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La famosa saga rolera celebra su décimo aniversario.
Los más veteranos en el género del RPG probablemente no tengan más que recuerdos emotivos cuando se trata de rememorar la salida en nuestro país del primer Wild Arms. A pesar de todos los factores adversos, como su obsoleto apartado técnico o ver la luz en nuestro continente tras el monstruoso éxito de “Final Fantasy VII”, el juego ganó tantos adeptos que pronto se convirtió en una de las enseñas de la consola. 10 años después, Media Vision celebra tan señalado aniversario con una quinta entrega que busca resucitar aquellas emociones tan especiales que han ido desapareciendo a medida que la saga crecía.
Filgaia vuelve a ser el escenario de nuestras aventuras, tan igual y la vez tan diferente de las epopeyas que acogió en anteriores entregas. En esta ocasión es la tierra natal de Dean Stark, un joven que siente una fascinación cuasi fetichista por los golems, míticas criaturas de roca que han velado por la seguridad de Filgaia durante siglos. A su lado, su amiga Rebecca lleva años aguantando pacientemente los impulsos aventureros de Dean que su amistad le ha obligado a seguir. Tamaña perseverancia tendrá su recompensa el día que un gigantesco brazo caiga del cielo, resultando ser el miembro de un golem. Algo ya de por si sorprendente, pero que se queda en una menudencia al comprobar cómo en su seno acoge a una joven llamada Avril, que porta dos armas de origen desconocido. El extravagante hallazgo será el detonante que impulsará a tan peculiar grupo a explorar, una vez más para el jugador, las anchas llanuras de Filgaia en pos de una respuesta que les obligará a afrontar incontables peligros.
Jugabilidad
Cualquiera que se haya enfrentado a los retas previos de Filgaia sabe a lo que atenerse en esta quita entrega, pues Wild Arms siempre ha sido depositario de las esencias más clásicas del rol japonés. Ya lo fue la primera entrega, que tuvo que vérselas con el séptimo Final Fantasy en condiciones muy desiguales y aun así su aroma a vieja escuela lo encumbró al olimpo del género. Este continuismo se traduce en un juego de corte clásico, limitándose nuestra labor a seguir de forma lineal la historia, explorando un ancho mundo, departiendo con los personajes secundarios que lo pueblan, recolectando objetos de todas clases, resolviendo ocasionales puzzles y acrecentando la experiencia obtenida en combates aleatorios para mejorar las cualidades de nuestros personajes. A priori todo lo presente en cualquier título similar, pasado por el tamiz de la estética spaghetti western tan característica de la franquicia y que se ha convertido en su sello distintivo, además de convertirlo en casi el único gran nombre que hace uso constante de armas de fuego en sus combates.
Puestos a destacar algo que aporte algo de originalidad, es inevitable señalar el sistema de combate, de nombre HEX, que fue introducido en la cuarta entrega y que cosechó numerosas críticas positivas. Se basa en la división del suelo de combate en numerosos hexágonos, en los que se ubican tanto protagonistas como enemigos. El secreto para convertir estos encuentros en un paseo triunfal radica en el uso estratégico de las propiedades de los hexágonos, pues sólo podremos atacar directamente a aquellos que se encuentren en uno contiguo al nuestro, a excepción de los ataques a larga distancia. Las propiedades de los hechizos tendrán diferentes efectos en función de esta circunstancia, obligándonos a movernos constantemente y a sopesar cada uno de estos desplazamientos para evitar el riesgo e caer en una emboscada, aunque siempre podremos utilizar esta posibilidad a nuestro favor.
No puede evitar mencionarse otra de las señas de identidad de la saga, como son los inevitables puzzles a los que dedicaremos gran parte de nuestro tiempo. Aunque tópicos en muchos ocasiones, han sido introducidos con sumo cuidado para no romper el ritmo del desarrollo. Por fortuna, lejos quedan ya aquellos tiempos de la primera entrega en la que se nos planteaban acertijos de casi imposible resolución sin guía, haciendo de la aventura un reto y no una constante frustración. Esto no es óbice para reconocer que la curva de dificultad del juego está desajustada y que a una primera mitad fácil la sucede otra en la que la diferencia es demasiado obvia y que nos obligará a combatir constantemente para adecuarnos a las nuevas exigencias. Algo especialmente duro en un juego con un potencial de 40 horas, obligando al jugador a afrontar un súbito reto que dista mucho de lo que se le exigía al principio.
