Alemanes, curry, y la madre que los trajo
Este ha sido un día variado, en el cual he pasado un buen rato peleándome con el jodido Keitai, que no quiere ser mi amigo. No digo que me deje usar el traductor perruno, que vamos, ahora mismo no lo necesito, pero vamos, ponerme la alarma por lo menos...venga no seas malo. En la web de AU pone algo así como: "Puedes bajarte nuestro manual en inglés aquí". PEDAZO de manual, una versión reducida del japonés para nerds en la que te dicen cosas como: "Esto es un teléfono móvil". "Se usa para hablar" "Más información en el manual japonés". Y te quedas con cara de gilipollas.
En fin, tener un Keitai ha cambiado mi vida en Japón. En primer lugar, no tengo que enchufar el portátil para mirar la hora por la noche. Un punto a favor, porque era un tremendo coñazo, ahora sólo tengo que agarrar el Keitai, darle un viaje, y mirar la pantallita.
En segundo lugar, la gente en los trenes me mira diferente, que no mejor. Por un lado están los que ponen cara como pensando "tiene un Keitai, cómo lo ha conseguido", luego están los que piensan "míralo, que quiere ser japonés", y luego las que piensan "qué cool, tiene un Keitai, y tendrá hasta número de teléfono!". Noto como la gente en los trenes se comienza a acercar a mi, y todo gracias al Keitai. No entiendo una mierda de los menús, pero gracias Keitai.
Por la mañana, después de despertarme y desayunar una mezcla de caramelos de uva con ganchitos del tio Meiji, me he ido a buscar nuevas rutas. Estoy encabezonado con encontrar el DVD japonés de "Los Caballeros de la mesa Cuadrada", pero buscar eso aquí es como buscar una aguja en un pajar. Así que nada, me he ido a Shibuya, a ver cómo estaba la movida ahí. Lo primero, puentes por todas partes, y después puestecitos de pasteles y dulces que joder, vaya precios, pero apestan que alimentan sólo con olerlos.
Andando por Shibuya he visto en el aire un globo, promocionando la Expo 2005, al que como veis he echado una foto. Distorsionando la imagen con Photoshop podríamos decir que es una nave extraterrestre, pero no nos andemos con chorradas. A todo esto, en la encuesta que hay en el blog NADIE ha dicho que le interesa la Expo 2005. Cojonudo. Igualmente iré la próxima semana con un amiguete español, así que no nos lo vamos a perder.
Por el camino he tenido la "suerte" de probar la nueva Fanta Mandarina. Como decirlo... ASQUEROSA, como cuando de niños mezclábamos la fanta naranja con la fanta limón y decíamos "mira mama, sale cocacola". Y tu madre te decía "si niño si". El caso es que sabe a mandarina, pero deja un regustillo... que no te dan ganas de comprar otra ni en 1000 años. Puede que esto sea bueno, porque estoy echando de menos la fanta Naranja como nunca.
De Shibuya a través de puentes varios me he ido a Harajuku, el sumum del frikismo bizarro. Ahí la gente va vestida como les sale de los cojones, literalmente. Pillan del armario la camiseta de Winnie the Pooh, las medidas de los juegos sexuales con el noviete, y un gorro de Blossom, y se tiran a la calle. Ala, a hacer el notas. Un barrio precioso, lleno de extranjeros flipando, y niños y niñas que se creen más chulos que un ocho. Salí por patas después de recorrérmelo, porque al fin y al cabo, tampoco había mucho que ver fuera del bizarrismo.
Al llegar al hotel me he cruzado con Brad, un canadiense muy majo con el que he hablado alguna vez. Le pregunté por el Keitai, y mientras se sacudía los mocos me decía que nada, que él estaba tan perdido como yo. El pobre chaval se había ido al gimnasio de al lado del hotel a hacerse socio para echar el rato hoy, y no le dejan empezar hasta mañana. Pero mañana curra, hoy era su día libre. Así que nada, ha soltado una pasta, y ha perdido el día. Esta seriedad laboral de los japos está bien, pero se sale de madre en algunas ocasiones...
Un inciso.
Me CAGO EN LOS ALEMANES QUE LLEVAN 1 HORA HABLANDO A GRITO PELADO EN EL PASILLO.
Y conste que sólo me cago en estos putos alemanes, no en todos, sólo en los que me dan por saco. Para contrarestar sus voces, he bajado unos MP3 de Héroes del Silencio (el disco lo tengo en España, si quieren los señores de la SGAE ir a comprobarlo, les doy mi dirección por privado).
A la hora de la cena, con más hambre que un condenado, me he ido al Seven Eleven, a ver qué misterios me deparaba hoy. Le he echado el ojo a una bandejita variada. Tenía arroz, carne empanada, y una cosa marrón que parecía estofado de ternera. El chavalín del 7 11 me ha calentado el plato en el microhondas y me lo he llevado. Por el camino olía algo raro, pero no lo he descubierto hasta llegar al hotel. Ese "estofado" no era estofado, era CURRY de los huevos. ALA, otra vez a comer curry, como me gustó tanto el otro día...
Pero qué vas a hacer, que ya eres mayorcito para estar tirando comida con el hambre que hay en el mundo. Así que te lo comes, y tu estómago dice: Marica tú, marica él, marica yo, marica aaha. Foto realizada en el momento, y como homenaje a Buenafuente, te sigo desde Japón machote!.
De postre tenía un bollo raro que podéis ver en las imágenes. Ha sido una compra sorpresa de esas que me gustan. El bollo estaba frío, pero era blando y esponjoso. Dentro había crema color vómito, pero que sabía de fábula. Lo he disfrutado al máximo. Para desayunar tengo otro bollo de otro estilo, y un tetrapak de leche de vaca. O bueno, yo creo que es leche, salen unas vacas pastando y pone 100%, también podría ser mocos de vaca 100% nasales...
Cambiando de tercio, la sociedad japonesa. Son machistas hasta en ir a mear, pero en algunas ocasiones no deja de sorprenderme. Esta mañana veo una pareja andando, el hombre delante, la mujer detrás. El hombre camina rápido y se para a mirar algo. La mujer se para a su lado. Al poco el hombre sigue andando, la mujer detrás. En esto que la mujer se para, pero el hombre sigue andando a toda mecha, sin importarle. Acaba con la mujer corriendo detrás del hombre para alcanzarle. Una bonita relación, y no eran mayores, eran jóvenes cool andando por Shibuya.
En próximos episodios de cosas que no entiendo:
- La "gran" cantidad de leche que te dan para el "café con leche" en las cafeterías.
- El por qué hay en todos los sitios Soda Melon y no existe la Fanta Naranja ni la Fanta Limón.
























