidad.
La raza humana tiene fecha de caducidad. Estamos en el 2008, pero poco importa el año cuando una pandemia sin precedentes amenaza con erradicar al hombre del planeta. Para muchos habitantes del Reino Unido, epicentro del brote, el final ya está demasiado cerca como para pensar en el tiempo.
Pocos días después de que el virus Reaper (Segador) haga su aparición, con úlceras, hemorragias incontrolables y posterior licuefacción de los órganos internos, millones de personas ya están infectadas en Escocia, foco del virus. El gobierno no tiene más remedio que declarar esa parte del país como “zona caliente” e imponer una cuarentena con la esperanza de contener el fatal avance. Se levantan controles en todas las carreteras, ríos y estaciones de tren para que nadie entre o salga de Escocia, sellándola mediante una versión moderna de la Muralla de Adriano y armas accionadas por control remoto. Aislado del resto del mundo, el país conocido como Escocia pasa a ser una tierra de nadie, olvidada por todos, donde el Segador tiene rienda suelta para aniquilar a la población que se ha quedado.
Veinticinco años después, cuando se detecta un nuevo foco del virus en un Londres superpoblado, queda patente que los grandes planes del gobierno no han servido de nada. El primer ministro (Alexander Siddig, “Star Trek: Espacio profundo nueve”, “24”) y la eminencia gris en el poder Michael Canaris (David O'Hara, Infiltrados) llaman a Bill Nelson (Bob Hoskins, Hollywoodland), jefe del Departamento de Seguridad Nacional (DDS) y le muestran fotos realizadas desde un satélite de los supervivientes del Segador en la zona caliente.
Si hay supervivientes, hay una cura.
Bill Nelson organiza un equipo de especialistas que deberá entrar en el país abandonado por todos y recuperar el antídoto que, a todas luces, descubrió el Dr. Kane (Malcolm McDowell, Halloween. El origen, de Rob Zombie, “El séquito/Entourage”), al que se da por muerto. Para la dura y eficiente oficial al cargo de la misión (Rhona Mitra, Shooter: el tirador, Skinwalkers: el poder de la sangre), representa un triste viaje de regreso. Hace veinticinco años la metieron en uno de los últimos helicópteros para evacuar al personal militar, separándola de su madre.
Una vez al otro lado de la frontera, el equipo, en el que se encuentra el sargento Norton (Adrian Lester, Case 39, aún sin estrenar), se adentra en una tierra fantasmal; las ciudades desiertas están pobladas por cadáveres. Pero el equipo no tarda en encontrarse con una banda de salvajes supervivientes que intenta vengarse del cruel gobierno que los abandonó a su suerte hace un cuarto de siglo. Atrapados entre dos sanguinarias facciones, Sinclair y su diezmado equipo intentan mantenerse con vida mientras empieza una carrera contrarreloj para encontrar el antídoto antes de que el virus se haga con el resto de la Tierra.
Sobre el rodaje
Después del éxito de sus dos películas anteriores, The Descent y Dog Soldiers, Neil Marshall decidió ir aún más lejos. El director, conocido en Inglaterra como uno de los chicos “Splat”, en otras palabras, los que llenan la pantalla con acción continua a ritmo de vértigo, ideó Doomsday – El día del juicio, una historia que transcurre en un futuro muy próximo en un paisaje digno de una pesadilla. Sin embargo, la película no encaja con el thriller de acción actual, que se apoya en gran medida en los efectos creados por ordenador. En este caso, el realizador prefirió aproximarse a las películas que veía de niño y que pocas veces pueden verse en las multisalas actuales.
Neil Marshall explica: “Estaba decidido a que Doomsday – El día del juicio debía ser de esas películas de acción con efectos y trucos realizados por especialistas, de esos que ya no se hacen, con personas de verdad haciendo cosas peligrosas en un mundo de verdad. Nada de pantallas verdes ni cables, sino especialistas locos agarrados a coches yendo a 120 por hora a punto de chocar”.
“En cierto modo, Doomsday – El día del juicio es mi visión del futuro”, sigue diciendo. “Un virus mortal ataca Inglaterra y el gobierno se ve obligado a levantar un muro para aislar toda Escocia y proteger el resto de la nación. Pasa un cuarto de siglo y mandan a un equipo de élite para encontrar la cura del virus Reaper (Segador)”.