Gráficos
Si bien es un título que no desluce en el catálogo de a consola, sí dista mucho de la calidad generalizada de las últimas entregas de los grandes nombres de Playstation 2 y la confirmación de que, pese a no haber nacido con grandes pretensiones, ésta saga hace tiempo que fue empujada a adoptar un rol secundario en el mercado. En su producción se ha empleado un motor gráfico muy similar al de su predecesor, que ya de por si no era un derroche de exhibicionismo visual. Lo mejor que puede decirse de él es que logra cumplir con creces su cometido, gracias a una sobriedad muy bien medida que además se ajusta a la perfección a la estética anime que caracteriza a la saga. Por desgracia, aún predominando las influencias de la animación nipona, vuelva a palparse la falta de inspiración en lo que a diseños de personajes se refiere, siendo la mayoría de ellos una perpetuación de los tópicos que llevan lastrando el género durante demasiados años.
Desde un punto de vista estrictamente técnico, los modelados de los personajes no son un derroche de polígonos, pero gracias a la estética sencilla y hasta un punto naif no se convierten en una molestia para el acabado final del juego. Sí ha logrado prestarse mayor atención a sus rostros, gracias a unas animaciones faciales más que notables, además de haber prestado mucha atención a notables texturas. Otros aspectos, como la recreación de la cabellera o miembros de los personajes ya no pueden ser elogiados de la misma forma, recordando con demasiada facilidad a los de la tercera entrega. Para compensar estas carencias, queda el consuelo de unas animaciones que permiten desplazarnos por los escenarios de forma fluida.
Las localizaciones siempre estarán limitadas por ese peculiar mundo que es Filgaia y la estética Western que caracteriza a la franquicia, por lo que aquí poco cabe que reprochar. Menos compasivo se puede ser con los entornos despoblados, texturas excesivamente sencillas a la hora de representar los terrenos y unas edificaciones simplonas, tanto a nivel de texturizado como de modelado. Los efectos visuales se limitan a cumplir, asumido el segundo plano que les corresponde.
Música & Sonido
A pesar del relevo de Michuru Naruke como compositora de la banda sonora, no puede obviarse que su sucesor ha logrado recoger el testigo con éxito y ser fiel al espíritu de la saga sin renunciar a aportar su influencia a las composiciones. Temas épicos, siempre con reminiscencias del spaghetti western, que hacen imposible no evocar los films de Sergio Leone. El doblaje, sin ser una maravilla, cumple, aunque no evita recaer en el tópico de las voces infantiles que tantos estragos han hecho en títulos similares, dando la impresión de contar con unos actores que no comprendieron las diferencias entre la estética de los personajes y sus diálogos.
Conclusión
A pesar que a los más devotos del primer Wild Arms les dolerá reconocerlo, esta quinta entrega de la franquicia es un RPG más. Correcto, divertido y con algunos detalles de interés, pero condenado a pasar sin pena ni gloria. Harina de otro costal son las condiciones en las que ha traspasado nuestras fronteras. Por un lado el abusivo retraso, que ha incitado a muchos a optar por la versión estadounidense. Una menudencia en comparación con traer el título bajo la etiqueta de “Décimo aniversario” cuando no aporta nada a una edición corriente, mientras la versión americana para tan señalada efeméride es un dechado de extras con los que satisfacer al fan más devoto de la saga. Naturalmente, para rematar la desidia, la localización a nuestro idioma brilla por su ausencia. Eso sí, su precio es sólo de 29,95 euros.
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| Desarrolladora |
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Media Vision |
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| Distribuidora |
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Proein Games |
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| Lo mejor |
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La esencia de la saga se mantiene. Sigue siendo un RPG digno.
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| Lo peor |
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Cierta sensación de ser un producto producido en serie. Las condiciones de la distribución española. |
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| Resumen |
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A falta de más grandes del género para PS2, una de las últimas opciones para los fans de los RPGs. |
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| NOTA OJGAMES |
75 |
| NOTA LECTORES |
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