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Las Trepadoras y los Efectos Especiales
Una vez escogidos los decorados y el reparto, la mayor preocupación fue cómo conseguir las mortales plantas trepadoras.
“Lo primero que pensé fue ‘Dios, ¿cómo vamos a conseguirlo?’”, recuerda, riendo, el director Carter Smith. “Una cosa es describir una trepadora letal en una novela, otra es llevarla a la pantalla”. Los cineastas eran conscientes de que necesitaban a un equipo excepcional para dar vida a los verdes antagonistas. Para ello, recurrieron al famoso diseñador de criaturas Patrick Tatopoulos, que se ha ocupado de películas como Soy leyenda y 10.000, el famoso director de producción Grant Major, que ganó un Oscar por su trabajo en la trilogía El señor de los anillos, y el supervisor de efectos visuales Greg McMurry, que tiene en su haber Los 4 fantásticos y Silver Surfer y Death Sentence.
El realizador, en vez de explicar la existencia de las plantas, se limita a dejar caer pistas, pero sin desvelar su origen, para que el espectador lo decida por su cuenta. “Las plantas se basan casi en su totalidad en el mundo real”, dice Carter Smith. “Hacen lo mismo que las plantas de verdad. Necesitan nutrientes. Los habitantes del lugar tienen un sistema para impedir que invadan más terreno. Nos planteamos qué hacen con los cuerpos cuando acaban de consumir la carne. Pero la tarea principal fue decidir qué aspecto tenían y cómo se movían”.
Una vez acabados los diseños de Patrick Tatopoulos, el director de producción Grant Major recurrió a Gary Cameron para esculpir, realizar los moldes y producir los delicados tallos, hojas y flores. “Estudiamos muchísimas plantas para conseguir imaginar su movimiento y cómo reaccionarían si alguien las tocase”, explica Gary Cameron. “Acabamos usando tallos de calabazas por su rápido crecimiento y su forma de arrastrarse”.
Para realizar las trepadoras “estrellas”, de las que hay primeros planos, fue necesario un taller de doce personas. Todo se hizo mano, los moldes, pintar y encajar cada hoja al tallo, las flores. “Fue un ejercicio muy laborioso, pero valió la pena”, dice Grant Major.
“Las trepadoras son geniales y nos ayudaron mucho a la hora de actuar”, dice Joe Anderson, que interpreta a Mathias. “Completan el espacio tridimensional y ayudan a que sea más real. Las plantas tienen vello, pequeños pelos que pican. No hacen daño, pero al tocarlas, la sensación es desagradable. Mi primer encuentro con las plantas es cuando intento apartarlas, me corto y la savia me quema las manos. Siempre hay que tener cuidado de no exagerar el dolor, pero en un decorado tan realista, se sabe instintivamente hasta qué punto se puede llegar. Todo eso ayuda a que la tensión incremente. Así, cuando me rompo las piernas y las plantas empiezan a invadirme, la reacción es realmente intensa”.
La persona encargada de conseguir que las trepadoras se moviesen es el supervisor de efectos visuales Gregory L. McMurry. “Al principio pensamos en crear una marioneta, pero nos inclinamos por la animación digital”, explica. “Cuando el grupo está aislado encima del montículo, las trepadoras empiezan a acercarse. No era una buena idea mostrar los tallos avanzando, se perdía el elemento sorpresa. Es mejor conseguir que el espectador espere el ataque que va a ocurrir inevitablemente. Los chicos se dan cuenta de que las plantas tienen una textura diferente. Luego, vemos cómo se mueven cuando los jóvenes no miran, pero no queda claro si es una ilusión o incluso el viento”.
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