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Una granja en tus manos.
Los juegos de animales se han instaurado en Nintendo DS con la fuerza suficiente como para que los tengamos en cuenta a modo de género propio. Son ya decenas de títulos los que confluyen en éste grupo y los hay de diversos estilos. Si bien los más habituales nos llevan, simplemente, a confraternizar con animales varios, entrenándolos y compitiendo, también hay productos en los que se busca un enfoque distinto. Con “Mi Granja de Caballos” ocurre esto mismo. Se trata de un juego en el que la relación con nuestro animal es importante, pero donde la finalidad principal de la partida recae en dirigir un negocio. La idea es buena, y recupera conceptos ya vistos en otras creaciones de su editora, la alemana dtp young entertainment, creadora de productos como “Let´s Ride: Friends Forever” o “Paws&Claws: Pet Vet”, ambos de Nintendo DS.
El argumento de “Mi Granja de Caballos” nos convierte en el encargado de una prometedora granja. Inicialmente sólo tenemos un caballo, pero los límites de nuestro hipotético éxito no están escritos. Así, poco a poco, pasaremos de tener sólo un caballo a construir en nuestro terreno y comenzar a atraer la atención de la gente. Pondremos un hotel para que los turistas duerman en nuestras tierras, abriremos una escuela de equitación, e incluso nos adentraremos en el mundo de la cría de caballos. Todo con dos objetivos: crear un lugar que pueda ser punto de encuentro de turistas y curiosos, y llenarnos los bolsillos para posteriormente convertirnos en el jinete más famoso del país.
Jugabilidad
La mecánica de éste título editado por dtp young entertainment se puede comparar con la de “Los Sims”. Como en el juego de Maxis, manejamos a nuestro personaje a través de un escenario cerrado con la posibilidad de interactuar con diferentes elementos. Cada vez que entramos en un edificio o zona, un menú con opciones se abre si pulsamos el botón de acción. A través de éste podemos desde construir hasta acceder a todas las posibilidades de interacción con nuestros caballos. Gracias a la claridad de los menús y a su accesibilidad, ningún jugador tendrá problemas para llevar cualquier acción a cabo.
Al comenzar la partida todo se reducirá a cumplir los objetivos que se nos encomienden. Por ejemplo, contruir un edificio o comprar un segundo caballo. Para todo ello, principalmente, necesitaremos dinero. Éste será el mayor impedimento que nos ponga el producto para seguir avanzando. Porque para todo se requiere dinero, y lo cierto es que conseguirlo es tan difícil como en el mundo real. Obtendremos ingresos cuando tengamos un alojamiento disponible y los turistas puedan quedarse a dormir. Pero sólo cobraremos cuando estos se marchen, así que habrá que tener paciencia. Cuando ya tengamos ingresos cumplir con los objetivos será más sencillo, pero seguirá costando mucho trabajo y esfuerzo. Principalmente porque a mayores ingresos, mayores gastos, con lo que siempre estaremos necesitados. Por suerte, siempre y cuando no los necesitemos, podremos vender los caballos que “nos sobren”. Por ejemplo, cuando hayamos cruzado una yegua y un semental, y hayan tenido un potrillo, el semental ya no será necesario en ese momento (después podremos comprar otro para seguir criando).
El juego no es nada complicado, pero tiene un problema gravísimo: no es posible avanzar el tiempo para ahorrarnos la espera entre días. Aunque el contador de tiempo no avanza con hora normal (cada minuto es un segundo, a grandes rasgos), resulta muy aburrido tener que esperar a veces a que pasen los días para seguir jugando. Porque inicialmente (y durante buena parte de la aventura) mientras esperamos a que se marchen los turistas o a la construcción de un edificio, sólo podemos interactuar con los caballos. Y llegará un momento en que ya no nos queden cosas que hacer. Podemos peinarlos, pasarles el cepillo, limarles los cascos, darles de comer, o sacarlos a pasear. En éste último caso tenemos la posibilidad de manejarlos directamente por paseos a través del campo o la playa. Nos moveremos, aumentaremos la velocidad e incluso saltaremos obstáculos, pero tendrá escasos incentivos al margen de subir la actividad y varios aspectos del caballo. Por ello, “Mi Granja de Caballos” termina convirtiéndose en un juego con el que entretenerse mientras hacemos otras cosas. Sobre todo porque sólo requiere nuestra atención, en cada día de aventura del producto, durante unos minutos. El resto del tiempo con tener la consola encendida sin más, será suficiente para que avancen las horas. Desgraciadamente, con una simple opción para acelerar el tiempo, como ocurre en “Los Sims”, la experiencia de juego hubiera sido totalmente distinta.
El otro problema de “Mi Granja de Caballos” reside en la falta de explicaciones y ayudas que se ofrecen a los jugadores. Cada misión está acompañada por unas breves líneas de texto, pero en ellas no se dejan claros los procesos a llevar a cabo para superar con éxito los objetivos. En ocasiones nos veremos probando todas las opciones posibles hasta lograr lo necesario. Esto, sumado al problema del tiempo, es un grave impedimento para disfrutar de la propuesta de dtp como merece.
Gráficos
Visualmente el juego no aprovecha el potencial de la portátil y se queda por detrás de otros productos similares aparecidos en su catálogo. El estilo gráfico recuerda al ya mencionado “Los Sims”, con una visión semiaérea que nos permite ver el escenario por el que camina la protagonista. En la pantalla inferior se desarrollará la acción principal, mientras que en la superior veremos un mapa de todo nuestro terreno. En él se marcarán las nuevas zonas construidas e incluso el lugar donde se encuentran los turistas o nuestros caballos. A la hora de pasear los decorados cambian, ganando en color, y los movimientos del animal son fluidos, pero no hay nada que destaque. Por otro lado, los sprites de personajes y las ilustraciones se repiten continuamente con muy poca variedad.
Música & Sonido
Para que tenga mejor recibimiento entre los más pequeños el juego ha sido doblado al castellano. Por desgracia, el número de palabras y frases grabadas es uno de los más bajos que hemos visto en la portátil de Nintendo. Las mismas palabras y saludos se repetirán incluso cuando las situaciones sean distintas. Ya da igual que nuestra protagonista de la bienvenida a un nuevo cliente como le esté despidiendo, siempre dirá lo mismo. Por otro lado, cuando visitemos el pueblo para ir de tiendas, quedaremos exhaustos de escuchar los mismos saludos una y otra vez. El resto del sonido se caracteriza por efectos mínimos y una banda sonora que puede acabar cansando. Por todo ello, jugar sin sonido es una muy buena opción.
Conclusión
“Mi Granja de Caballos” es un juego que mejora mucho a medida que progresamos. Inicialmente parece muy simple y sencillo, pero poco a poco y a medida que pone las cartas sobre la mesa, se revela como un complejo simulador. Podremos crear multitud de edificios, dirigir al mismo tiempo varios negocios (escuela de equitación, venta de caballos, turismo, etc) y cuidar a nuestros animales con esmero. Estos podrán enfermar, por lo que deberemos estar pendientes de ellos para que sus parámetros vitales se encuentren en buen estado. Poco a poco se irán revelando más opciones y el juego ganará en densidad. Por desgracia, los inicios son muy lentos y frustrantes, echándose mucho de menos la posibilidad de avanzar el tiempo con libertad. Aún así, quien pueda superar estos problemas, se encontrará con un juego ameno y simpático.
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