El productor Benedict Carver, copresidente de Crystal Sky Pictures, con el también productor y fundador de la productora, Steven Paul, opina que la evolución de Neil Marshall, de películas de bajo presupuesto a una película mediana, era algo natural. “Dog Soldiers fue una buena película realizada con poco dinero”, dice el productor. “Lo mismo ocurrió con The Descent, ambas escritas y dirigidas por Neil. Un buen director puede hacer cualquier película sin importar el presupuesto. Me parece que demostró una habilidad especial en ambas películas, que también saldrá a relucir en Doomsday – El día del juicio”.
Aunque esta película recuerde con cierta nostalgia algunos de los filmes más importantes del género de los años setenta y ochenta, es una creación muy actual del inventivo guionista. El productor Steven Paul dice: “La última película de Neil se inspira en las producciones postapocalípticas del pasado, como Rescate en Nueva York, The Warriors/Los amos de la noche, El último hombre... vivo, y Mad Max. Esas son las películas que nos han inspirado. Queríamos rodar algo que recordara los filmes de John Carpenter y de George Miller, y de todos los grandes directores de los setenta de este género. Aunque la película es una especie de homenaje a ese tipo de película, debo recalcar que Neil aporta su visión personal a Doomsday – El día del juicio”.
La idea nació cuando el director imaginó una historia en la que un guerrero moderno se enfrenta a un caballero con armadura... en un paisaje postapocalíptico. Neil Marshall dice: “Me parece que este género no se ha tocado últimamente; es un regreso al cine que tanto me gusta”.
Los productores sabían que crear una visión semejante en el momento actual presentaría problemas. Benedict Carver dice: “Fuimos conscientes desde el principio que sería un proyecto difícil, sobre todo porque es una película de mucha acción con un presupuesto modesto. Además, Neil quería que la acción fuera realmente física, sin muchos efectos visuales. Lo primero era encontrar los decorados idó-neos para rodarla ‘de verdad’ y no generarla por ordenador”.
Pero además de encontrar los decorados naturales, también fue necesario buscar los actores dispuestos a actuar ‘de verdad’ con falsos puñetazos, úlceras supurantes, cabezas cortadas, peleas con espadas, persecuciones en coche, fiestas caníbales, muchedumbres enloquecidas y mucho más.
Un reparto actual para un mundo de mañana
Cuando Neil Marshall escribió el tratamiento de la película hace cinco años, giraba sobre todo alrededor de la comandante Eden Sinclair. La describe diciendo: “Sinclair es una soldado dura, una fría asesina de un futuro no lejano, que ha perdido el alma en algún punto del camino. Es un producto del sistema que la educó, pero su pasado difiere de los demás y está conectada a la historia a un nivel emocional. Su misión, encontrar el antídoto del letal virus, es un viaje hacia la redención. Debe volver a conectarse con el ser humano que lleva dentro. Vuelve a casa y debe encontrar lo que perdió de niña. Por culpa del virus y del desastre que supuso para su país, ha vivido otra vida. Tuvo que convertirse en un ser independiente porque no tenía a nadie que la cuidara. Aprendió a luchar en la calle y a enfrentarse a los chicos”.
En sus películas anteriores, Neil Marshall había trabajado con actores poco conocidos y llegó a declarar que quería, como John Ford, trabajar con el mismo reparto en todas sus películas: “Idealmente, me gusta trabajar con el mismo reparto en cada película, pero probando algo nuevo cada vez, intercambiando o dándoles nuevos papeles para que se diviertan con algo diferente. Pero también quiero añadir nuevos actores a un reparto de base”.
El guionista y director añade que, aunque tenga presente a sus actores habituales cuando escribe el guión, no siempre piensa en alguien específico cuando construye un papel. Prefiere estar abierto... Tan abierto que para encontrar a la actriz que encarnaría el papel protagonista de Sinclair realizó castings abiertos.
Y Rhona Mitra, conocida por sus papeles en series de éxito como “El abogado”, “Boston Legal” y “Nip/Tuck: a golpe de bisturí”, y películas como Shooter: el tirador y El número 23, se presentó a uno de esos castings.
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