Andre Matos: Time To Be Free |
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25-04-2008 11:38
Por: Locky P.
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El que fuera vocalista de Angra y Shaman, Andre Matos, inicia su carrera en solitario con un sólido álbum denominado Time To Be Free.
Andre Matos, vocalista cuya trayectoria está avalada por su protagonismo con Angra y Shaman, sigue su evolución profesional ahora en solitario, aunque arropado por algunos de sus compañeros en Shaman, como los hermanos Mariutti, Hugo, guitarra solista y Luis, bajo. Completan la formación Andre Hernández guitarra, Fabio Ribeiro teclados y Eloy Casagrande, un fenómeno batería de tan solo 16 años.
Además, el cantante brasileño ha querido mostrar un trabajo digno a conciencia y se ha rodeado de dos maestros en tareas de producción como Roy Z. y Sascha Paeth.
Como no podía ser de otra manera, el protagonismo vocal de Andre, derrochando facultades con subidones tremendos hasta registros imposibles, es la principal característica de Time To Be Free; un explícito título que deja entrever la libertad de acción con la que el vocalista retoma su carrera, sin poner límites a sus instintos para, con plena comodidad y convicción, dar lo mejor como músico.
No obstante, el disco está cuidado hasta el último detalle, sin olvidar que el aporte de conjunto es lo que hace funcionar un proyecto. Hay está el fabuloso trabajo solista del mencionado Hugo, con sus intrincados y veloces solos; la consistente pegada del jovencísimo Eloy, y la sensación de compenetración que transmite el resto del grupo, con una base rítmica sólida que, por momentos, construye una auténtica cascada sonora que fluye con efervescencia y dinamismo.
Time To Be Free, es un trabajo que nos arrastra por el clasicismo de las orquestaciones de alto contenido melódico. Una avalancha continua de vitalidad exultante que, igual nos sumerge en el universo del power de perfiles sinfónicos, como nos atrapa en las energéticas garras del puro metal (Rio podría ser uno de los mejores ejemplos).
También hay espacio para situaciones sosegadas, pero sin caer nunca en la balada soporífera, porque las composiciones nunca siguen un recorrido fijo sino que alternan los crescendos con las pausas, evitando caer en un excesivo intimismo que pondría en peligro la intensidad general que destila el álbum.
En este sentido, solo se permite una pequeña concesión en A New Moonlight, un tema de estructuras distintas al resto, con protagonismo de la voz y el piano, con alguna subida de tono y con determinados momentos en los que puede notarse al espíritu de Queen impregnando la atmósfera.
Sin duda, un debut brillante para un profesional que ha buscado siempre la superación y que demuestra tener las condiciones necesarias para seguir un camino ascendente. Además, ha sabido rodearse de un grupo de profesionales que saben hacer su trabajo a la perfección.
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