Como se juega a Warhammer Fantasy
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(Información extraída de la página oficial
de Games Workshop)
Un juego de estrategia no es otra cosa que una batalla
entre ejércitos formados en su totalidad por miniaturas de poderosos
guerreros. ¡Dos jugadores enfrentan sus ejércitos de miniaturas pintados,
que se componen de diferentes regimientos de caballería, infantería y
temibles máquinas de guerra!
Una partida dura una hora o más, dependiendo del tamaño de
los ejércitos, y fácilmente puede durar todo el día si tu intención es
desplegar en el campo de batalla ejércitos enormes. A algunos jugadores
les encanta coleccionar ejércitos terriblemente grandes para poder
combatir durante todo el fin de semana. No obstante, la mayoría de las
batallas durarán más o menos una hora y pueden jugarse en una sola tarde o
durante una velada nocturna.
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| Aquí arriba puedes ver a dos jugadores,
Mark Godfrey y Owen Rees, que están llevando a cabo sus primeros
movimientos. Mark (Kaudillo Orco Grishnak Colmillorojo) y Owen
(Maximiliano, General del Imperio) han desplegado sus ejércitos a 30
cm del borde del tablero. |
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DESPLIEGUE
El campo de batalla en el que están combatiendo es una
mesa de cocina a la que le han puesto un tapete de color verde por
encima. Cualquier superficie lisa es válida para llevar a cabo una
partida, una mesa, un cartón, incluso el suelo. Para hacer que el
campo de batalla parezca más real, los jugadores han utilizado
colinas que se venden hechas y han construido unas pequeñas casas de
cartón para crear un pueblo. ¡Este campo de batalla ha sido
bautizado Valle de la Devastación en previsión de la masacre que va
a acontecer en él! El bosque se ha hecho con árboles para maquetas,
pero tú podrías improvisar con unos pocos frutos de pino y con
algunas ramitas retorcidas sobre si mismas de manera que
representasen troncos desnudos o incluso quemados.
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TURNO 1 EL IMPERIO
Ambos jugadores lanzan un dado para ver quién empieza y
Maximiliano, el General del Imperio, saca la tirada más alta ¡buen
comienzo! El Imperio comienza a mover sus tropas alrededor del
poblado mientras el sol brilla en sus bruñidas armaduras. El General
Maximiliano se ha dado cuenta del potencial defensivo del valle y
procede a destacar a sus arcabuceros en él. ¡Dejad que se acerque el
enemigo y le dispararemos como a perros! Proclama el general del
Imperio. A un tiempo, el gran cañón dispara una bocanada de fuego
que saca violentamente a los Orcos de su colina.
TURNO 1 ORCOS
Los Orcos se muestran impávidos ante las provocaciones
del Imperio y el fuego de su cañón. Comienzan su primer turno
moviendo rápidamente hacia el centro de las tropas enemigas. Los
grandes y brutales guerreros orcos avanzan sin descanso, blandiendo
sus grandes rebanadoras sobre sus cabezas, deseosos de cortar y
apuñalar. A su lado, los jinetes de lobo goblin, lobos que rugen
ferozmente montados por siniestros Goblins, cabalgan hacia la
batalla, pero no son lo suficientemente rápidos como para entablar
combate con el enemigo en el primer turno. Los Goblins empujan las
máquinas de guerra hacia las colinas, desde donde podrán disparar
mucho mejor.
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Turno 1. Ambos ejércitos avanzan el uno hacia el otro. Las
tropas del Imperio se mueven alrededor de las casas y del bosque, mientras
que los Orcos están intentando tomar las colinas.
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TURNO 2 EL IMPERIO
El General Maximiliano comienza su segundo turno sin saber muy
bien lo que hacer a continuación: ¿debería lanzar un ataque sobre la
línea orca o, por el contrario, debería mantener sus posiciones y
confiar en la superior potencia de fuego del Imperio? Decide
mantenerse firme y disparar. Por suerte, sus arcabuceros no le dejan
en mal lugar y disparan con buenos resultados sobre los jinetes de
lobo goblin que intentan ocupar el valle. Los Goblins caen muertos,
agujereados por las balas de los arcabuces imperiales. El cañón
vuelve a disparar y hace que más Orcos muerdan el polvo. ¡Las tropas
Imperiales entonan vítores, pero este es el final de su turno y
ahora les toca sufrir la ira de los Orcos!
TURNO 2 ORCOS
Grishnak confía en que el segundo turno será bueno
para él, ya que sus tropas están muy cerca del enemigo y sus
máquinas de guerra por fin tienen a tiro a las tropas del Imperio.
Pero Grishnak va a sufrir un revés: los proyectiles de sus
lanzapiedroz se quedan cortos y las tropas del Imperio se ríen de
los fútiles intentos de los Orcos. Los jinetes de lobo goblin
disparan sus flechas hacia los herreruelos, pero estos son
excepcionales jinetes y consiguen evitarlas. El turno de Grishnak ha
terminado y ahora sólo le queda esperar la arremetida del
Imperio.
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Turno 2. La infantería del Imperio ha tomado posiciones a
cubierto, mientras ambos ejércitos marchan contundentemente uno contra el
otro.
