jueves, abril 28, 2005

Diferencias notables

Ya llevo más o menos una semana en tierras españolas de nuevo. ¿Mis primeras impresiones de España después de pasar 1 mes en Japón?, nefastas. No quiero decir que España sea el peor rincón del planeta (primero habría que ver si esto puede denominarse "rincón"), pero hombre, no es ningún paraíso terrenal. Mi camino de vuelta a España fue un infierno en fotografías.

Primero, en el aeropuerto de Japón tuve un desafortunado encuentro con el señor Antonio Inoki, si, ese pedazo de japonés cachas con la mandíbula más pronunciada que la forma de Italia en los mapas. Me cruzé en su camino, pero no hubo heridos. Todos los japos estaban como locos, iban a por el señor Antonio, le daban la mano, y Don Antonio seguía andando con un careto de "si me tocas, te mato". La verdad, me cae más simpático su homónimo americano, el siempre carismático Hulkster.

En el mismo aeropuerto, esperando al primer vuelo del día, una anciana se me acercó a mi y me pidió si podía abrirle un botellín (de chinchón camuflado). Qué maja ella, me dirigía la palabra. Se lo abrí. Después, cuando la sala de espera se llenó cedí mi asiento a otra señora, y cómo lo agradeció, qué delicia. En Japón ser educado te convierte en un semi Dios.

No contaré las pelis que vi en el avión porque es un coñazo, pero todo estrenos, canela fina. Al llegar al aeropuerto de Amsterdam, donde montaría en el avión hacia Barcelona, comencé a observar que el ambiente español hacía acto de presencia. En la puerta de embarque un grupo de marujas procedentes de la versión española de Sexo en Nueva York, cotilleaban a grito pelado. Horrible. Qué falta de educación por quienes había alrededor. Y al subir al avión, todo eran gritos, malos modales, y demás. El comentario de la noche fue de una maruja: "mira ese chico que rizos tiene" "bah, serán falsos, con eso no se nace". No hablaban de mi, pero señoras, que algunos nacemos con esos pelos, y a mucha honra!.

Volviendo al aeropuerto de Barcelona, más exactamente a la estación de tren, llego a la entrada, le pido por favor al guardia si puede abrirme la puerta de ayuda para pasar el maletón, y me responde un seco "sin billete nada, a ver el billete". Lo dijo con mucha mala leche. Pero a ver chaval, ¿te crees que me voy a ir corriendo con una maleta que pesa 20 kilos?, ¿eres anormal?. En fin, educación española, me encanta.

Los días posteriores han sido más de lo mismo. En mi ciudad tuve un pollo de los gordos con el conductor de un autobus, en las tiendas te tratan mal... ay!, ya les valdría aprender un poco de los nipones. Lo único bueno de este país es que puedes comprar DVDs baratos...
Y a todo esto pienso, mi ciudad organizará la próxima Expo en el 2008, ¿están al nivel de Japón, sus modales, su organización seria y firme, y su calidad en los servicios públicos?... definitivamente no. Nuestra Expo, será una Expo divertida. Por el bien de los japoneses, espero que no vengan demasiados.

De todas maneras puede que ahora me haya vuelto un poco tiquismiquis, supongo que el modo de vida de allí te cambia de una forma u otra. Ahora los palillos son imprescindibles para comer según que cosas, y hay días en los que echo de menos esas bebidas tan japonesas, como la Fanta uva. También echo de menos mis pantalones, porque abandoné casi todo mi armario en Japón. ¿Alguien me regala unos pantalones?, que sean bonitos a ser posible.

El Koala

Y hablando de regalos, uno de los días que estuve paseando por Ginza, me adentré en una tienda de lo más curiosa. Quizá la conozcáis, porque también hay en Estados Unidos, pero yo no la conocía de nada. Se llama Build a Bear, y como su nombre indica, está para que tú te fabriques un osito de peluche. Bueno, no un osito, sino un peluche. El proceso es el siguiente.

