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Adéntrate en peligrosos dungeons.
Tras la llegada del clásico “Dungeon Explorer” a la Consola Virtual de Nintendo en su versión original de TurboGrafx, desde Hudson Soft pensaron que era buen momento para revitalizar la franquicia. Lo han hecho con dos juegos aparentemente idénticos, pero en realidad totalmente distintos. Cada uno ha llegado a una de las portátiles del momento. En éste caso analizamos el de Nintendo DS, titulado “Dungeon Explorer: Warrior of Ancient Arts”. El juego, aunque actualiza ampliamente el concepto aparecido en el título original de TurboGrafx, mantiene su mecánica básica y que da nombre al título. Así, en base, se nos ofrece explorer dungeon tras dungeon, combatiendo contra multitud de enemigos y compartiendo la aventura con otros jugadores. Todo, eso sí, con una historia digna de los tiempos que corren.
El guión nos sitúa en un lugar llamado Westria, donde un grupo de villanos tratan de resucitar a Beed, un malvado demonio que fue sellado tiempo atrás. Nosotros, como buen aventurero, debemos hacer todo lo posible para que esto no ocurra. Y si ocurre, tendremos que plantar cara a quien sea. En nuestro camino nos cruzaremos con los habitantes de Westria, con trolls, ogros, e incluso algunos elfos.
Jugabilidad
La partida comienza creándonos nuestro avatar, el personaje con el que atravesaremos la historia de “Dungeon Explorer”: Warrior of Ancient Arts”. Tendremos a nuestra disposición un buen surtido de personajes, cada uno formado por unas características propias y un estilo de combate definido. A nuestro juicio quedará si elegir a un guerrero, un mago, o un héroe que pueda atacar desde lejos, ya sea con un arco o lanzando afiladas dagas. Una vez tenemos a nuestro personaje y le hemos dado nombre, aparecemos en el pueblo que hará de punto de inicio para la historia. En él se nos instruirá y nos darán nuestros primeros consejos, así como una misión inicial con la que debutar en el papel de aventurero. Cuando terminemos ésta misión con éxito podremos hacer uso de teletransportadores con los que viajar directamente al pueblo. En él volveremos a buscar una misión, se desbloqueará un nuevo escenario, y así sucesivamente hasta el final de la historia. En base puede resultar un sistema repetitivo, pero es coherente con el planteamiento y ayuda a que entre dungeon y dungeon no nos sintamos perdidos. Siempre podremos volver al pueblo cuando lo necesitemos, prepararnos, y seguir llevando a cabo trabajos sin grandes preocupaciones.
Durante el juego nos moveremos a través de escenarios 3D con punto de vista isométrico, muy al estilo de algunos de los Gauntlet más recientes (con reminiscencias al famoso Diablo). Combatiremos contra los enemigos en tiempo real y atacaremos simplemente pulsando un botón. Podremos, así mismo, realizar un ataque más potente de lo normal, pero sólo cargando la barra de energía situada debajo de nuestra vida. Así, tendremos la opción o de disparar poco y con fuerza, o mucho y sin tanta potencia. Eso quedará en manos del jugador y de la estrategia que debamos afrontar a razón del enemigo contra el cual nos enfrentemos. Además de los ataques básicos, podremos hacer uso de objetos y técnicas especiales, preconfiguradas en la paleta de botones de la consola. Éstas últimas las iremos consiguiendo a lo largo de la aventura y se activarán cuando carguemos la barra de energía mencionada anteriormente. Junto a esto, destacar que cada vez que subamos de nivel podremos gastar puntos de experiencia repartiéndolos en distintas mejoras, como vida o fuerza.
El modo monojugador es muy rejugable debido a la variedad existente entre los personajes seleccionables, pero también es bastante corto (en menos de 10 horas lo podremos acabar). En su desarrollo nos encontraremos con la posibilidad de entrar en una pirámide, pero se recomienda reservar éste apartado para las partidas multijguador. Y es que el juego parece haber sido desarrollado teniendo en mente éste tipo de partidas. Se nota, por ejemplo, cuando nos encontramos con toneladas de objetos que no podemos utilizar y que nos vemos obligados a vender irremediablemente. Esto se debe a que el uso de armas está limitado a razón del personaje que hayamos elegido. Si tenemos a un arquero, todo lo que no sean arcos deberemos venderlo o guardarlo para el modo multijugador. No obstante, tener dinero en grandes cantidades no nos viene mal, puesto que podremos gastarlo en adquirir robots. Éstas máquinas nos podrán acompañar en nuestro camino, atacando con distintos efectos según el robot adquirido. Son muy útiles en el transcurso de los dungeons, pero acaban siendo destruidos rápidamente en el enfrentamiento contra jefes. Principalmente debido a su escasa inteligencia artificial, que les impide huir de los lugares peligrosos y esquivar ataques.
Sin duda, disfrutar de las partidas multijugador es la mayor recompensa que da “Dungeon Explorer: Warrior of Ancient Arts” a sus poseedores. El juego en monojugador tampoco está mal, pero en él son más apreciables algunos de sus fallos. Por ejemplo, como el de la dirección que tomarán nuestros disparos con un personaje que ataque a distancia. Estos, en lugar de enfocar a donde miramos, buscarán al enemigo más cercano, dando lugar a veces a situaciones un poco peliagudas. Sin olvidar que el juego puede resultar repetitivo, aunque su dificultad, progresiva y bastante adecuada para todo tipo de públicos, ayuda a que morir una y otra vez como en otros juegos del género no sea un problema. Sobre todo porque podemos cargarnos de pociones curativas al máximo y recuperar la vida que sea necesaria en cualquier tipo de situación.
Gráficos
Hudson Soft ha basado sus esfuerzos en el aspecto jugable del título, dejando el apartado visual en un nivel medio que no desentona. Los decorados, que si bien se repiten demasiado juegan un buen papel, así como el diseño de personajes, son funcionales. El diseño de los héroes se caracteriza entre ellos y su tamaño es apropiado, recayendo el protagonismo en los enemigos que iremos encontrando. En éste aspecto hay una buena variedad, destacando especialmente los jefes con los que combatiremos, por lo general de mayor tamaño al habitual. Las ilustraciones que acompañan escenas conversacionales, por otro lado, tienen un aire clásico propio de una compañía como Hudson Soft.
Música & Sonido
La banda sonora hace gala de composiciones muy cuidadas, todas de gran carácter ambiental y con un ritmo adecuado para las aventuras que viviremos. La melodía cambiará dependiendo del lugar donde nos encontremos, con lo que pronto podremos relacionar cada sitio con su canción. Por su parte, los efectos de sonido son meramente funcionales. Oiremos muchos gritos, cortes de espada, efectos de magia, y los habituales sonidos de éste tipo de productos.
Conclusión
Aunque no es el hack´n slash del año “Dungeon Explorer: Warrior of Ancient Arts” tiene el ritmo suficiente y la adicción apropiada para enganchar a los seguidores del género. Su historia acompaña y el sistema de juego atrae por su sencillez. Puede resultar un poco repetitivo y corto, pero si aprovechamos su modo multijugador las carencias se olvidan más rápido.
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| Desarrolladora |
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Hudson Soft |
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| Distribuidora |
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Virgin Play |
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| Lo mejor |
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Adictivo. Las opciones online. |
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| Lo peor |
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El modo monojugador puede resultar repetitivo y simple. |
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| Resumen |
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Una aventura de corte medieval que actualiza el clásico Dungeon Explorer. |
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| NOTA OJGAMES |
70 |
| NOTA LECTORES |
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