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TURNO 3 EL IMPERIO
El gran cañón falla su disparo este turno y, además, queda inoperativo
para el siguiente. A pesar de este revés, el General Maximiliano ordena
a sus herreruelos que ataquen a los jinetes de lobo goblin mientras el
grueso de sus tropas avanza rápidamente hacia el ejército enemigo. Los
herreruelos cargan entonando un poderoso rugido, los jinetes de lobo goblin
gritan furiosos y sus lobos aúllan y ladran salvajemente. Las armas se
entrecruzan al atardecer y los Goblins se ven forzados a emprender la
huída. ¡Los jóvenes jinetes imperiales persiguen a su enemigo hasta alcanzarlo
y aniquilarlo! Sin detenerse, los herreruelos continúan avanzando, trabándose
en combate con un regimiento de Orcos. Es un gran infortunio para los
Orcos, que han perdido todas las tropas que avanzaban por el flanco derecho,
dejando expuesto al resto del ejército. ¡Pero el turno del General Maximiliano
toca a su fin y sabe que Grishnak no ha dicho aún su última palabra!
TURNO 3 ORCOS
Las cosas pintan mal para el ejército Orco, pero Grishnak
es un guerrero muy experimentado y no está dispuesto a rendirse todavía.
Con un salvaje grito de guerra el kaudillo orco se lanza contra los herreruelos.
Por otro lado, los guerreros orcos avanzan contra la caballería del Imperio,
ignorando a propósito el peligro que les acecha en el poblado. La horda
de pieles verdes se hunde en los caballeros imperiales lanzando en todas
direcciones yelmos y lanzas de caballería. Para ponérselo peor al Imperio,
los lanzapiedroz orcos disparan contra las tropas a cubierto en el poblado.
Piedras tan grandes como cabezas de Troll caen entre los arcabuceros,
causando muchas bajas entre sus filas. Las cosas empiezan a ir mal para
el General Maximiliano.
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Turno 3. Los herreruelos cargan por el flanco derecho a los jinetes
de lobo goblin, cada vez más próximos. La unidad de Goblins es destruida y los
herreruelos cargan contra el cercano regimiento de Orcos.
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TURNO 4 EL IMPERIO
Los caballeros del Imperio se tambalean ante el asalto de la infantería
orca, el carro de jabalíes y los orcos jinetes de jabalí; pero su gallardía
les ayuda a tomar nuevamente la delantera al hacer saltar en pedazos el
carro. Ante la resistencia del enemigo, el regimiento de guerreros orcos
se acobarda y emprende la huida. Pero son muy lentos y la caballería los
alcanza, dando buena cuenta de ellos. ¡Los jinetes de jabalí son unos
oponentes mucho más fieros! La sangre corre a raudales por ambos bandos,
pero ninguno de ellos está dispuesto a rendirse, y el mismísimo Maximiliano
acaba con dos de los Orcos montados en jabalí. Mientras tanto, en el otro
flanco, Grishnak y sus Orcos combaten salvajemente, proporcionando más
de un quebradero de cabeza a los herreruelos, quienes tienen que huir
hacia sus propias líneas como alma que lleva el diablo. Los arcabuceros,
al ver a sus compañeros huyendo, se asustan y comienzan a correr a su
vez, convencidos de que la batalla está perdida. Al final del turno imperial
las cosas parecen bastante equilibradas, pero aún queda por ver lo que
Grishnak es capaz de hacer.
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Turno 4 Imperio. En el flanco izquierdo se está desarrollando un
cruento enfrentamiento entre los dos regimientos de caballería del Imperio y
los Orcos. Los jinetes de jabalí han aguantado el empellón, pero el carro y
el regimiento de infantería orca han sido destruidos.
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TURNO 4 ORCOS
Los Orcos están muy lejos de las filas Imperiales como para
poder dar la vuelta al curso de la batalla pero Grishnak, su kaudillo,
monta un jabalí de guerra y puede moverse más rápido que un mero soldado
de infantería. ¡Grishnak abandona a los Orcos y carga contra el General
Maximiliano, retándole a enfrentarse a él en duelo singular! El General
del Imperio es demasiado orgulloso como para no aceptarlo y se traba con
el kaudillo orco en lo que va a ser un terrible combate. Pero el orgullo
del General Maximiliano se convierte en su perdición y el hacha del kaudillo
orco lo parte en dos. Apenados pero con el corazón lleno de valor, los
caballeros continúan peleando. Muchos hombres y muchos Orcos han caído,
pero ningún bando se da por vencido. Los lanceros Imperiales resultan
no ser tan valientes como pensaban, y al ver caer a su líder deciden emprender
la huida.
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Turno 4 Orcos. Grishnak reta al General Maximiliano a un combate
a vida o muerte; ¡y vence! Asustados por la pérdida de su líder, los lanceros
Imperiales se dan a la fuga.
Cuando la batalla acaba, la mayoría de las tropas del Imperio están huyendo,
desmoralizadas; aunque dos unidades de caballería se mantienen combatiendo de
manera resoluta. Los Orcos han sufrido muchas bajas pero, con el cadáver del
jefe enemigo muerto a sus pies, ¡Grishnak se desgañita voceando su victoria
a los cuatro vientos! Así es como sabe la victoria…
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