1. Entras a la tienda y escuchas varios irasheimasee!
2. Intentas explicarle a la primera dependienta que salga a tu paso que quieres hacer un peluche.
3. Admiras la plan sonrisa de oreja a oreja de las dependientas, quienes no te entienden, pero siguen hablando en japonés.
4. Comienzas a usar gestos para conversar con la chica.
5. Te pregunta qué tipo de mensaje grabarás en el peluche. Insiste en que es mejor uno pre-grabado, porque es más barato. Pero la diferencia de precio es ridícula, de 200 yens o algo así, por lo que siempre es mejor grabar tu mensaje (20 segundos). Sino los mensajes son ruídos de animales, canciones estúpidas y o el siempre efectivo "i love you", que si quieres decir eso, lo grabas y lo dices en español.
6. Eliges el peluche.

Para elegir peluche tienes que ir a unas cajas, hay montones de peluches, sólo la piel, todo tipo de animales y formas. Mis opciones preferentes eran un conejito o un koala. Opté por el koala, que era más majo y exótico. A destacar que había un oso llamado "Breast Cancer Bear". Me quedé traumatizado al verlo. PERO CÓMO PODÍA HABER UN OSO CON ESE NOMBRE!!. Estos japos están locos, mi cara era un poema. Al parecer, la chica se dio cuenta, y más o menos me explicó que no se llamaba así, sino que el dinero de esos osos era para donarlo a la causa del cáncer de pecho. Me quedé mucho más tranquilo al saberlo. Uf.

7. Grabas el mensaje, 20 segundos, si no te gusta puedes repetir grabando encima, muy cómodo.
8. Se mete el grabador con el mensaje dentro del oso.
9. Llevas el oso a una gran máquina, pulsas un botón y empieza a salir relleno de la máquina, la cual está atravesando de forma muy sexual al pobre peluche. Si yo fuera peluche no querría pasar por eso.
10. Te preguntan si te gusta así de relleno, o si lo quieres más gordo.
11. Te dan un corazón como de tela o plástico o algo.
12. Intentas adivinar para qué sirve el corazón.
13. No lo consigues
14. La chica te enseña con gestos que debes aplastar el corazón con las manos, agitarlas y make a wish, vamos, pedir un deseo.
15. Metes el corazón dentro del peluche.
16. Cierran al peluche con nudos marineros.
17. Pasas a una mesa de limpieza, y con unos cepillos limpias al peluche. Situación absurda, yo ahí limpiando al peluche...
18. Te metes en un ascensor con tu peluche para ir a la segunda planta.

Buf, demasiados puntos. Seguimos con texto.

En la segunda planta te obligan a usar un megaordenador para rellenar la ficha de nacimiento del peluche. Eliges su sexo, su fecha de nacimiento, su nombre (Pepito), introduces los datos de su dueño, tus datos por si se pierde el peluche y no sabe volver a casa (...), etc. Después te pasan a una mini tienda de ropa, por si quieres vestir al peluche. Yo pasé, qué coño, en España van desnudos.

Finalmente te lo meten en una casita de cartón, le ponen unos lacitos, te dan la partida de nacimiento, y a casa. Toda la experiencia te ha costado 2600 yens. Increíble.

Aquí tenéis una foto del koala sacada de la web

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Y tenéis más información en la página web:

http://www.buildabear.jp/index.php

Si queréis ir está en Ginza en una esquina (lo se, es poca información).

3 Comments:

At 2:25 PM, MrPengo said...

Nah, te quejarás todo lo que quieras pero como en casa no se come en ningún sitio.

Por cierto, lo de los peluches personalizables también se hace en España. Creo que en Madrid hay unas cuantas tiendas de esas.

 
At 2:26 PM, MrPengo said...

Nah, te quejarás todo lo que quieras pero como en casa no se come en ningún sitio.

Por cierto, lo de los peluches personalizables también se hace en España. Creo que en Madrid hay unas cuantas tiendas de esas.

 
At 3:33 PM, ohycu said...

Y se trataba de hacer un peluche semi-personalizado o de adoptar un niño tercermundista ???¡¡¡
Creo que para lo segundo hay menos puntos. :S

 

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